CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

DOMINGO DE RAMOS
Antonio María Claret


Entrada de Jesús en Jerusalén

De la entrada de Jesucristo en Jerusalen, e
inconstancia de las glorias de este mundo.

Benedictus qui venit in nomine Domini. (Mat. XXI. 9).

El Evangelio de este dia es del capítulo XXI de san Maleo, y dice así:

1. "Cuando Jesús y sus discípulos se acercaron á Jerusalen, y hubieron llegado á la vista de Betfagué, aldea cerca del monte de las Olivas, envió Jesús á dos de sus discípulos, diciéndoles: Id á esa aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y su pollino con ella: desatadla y traédmela; y si alguno os dijere algo, decidle: El Señor tiene necesidad de ellos, y al instante os los dejarán traer. Mas todo esto fue hecho para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías: Decid á Jerusalen, á la bija de Sion: Hé aquí á tu Rey, que viene á tí lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna, y sobre un pollino hijo de la que está acostumbrada al yugo. Y habiendo ido los discípulos, hicieron lo que Jesús les había mandado. Y trajeron la asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus vestidos, y le hicieron sentar encima. Una gran multitud de pueblo extendió también sus vestidos en el camino; otros cortaban ramas de árboles, y las echaban en el camino por donde él pasaba. Y todos, tanto los que iban delante de él, como los que le seguían, gritaban: Hosanna, esto es, salud y gloria, al Hijo de David: bendito sea el que viene en el nombre del Señor. Hosanna en lo mas alto de ios cielos."

Este es el Evangelio

2. ¿Qué es esto, hermanos míos? ¿Este Evangelio se lee hoy en la iglesia, cuando se empieza á solemnizar la pasión de Jesucristo?

¿Se publica la triunfante entrada de Jesús en Jerusalen, y se representa con la procesión que acaba de ejecutarse, y dentro de poco rato se hará relación exacta de la prisión del Salvador, sus infames acusaciones, sus azotes, sus espinas, sus agonías, su muerte, y aun su sepultara? ¿Qué conexión tiene tanto triunfo con tamaña infamia? En efecto: todo parece va unido, las glorias de Jesús y sus tormentos, En cuatro dias ocurrió todo: hoy le reciben con magnificencia y pompa, y luego lo crucifican en un madero. En esto paran todas las glorias del mundo. La solemnidad presente nos recuerda los grandes misterios de la entrada de Jesús en la ciudad santa, y lo inconstante que es el mundo en los honores que tributa. Ved lo que intento persuadiros en esta breve plática, uniendo lo que sábiamente une la Iglesia. Descubriré los misterios que encierra esta entrada de Jesús en dos partes.

Primera parte.
La inconstancia de toda la gloria del mundo;

3. Nada obró Jesucristo que no fuera misterioso, y en la ceremonia de este dia se ve con la mayor claridad una manifestación del fin de su misión divina. Un jumento busca el Salvador para solemnizar su entrada en Jerusalen la primera vez que públicamente se presentaba como Mesías en ella, jEl Príncipe de las eternidades, el Unigénito del Padre en un jumento! Aureliano para entrar con triunfo en Roma hizo que tirasen su carroza cuatro ciervos. Marco Antonio ordenó lo llevasen muchos leones, y al carro triunfal de Julia César cuarenta elefantes. Esto sí; ¿pero Jesucristo se sirve de jumentos para manifestar su grandeza? Así convenia: esto todo era misterioso. Los Príncipes referidos iban á hacer ostentación de su soberanía y de sus victorias, manifestando en las propiedades de los brutos que los conducían los medios de que se valieron para triunfar de sus adversarios. Jesucristo venia á vencer á nuestros enemigos, no con diligencia, fortaleza y sagacidad, sino con humildad y paciencia; y así usa de animales que la significan. Va á vencer, no con las doradas armas de Saúl, sino con la honda y piedras, como pastor que era de nuestras almas.

4. Se sigue el echar los hebreos las capas y vestidos por el suelo por donde había de pasar el Salvador. Así hicieron los que asistieron á Jehú, cuando fue ungido por rey de Israel, acción que solo se ejecutaba con los reyes, y así extrañó Plutarco lo ejecutasen con Catón Uticense. Esto ejecutan con Jesús, á quien con sus mismas voces le proclamaban por Hijo de David y Rey santo de Israel. Y aun hacen más. Lo reconocen por Rey y Emperador de los cielos llamándole bienaventurado; pues era el que venia en el nombre del Señor, esto es, era el Hijo de Dios, que teniendo su trono en las alturas del cielo, Hosanna, era verdadero Dios. Por eso no carece de misterio,el cubrir con sus capas la tierra que pisaba. AI recibir a los principes del mundo los colocan bajo el palio; pero por lo regular no entapizan las calles, y es que cubren el cielo á donde no llega su dominio, y dejan descubierta la tierra, que es lo único á que se extiende su imperio. Á Jesucristo cubren la tierra, porque su reino, como dijo él mismo, no era de este mundo, y le dejan descubierto el cielo, que es el principal trono de su majestad y soberanía.

5. Lo tercero que hacen los jerosolimitanos es tomar en sus manos ramos de palma, oliva y otros árboles para aplaudir al Redentor en su recibimiento. Así leemos recibían las provincias á Holofernes como á rey, cuando en nombre de Nabucodonosor entraba á posesionarse de ellas: así á Alejandro el Grande cuando entró en Babilonia; en Italia el gran Pompeyo, y en la misma Jerusalen al rey Agripa. Asi aclaman también á Jesucristo. Insignia es de victoria la palma, y como venia á vencer al mundo, a la muerte y al demonio, con razón le presentan las palmas que anuncian su victoria, y palmas que no las lleva el Señor en sus manos, sino los hombres, y es que, como dice hoy el Evangelio, viene para nosotros, el venit tibi, y así nosotros debemos llevar la palma, porque todas sus victorias ceden en nuestro provecho. Lo reciben con ramos de oliva, con mucha razón y justicia, porque á semejanza de la paloma del arca de Noé trae el ramo de oliva que anuncia la paz de todo el universo, y que han cesado ya las terribles aguas de la divina justicia, habiéndose Dios reconciliado con los hombres por la sangre de su Unigénito, como dice el Apóstol. Todo, en fin, fue vivas aclamaciones y aplausos en este recibimiento lleno de misterios. ¿Y cuánto duró este regocijo y gloria del Señor? Nada. Lo que dura toda la gloria del mundo, como veréis luego.

Segunda parte.

San Bernardo en el sermón segundo que escribió sobre la solemnidad presente no acaba de maravillarse de lo que en una sola semana pasa en la ciudad de Jerusalen. Hoy reciben á Jesús en medio de las mayores aclamaciones, y en aquella misma noche no hubo quien lo hospedase, viéndose precisado á recogerse en una aldea vecina. Hoy le admiten como á rey, y el viernes lo conducen á un suplicio afrentoso como á un malhechor. Hoy le honran con vestidos ajenos, y luego con ignominia le quitan los propios. Hoy echan ramos á sus pies, y en breve le ponen espinas en su cabeza. Hoy lé aplauden por hijo de David, heredero de su reino, y al instante le matan, porque decia que era rey. ¡Oh qué mudanzas estas! ¿Qué conexión tiene el decir: bendito sea el que viene én el nombre del Señor, con crucifícale, crucifícale? ¿Qué conformidad llamarle rey de Israel, con clamar, no tenemos mas rey que al César? ¿Qué union los ramos verdes con las espinas secas, las flores con la cruz? No se puede responder á esto mas, sino que todo es un misterio que nos instruye y enseña. Los mismos hombres, después de haber alabado, honrado y ensalzado á Jesús, al poco tiempo y en el mismo sitio lo abaten, insultan y crucifican, para denotar que con esta .velocidad pasa todo en el mundo.

7. ¿Qué es mundo? Lo compara David al mar grande, hoc mare magnum: mar que sobre la amargura de sus aguas está publicando la inconstancia de sus olas, elevando ahora lo que en el momento abisman. San Jerónimo dice: Que es una rueda de carro, que si el rayo del placer y del honor nos pone hoy en la mayor elevación, á media vuelta, ejecutada en un momento, nos abate hasta el lodo de la infelicidad. Hoy se ve Alcibíades adornado de ostentación, de hermosura y riquezas; mañana será para él el dia de su residencia, de su destierro y deshonra. Hoy logra Polícrates la fortuna tan propicia, que parece junta en sí todo el poder; mañana será perseguido por un émulo y crucificado en la eminencia de un monte. Hoy Vitelio, Tácito, Nerón y Numeriano disfrutarán el solio y recibirán homenajes de sus súbditos; mañana se les caerá con afrenta el cetro de sus manos, y experimentarán su infamia é ignominia. ¡Qué inconstancia! Bien puede decir Salomón que nada hay permanente bajo el sol. Esto dijo Salomón, que era el mas rico, mas sábio, mas engrandecido, y el que disfrutó de todas las delicias, como que dice que no negó á su corazón ni á sus ojos cuanto apetecieron de deleites; y al fin concluye: Todo es vanidad, todo inconstancia: Omnia vanitas.

8. Toda la gloria del mundo la encierra san Juan en solos tres bienes, que son la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida. Esto es, las delicias carnales, las riquezas, los destinos. ¿Qué es todo esto? Vanidad, inconstancia. Los deleites sensuales se evaporan como el humo, y una Jezabe!, llena de hermosura, se vió pronto comida de los perros. Las riquezas desaparecen, no solo en el sepulcro (en donde abrirán las manos, dice la Escritura, sus poseedores, y nada hallarán), sino aun en la misma vida, y á un gran capitán atesorado le vemos pedir una limosna. Los destinos... ¡ah! los destinos, que se toman á veces para avasallar á un infeliz, son unos fuegos fatuos, estrellas errantes. Yo vi á un impío, decia David, elevado sobre los cedros del Líbano; volví á pasar, y ni aun el sitio vi donde había estado colocado. Infinitos ejemplos se podían alegar para confirmación de esto, pero la brevedad lo impide. Solo digo que echeis una ojeada por estos últimos tiempos. ¿A cuántos hemos visto en empleos elevados, donde se pos presentaron comoídolos á quienes debíamos rendir adoraciones, que intentaron avasallar á todo hombre, ¿qué digo? al mismo Dios en su religión y en sus ministros? ¿Y en dónde están? ¿Qué se han hecho sus honores? ¡Ah! la sensibilidad de mi corazón no me permite hacer ostensión de sus trabajos, su miseria, su afrenta, sus temores, sus castigos; ¿qué mas? ni aun el solio que ocupaban en el ejercicio de sus destinos, existe ya; pues no existen aquellos. ¡Ah, mundo vano, mundo inconstante! Y siquiera dejases disfrutar tus bienes sin zozobra el poco tiempo que pueden disfrutarse, que es el muy corto y breve de la vida; pero no lo haces así. Nadie hay que no mezcle el pan con el vinagre, como hizo Rut en el campo de Booz. No hay gloria del mundo en que no se junte al mismo tiempo algo de sinsabor. El fin del gozo, dice el Sábio, es el luto y el dolor. Basta.

9. Católicos: si Jesucristo entra hoy en la Jerusalen terrena, esta Pascua entrará sacramentado en la mística Jerusalen de tu alma. ¿Cómo piensas recibirlo? Imita á los jerosolimitanos, conoce y medita bien quién es el que viene á tí. Ellos conocieron que era su Rey, hijo de David. Tú mira que es el Hijo del Padre eterno en cuerpo, alma y divinidad: recíbelo arrojando al hombre viejo, que son tus culpas, á los piés del sacerdote, así como ellos echaron sus capas y vestidos á los del Pontífice sacrosanto de los siglos. Recíbele con la variedad de todas las virtudes significadas en la diferencia de flores y ramos con que los judíos salieron á recibirle. Pero no los imites en la inconstancia é ingratitud. Ellos crucificaron el viernes al que recibieron con aplauso el domingo. Cuidado no volváis vosotros á crucificarlo con nuevas culpas, después que habéis tenido la gran felicidad no merecida de recibirlo en la santa Comunión. Abrazad constantemente en vuestro corazón al Rey pacífico que reina en vuestra alma; al Médico celestial que viene á sanar todas vuestras dolencias; al Maestro divino que viene á enseñaros el camina de la verdad; al Dador de los dones que viene á enriqueceros con su gracia; al Remunerador eterno que os dará la gloria. Amen.

Colección de Pláticas Dominicales, D. Antonio María Claret y Clará, Obispo de Trajanópolis - Librería Pablo Riera, Ed. 1865, pag. 185.

---------------------------------------

SERMONES