CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

UNA PRECISIÓN ACERCA DE LA
POSICIÓN SEDEVACANTISTA
Miles Christi - 29/03/2017


La Iglesia debe seguir los pasos de su Esposo en la Pasión, para luego seguirlo también en la Resurrección y en la Gloria. En efecto, del mismo modo que el cuerpo físico de Cristo murió y resucitó, su cuerpo místico conocerá también una muerte mística y luego resucitará, con ocasión de la Parusía del Señor.


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El nuevo portal español Como vara de Almendro publicó ayer un extenso reportaje a Don Antonio Caponnetto. Su lectura es por demás interesante, pero a esto nos tiene acostumbrados su autor desde siempre. Más allá de alguna divergencia puntual sobre tal o cual apreciación suya, considero el artículo de lectura sumamente provechosa, de ésas que estimulan al estudio y a la reflexión. No obstante, creo oportuno expresar mi disentimiento con respecto a su postura en relación al sedevacantismo. Transcribo pues, seguidamente, el comentario que hice acerca del tema en este reciente e interesante sitio católico de la Madre Patria.

http://comovaradealmendro.es/2017/03/exclusiva-entrevista-a-d-antonio-caponnetto-con-ocasion-de-su-nuevo-libro/

Me atrevo a hacer un comentario, con todo respeto y sin ánimo alguno de crear polémica, en relación a la posición de Don Antonio hacia el sedevacantismo. Que no es sólo suya, sino que es la posición mayoritaria entre los católicos tradicionales. La comprendo perfectamente, y esto con tanta mayor razón cuanto que fue la mía hasta hace unos tres años. Ella consiste en decir que la lectura sedevacantista de la crisis conciliar peca por su simplismo, ya que pretende explicar una situación complejísima por una sola causa. A lo que Don Antonio añade, con fino humor, su muy original y lograda fórmula « pido gancho », la cual equivale a decir: « esto es demasiado para mí, abandono el juego, éstos no son mis papas, no me concierne en absoluto lo que hagan. »

A primera vista, esta postura resulta perfectamente comprensible y parece razonable y prudencial adoptarla. No obstante, el problema que acarrea es doble: 1. Jamás en la historia los Sucesores de Pedro han conducido a los fieles a la apostasía y 2. Me parece que esta situación inédita, que lleva ya más de medio siglo, puede resolverse satisfactoriamente aplicando una mirada escatológica. Para simplificar y ganar tiempo, reproduzco a continuación la respuesta, apenas retocada, que di hace poco a alguien que decía, hablando de Bergoglio, « queda preguntarse si es que no hay ningún Pablo para corregir a este Pedro », en el portal de Augusto Torchson:

http://www.ncsanjuanbautista.com.ar/2017/03/bergoglio-blasfema-contra-la-santisima.html

El error de San Pedro al que se refiere el comentario de María, y por el cual San Pablo lo reprendió públicamente (Gal. 2, 11-14), fue una falta de hipocresía debida al respeto humano, no a una voluntad de destruir metódicamente los fundamentos de la doctrina, del culto y de la moral de la Iglesia, que es lo que sucede con Bergoglio y con sus antecesores conciliares. La Iglesia se funda sobre la roca que es Pedro; si ella fuese defectible, en lo que concierne a la enseñanza de la fe y la moral, al culto divino y a la disciplina eclesiástica, también lo sería la Iglesia. Por ende, ningún papa legítimo puede arrastrar a la Iglesia hacia el error y la herejía, lo cual es visiblemente el caso de los papas desde Roncalli en adelante (falsa libertad religiosa, falso ecumenismo, apoyo a la ONU y a su mundialismo laico, a la Democracia Liberal y a los Derechos Humanos revolucionarios y masónicos, etc.)

Ahora bien, esto me lleva, inevitablemente, a tener que evocar el famoso « katejon » del que habla San Pablo en 2 Tes. 2, 6-7, el « obstáculo » que ha de ser removido para que pueda manifestarse el Anticristo, y que es el poder espiritual romano, es decir, el papado; sin papa legítimo, el carisma de enseñar infaliblemente la verdad a todo el orbe desaparece, y surgen entonces pseudo papas que, escudados en su inmenso prestigio pontifical, crean un magisterio del error, para pervertir las inteligencias y allanar el camino del Ánomos. 

Al respecto, Nuestro Señor nos advirtió claramente sobre la « abominación desoladora en el lugar santo » -citando a Daniel- y sobre la aparición de falsos Cristos (¿falsos Vicarios de Cristo?) durante los últimos tiempos, justo antes de su Parusía, y nos dijo que el poder del engaño en estos tiempos sería tal que, de ser posible, incluso los elegidos sucumbirían ante él, y esto es exactamente lo que ocurre desde el cónclave en el cual fue electo muy sospechosamente Roncalli (cf. el episodio del humo blanco durante largos minutos, la radio vaticana que dice « ¡hay un nuevo papa »!, y luego sale humo negro nuevamente...)

Por lo tanto, no me parece una interpretación forzada de los hechos afirmar que la Iglesia vive su Pasión mística desde JXXIII y, sobre todo, desde el CVII, cuando el Cuerpo Místico de Nuestro Señor fue entregado a sus enemigos para que hicieran con él lo que quisiesen. Quedan todavía por venir su muerte y su posterior gloriosa resurrección, a imitación de la de su divino fundador. En efecto, es un hecho comprobable históricamente que la traición modernista operada por el CVII ha dado inicio a la pasión mística de la Iglesia, siendo Ella desde entonces sistemáticamente desfigurada por los anticristos que se han hecho con los puestos de autoridad y de decisión en todas sus instituciones. Cito al respecto el salmo XXI:

« Me rodea una manada de novillos, me acorralan toros de Basán; abren sus fauces contra mí como leones rapaces y rugientes. Soy como agua que se derrama y todos mis huesos están dislocados; mi corazón se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior; mi garganta está seca como una teja y la lengua se me pega al paladar. Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies y me hunden en el polvo de la muerte. Puedo contar todos mis huesos » (Ps. XXI, 14-18). 

Este pasaje de la Escritura se aplica, en primer lugar, a la Pasión de Nuestro Señor, es decir, a su cuerpo físico. Pero se aplica igualmente, en un sentido espiritual, a la Pasión de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo. El concilium malignantium -en la Vulgata-, « la asamblea de los malvados », se refiere pues, primeramente, al Sanhedrín que condenó a muerte a Nuestro Señor y, en segundo lugar, al CVII -XXI concilio ecuménico- que decretó la crucifixión de la Iglesia, la cual vive actualmente su pasión. Ella debe seguir los pasos de su Esposo en la Pasión, para luego seguirlo también en la Resurrección y en la Gloria. En efecto, del mismo modo que el cuerpo físico de Cristo murió y resucitó, su cuerpo místico conocerá también una muerte mística y luego resucitará, con ocasión de la Parusía del Señor. Para concluir, no puedo evitar ver en este asunto una concordancia numérica muy sugestiva, la del XXI: la pasión de la Iglesia es anunciada por el salmo 21, fue iniciada por el 21er concilio ecuménico y todo parece indicar que será consumada durante el siglo 21…

http://saint-remi.fr/fr/livres/1436-tres-anos-con-francisco-la-impostura-bergogliana.html

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SEDEVACANTISMO