CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

COMENTARIO AL ESCRITO DEL P. J. C. CERIANI
“CONTRA PAPÓLATRAS Y PAPOCLASTAS"
(CONTRA SEDEVACANTISTAS)


El P. Juan Carlos Ceriani, pese a haberse separado de la FSSPX, nunca aclaró (si lo hizo, nosotros no nos hemos enterado), si rectificó su posición con respecto a los usurpadores de la Sede Petrina. Volvemos a publicar este artículo refutando su esdcrito: “CONTRA PAPÓLATRAS Y PAPOCLASTAS", por considerar que aun debe estar circulando entre los fieles de la FSSPX, y nos parece importante tratar de abrirles los ojos.

25 de enero de 2012


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Apenas empezamos con la lectura del documento notamos lo desafortunado del título elegido por el autor para su trabajo: “Contra papólatras y papoclastas”. Un católico nunca va a reverenciar en demasía al Santo Padre, la persona que por voluntad de Nuestro Señor Jesucristo es Su representante en la tierra y que gracias a Sus promesas goza de la asistencia permanente del Espíritu Santo para asistirnos y facilitar nuestro tránsito hacia la Gloria Eterna. El sufijo “latría” se define como la reverencia, culto y adoración que se debe sólo a Dios. Utilizado como está en este caso, es una burla al papado y a quienes lo defienden contra los ataques de sus enemigos. Es el lenguaje propio de los protestantes, esa herramienta del judaísmo que en sus casi 500 años de historia martirizó a cientos de miles de católicos, a los que aún hoy identifican como “papistas”.

Respecto a la “papoclasia” sólo debemos decir simplemente que quien adhiera a esta actitud, de rechazo al papa, no es católico.

El análisis de la Bula

Bajo este título y como introducción demuestra el padre Ceriani nuevamente cuál es su actitud ante el Romano Pontífice.

1º) Allí habla de los que “descansando plácidamente en una cómoda obediencia”, son enceguecidos por su “papolatría”.

Un católico puede y debe descansar en la obediencia a los verdaderos papas sin temor a caer en un error o un exceso.

2º) Luego, insistiendo en usar el lenguaje de los herederos de Lutero - que movidos por su odio al papado desprecian y persiguen a los “papistas” y hacen gala de papoclasia, - hace mención a la “papoclasia” de los que alertan sobre los errores de los usurpadores.

 3º) Pocas líneas más adelante, incurre en el error de decir que la Bula “no permite llegar tan fácilmente (…) a la conclusión (…) de su deposición, si ha sido válidamente electo”.

(Aclaramos: ni fácilmente ni difícilmente) 

Bajo el título “Plan de Trabajo” - y como enunciado previo sobre el cual se desarrolla el análisis de la situación actual de la Iglesia Católica a la luz de la Bula en cuestión - el padre Ceriani determina las que llama cuatro cuestiones para estudiar:

I: El análisis de la Bula en general.
II: La abrogación de la Bula “Cum ex Apostolatus officio”, mas allá de que haya sido o no aplicada en algún caso concreto.
III: La vigencia de la disciplina que ella establecía.
IV: La posibilidad de la deposición del Sumo Pontífice en virtud de este documento, dejando de lado que haya sido o no abrogado,

con el fin de determinar si es válido hablar de:

1º) La sedevacancia por elecciones inválidas en los últimos cinco cónclaves.
2º) La sedevacancia por deposición del Pontífice al incurrir en herejía.

La sedevacancia por elecciones inválidas en los últimos cinco cónclaves.

Al respecto y luego de un detallado y confuso análisis (por su planteo) de cuestiones técnicas respecto a la naturaleza del CIC de 1917, destaca lo expresado en el canon 6, en su §6:

6°. Si alguna de las demás leyes disciplinares que hasta ahora se hallaban vigentes no se contienen ni explícita ni implícitamente en el Código, ha de afirmarse de ellas que perdieron todo su valor, si no es que se hallan en los libros litúrgicos aprobados o son leyes de derecho divino, ya positivo, ya natural.”

Y agrega como conclusión propia que

Las leyes de derecho divino, sea natural, sea positivo, ni el Papa puede abrogarlas, ni se ha propuesto codificarlas; y así quedan siempre con el mismo valor que les es propio, tanto si se hallan dentro como fuera del Código.”

Y poco más adelante,

Lo que si niego (ya lo hemos probado) es que dicho documento tenga vigencia hoy y que su disciplina (lo probaremos en nuestra Tercera Cuestión) haya sido asumida en su totalidad por el Código en lo referente a la elección del Sumo Pontífice y a las penas canónicas en que incurren los clérigos en caso de que caigan en herejía o cisma.”

Continuamos citando al padre Ceriani:

“…Se llama ley divina positiva la que procede de la libre e inmediata determinación de Dios, comunicada y promulgada al hombre por la divina revelación en orden al fin sobrenatural.

“…La ley humana no es perpetua puesto que legisla y preceptúa sobre aquello que por su misma naturaleza no es necesario, sino contingente”

“…La razón humana es cambiante e imperfecta y, por lo mismo, su ley es mutable, es decir, contiene preceptos particulares, no universales, conforme los diversos casos que se presentan”

“…Todo eso nos muestra que las leyes humanas son abrogables y modificables. Esto nos prueba que la Bula de Paulo IV ha sido abrogada válida y lícitamente por el Código de Derecho Canónico.”

Da por sentado que la Bula de Paulo IV, por ser ley humana, ha sido abrogada.

Más adelante y bajo el título de “Elección pasiva del papa”, expresa lo siguiente:

“¿Quién puede ser elegido como Sumo Pontífice? Todo aquel que no tenga impedimento ni de derecho divino, ni de derecho eclesiástico.

a) El Derecho Divino

Establece que para poder ser válidamente electo al Pontificado basta ser varón, bautizado, católico, con el uso de razón necesario para aceptar la elección y ejercer la jurisdicción.

“Según esto, sólo quedan excluidos, por derecho divino; las mujeres, los impúberes, los dementes, los no bautizados y los herejes, cismáticos y apóstatas.

“Recordando las nociones establecidas por la teología fundamental, se entiende que los vetados aquí por el derecho divino son los herejes, cismáticos y apóstatas notorios.

“Es claro, entonces, que los vetados por el derecho eclesiástico, en razón de la bula de Paulo IV, no son los notorios.

“Sería posible que un Papa promulgase una Bula para determinar que, si en algún tiempo cualquiera aconteciese que una mujer, un niño, un demente o un no bautizado fuese elegido como Romano Pontífice, la elección, incluso si esta hubiera ocurrido en acuerdo y unanimidad de todos los Cardenales, sería nula, írrita y sin efecto…

“Hubiese sido posible que Paulo IV redactase su Bula en lo referente a los que por ser herejes, cismáticos o apóstatas notorios, o excomulgados vitandos no pertenecen a la Iglesia por derecho divino.

“Aquellos a los cuales veta la Bula de Paulo IV, no son los mismos a los que impugna el derecho divino.

“Esos herejes, cismáticos y apostatas no notorios, a partir de la promulgación de la Bula “Cum ex Apostolatus officio“, en razón del derecho eclesiástico, sin impedírselos el derecho divino, quedaban ipso facto inhabilitados para ser elegidos como Sumo Pontífice.

“Mas como se trataba de derecho eclesiástico, cuyas disposiciones pueden cambiar, bien pudo ser modificado. Queda por ver si el Código del año 1917 lo modificó.”

Rescatamos de estos párrafos lo siguiente:

“Es claro, entonces, que los vetados por el derecho eclesiástico, en razón de la bula de Paulo IV, no son los notorios.”

Aquellos a los cuales veta la Bula de Paulo IV, no son los mismos a los que impugna el derecho divino.”

Al respecto, sería interesante saber cuál es el sendero luminoso que ha seguido el padre Ceriani para llegar a tal conclusión. Leemos y releemos la Bula y no encontramos el argumento válido que sostenga tal afirmación.

“Según esto, sólo quedan excluidos, por derecho divino; las mujeres, los impúberes, los dementes, los no bautizados y los herejes, cismáticos y apóstatas.”

¿La Bula dice en alguna parte que hace exclusión de los impedidos por el derecho divino?

¿Es que el derecho eclesiástico tiene prohibido tomar o expresar el derecho divino?

A los fines de demostrar que los usurpadores contemporáneos Roncalli, Montini Luciani, Wojtyla, Ratzinger, no son verdaderos papas, supongamos que el padre Ceriani tiene razón. No están alcanzados por la Bula, porque fue derogada por ser una medida de “derecho eclesiástico” y como tal abrogada por el C.I.C. de 1917. ¿Para qué tanto análisis si son excluídos por ser herejes notorios y por lo tanto impedidos por el derecho divino de acceder al pontificado? ¿No era ése el punto esencial?

Precisamente eso es lo que sostenemos, con la salvedad de que creemos – porque nada permite suponer lo contrario – que están incluidos en la Bula de Paulo IV, primer documento de la Iglesia que puso blanco sobre negro ese aspecto del derecho divino que la iglesia siempre honró.

Notemos que si no fuera por la Bula en cuestión, el padre Ceriani no hubiera dictado su propia acusación por escrito:

“Según esto, sólo quedan excluidos, por derecho divino; las mujeres, los impúberes, los dementes, los no bautizados y los herejes, cismáticos y apóstatas.

A pesar de esa confesión, acepta como papas a los usurpadores surgidos de elecciones inválidas.

La sedevacancia por deposición del Pontífice al incurrir en herejía.

Por nuestra parte decimos que la hipotética deposición del Pontífice al incurrir en herejía, podría haberse obviado por ser imposible de imposibilidad absoluta.

Tal discusión podría haberse sostenido legítimamente hasta la promulgación de la Constitución Apostólica Pastor aeternus por parte de S. S. Pío IX, el 18 de julio de 1870. Un ejemplo de esto nos lo da San Roberto Belarmino (1542-1621) según cita que tomamos del escrito del padre Ceriani: “Aquellos cánones no quieren decir que el Pontífice como persona privada pueda errar heréticamente, sino tan sólo que el Pontífice no puede ser juzgado. Puesto que no es del todo cierto que pueda o no ser hereje el Pontífice, por esto, para mayor cautela, agregan una condición: a no ser que sea hereje“. (De Romano Pontifice L 4, c, 7)

Al respecto, desde Pastor aeternus ya nadie puede decir “no es del todo cierto” que pueda o no ser hereje el Pontífice

En el desarrollo de Pastor aeternus y con argumentos basados en la Revelación Divina se hace reiterada mención a la condición de la Cátedra de Pedro de inalcanzable por el error en materia de Fe:

…porque en la Sede Apostólica la religión católica siempre ha sido preservada sin mácula y se ha celebrado la santa doctrina… (Cap. 4, párrafo 2)

…los obispos de todo el orbe, a veces individualmente, a veces reunidos en sínodos, de acuerdo con la práctica largamente establecida de las Iglesias y la forma de la antigua regla, han referido a esta Sede Apostólica especialmente aquellos peligros que surgían en asuntos de fe, de modo que se resarciesen los daños a la fe precisamente allí donde la fe no puede sufrir mella… (C. 4 p. 5)

…Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»… (C.4 p 6)

…Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos… (C 4 p. 7)

Vemos que se hace mención a la historia del papado, “siempre ha sido preservada sin mácula”, con lo que se revela como totalmente estéril y vacua la discusión que muchos plantean acerca de la existencia de “papas herejes” (Liberio, Honorio, etc.)

También se deja claro que eso jamás ocurrirá: “…Siempre permanece libre de error…”, “…allí donde la fe no puede sufrir mella…” “…una verdadera y nunca deficiente fe…”

Queda claro que si el padre Ceriani tuviera apego a las enseñanzas de la Iglesia no hubiera dedicado buena parte de su estudio a un imposible.

¿El papa Paulo IV dudaba acerca de la imposibilidad de que desde la Cátedra de Pedro se propagara la herejía? Absolutamente no. Tanto que su Bula está destinada a evitar que un hereje asuma el pontificado, única posibilidad de que aparentemente un papa cayera en herejía y por este hecho sembrara la confusión entre los católicos. Y decimos aparentemente, porque aunque a los ojos del mundo tal usurpador pareciera papa, no lo sería y por lo tanto no gozaría de la asistencia del Espíritu Santo. No se cumplirían en él las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Si S. S. Paulo IV hubiera creído que un papa legítimo podía caer en herejía, no hubiera dejado de parecer “perro mudo”, en contra de lo que él mismo dice en su Bula, (no sea que parezcamos perros mudos), al no incluir al Soberano Pontífice entre los que por haber …desviado de la Fe Católica, o haber caído en herejía, o haber incurrido en cisma, o haberlos provocado o cometido, …quedarán privados también por esa misma causa, sin necesidad de ninguna instrucción de derecho o de hecho, de sus jerarquías…(Nótese que en ese caso, no podría decirse que alguien juzgó al papa).

Una mención merece la peligrosa traducción de la Bula utilizada por el padre Ceriani para su análisis. Fue realizada por el profesor Sequeiros y de ellas extraemos – mañosamente - un párrafo esencial:

“…si en cualquier tiempo fuere evidente que algún Obispo (incluso con cargo de Arzobispo, Patriarca o Primado) o un Cardenal de esta Iglesia Romana (incluso, como se dijo, en función de Legado) o asimismo un Romano Pontífice se hubiera desviado de la fe Católica o hubiera caído en alguna herejía, [incurrido en cisma o los hubiera suscitado o cometido]…”

Veamos otra traducción:

“Agregamos que si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo PONTÍFICE ROMANO que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía. o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido…”

Vemos que en esta versión es imposible unir “pontífice Romano” con “hubiese caído en herejía” sin amputar el escrito (“que antes de su… asunción al Pontificado”)

Para quienes sepan latín, va el párrafo original:

§ 6. Adiicientes quod si ullo umquam tempore apparuerit aliquem Episcopum, etiam pro Archiepiscopo, seu Patriarcha, vel Primate se gerentem, aut praedictae Romanae Ecclesiae Cardinalem, etiam ut praefertur, Legatum, seu etiam Romanum Pontificem ante eius promotionem, vel in Cardinalem, seu Romanum Pontificem assumptionem a fide Catholica deviasse, aut in aliquam haeresim incidisse

Demasiado rápido se termina el análisis de los puntos esenciales del escrito del padre Ceriani. Es que las enseñanzas de la Iglesia siempre son muy claras y simples. Es gracias a eso que los esfuerzos de los leguleyos puestos a defender ideas propias, naufragan rápidamente.

Conclusión

Ha dedicado 54 páginas y seguramente muchas horas de trabajo a… nada.

Federico
20/09/2011

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2019 SEDEVACANTISMO