CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

STABAT MATER


STABAT MATER

La Madre piadosa estaba, 
junto a la Cruz y lloraba, 
mientras el Hijo pendía

Cuya alma triste y llorosa, 
traspasada y dolorosa, 
fiero cuchillo tenía

¡Oh cuan triste y cuan aflicta, 
se vio la Madre bendita, 
de tantos tormentos llena!

Cuando triste contemplaba, 
y dolorosa miraba 
del Hijo amado la pena.

Y ¿cual hombre no llorara, 
si la Madre contemplara, 
de Cristo, en tanto dolor?

Y ¿quien no se entristeciera, 
¡Madre piadosa! si os viera, 
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo, 
vio a Jesús en tan profundo 
tormento la dulce Madre

Vio morir al Hijo amado, 
que rindió desamparado, 
el espíritu a su Padre.

¡Oh Madre fuente de amor! 
hazme sentir tu dolor, 
para que llore contigo.

Y que por mi Cristo amado, 
mi corazón abrasado, 
más viva en él que conmigo.

Y para que a amarte me anime, 
en mi corazón imprime, 
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora 
divide conmigo ahora, 
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar, 
y de veras lastimar, 
de sus penas mientras vivo.

porque acompañar deseo, 
en la cruz donde le veo, 
tu corazón compasivo.

¡Virgen de vírgenes santa! 
llore yo con ansias tantas, 
que el llanto dulce me sea.

Porque su pasión y muerte, 
tenga en mi alma de suerte 
que siempre sus penas vea.

Haz que su Cruz me enamore, 
y que en ella viva y more, 
de mi fe y amor indicio.

Porque me inflame y encienda, 
y contigo me defienda 
den el día del Juicio.

Haz que me ampare la muerte 
de Cristo, cuando en tan fuerte 
trance, vida y alma estén.

Porque cuando quede en calma, 
el cuerpo, vaya mi alma 
a su eterna gloria

Así sea.

Este himno  se encuentra en varios Misales europeos (pero no ingleses) del siglo XV, y no fue introducido al Breviario Romano y Misal hasta 1727. (Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen asignada al viernes después del Domingo de Pasión. La fiesta de septiembre del mismo nombre emplea otros himnos en el oficio del breviario). En el breviario se divide en tres partes: en vísperas, "Stabat Mater dolorosa"; en maitines, "Sancta Mater, istud agas"; en laudes, "Virgo virginum praeclara".

La autoría del himno se ha atribuido al Papa San Gregorio I (Magno) (m. 604), San Bernardo de Claraval (m.1153), Papa Inocencio III (m. 1216), San Buenaventura (m.1274), Jacopone da Todi (m. 1306), Papa Juan XXII (m. 1334), Papa Gregorio XI (m.1378), de las que sólo son probables las de Inocencio III y Jacopone. El Papa Benedicto XIV da por hecho que es de Inocencio III y cita tres autoridades; Mone en sus notas y Hurter en su “Vida” también la atribuyen al mismo gran pontífice, Duffield lo rechaza expresamente en su "Latin Hymn Writers and their Hymns", y Mearns, en Julian "Dictionary of Hymnology", cuestiona la atribución. También Gregorovius se la niega al Papa “del gran y frío intelecto”, pero por la misma razón podría cuestionar la atribución de los himnos de Corpus Christi, llenos de calidez y dulzura devocional, a la rigurosa mente escolática de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, hace referencia a un manuscrito del siglo XIV que contiene poemas de Jacopone en el que se le adjudica el Stabat. Los argumentos a favor de Jacopone no son satisfactorios. Mientras sus himnos, escritos en el dialecto de la Umbría son populares y merecen respeto, algunos de los himnos latinos que se le adscriben no son ciertamente suyos, y es dudoso que alguna vez escribiera alguno o algo mejor que imitaciones de himnos latinos.

DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
SANTORAL