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MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS
QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE


UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE

Nuestro Señor es implacable con los que ofenden a su Santísima Madre. Tiene una eternidad de tiempo, e imaginación y poder para crear castigos proporcionales a cualquier ofensa. Existen muchos casos famosos de graves ofensas a la Santísima Virgen que fueron castigadas de modo pavoroso.

UNA NUEVA POMPEYA

      Algo que pocos saben son las circunstancias inmediatas previas a la erupción del volcán Mont Pelé, en Martinica, el 8 de mayo de 1902. En esa época, San Pedro era la capital de la Martinica y se la denominaba "la pequeña París". El carnaval de 1902, había sido uno de los más animados que se hayan conocido en el país, y durante la Semana Santa, la población, imbuida de anticlericalismo, había hecho por las calles una parodia odiosa de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Para el 8 de mayo estaba anunciada una segunda parodia, esta vez tomando como objeto a la Santísima Virgen.

   Nada en el pasado del Mont-Pelé hacía pensar en el peligro de una erupción tan dramática. Los pocos fenómenos volcánicos observados de vez en cuando, no habían sido motivo de preocupación. Sin embargo, el 8 de mayo de 1902, le cráter explotó. En algunos segundos, una nube ardiente arrasó con toda traza de vida sobre los sesenta kilómetros cuadrados. 30.000 personas perecieron.

  UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE "La ciudad de San Pedro (Martinique) fue totalmente destruida por la súbita erupción del Mont Pelé, y todos sus habitantes perecieron". Esta es la aterradora noticia que llenó de consternación al mundo entero. El 8 de mayo alrededor de las 8 de la mañana, súbitamente el volcán vomitó torrentes de llamas y de rocas que sepultaron la ciudad bajo una espesa capa de cenizas y lava incandescente.

   La catástrofe fue tan inesperada que dieciocho buques que se encontraban en el puerto fueron destruidos, solamente el «Roddam» pudo escapar del desastre, aunque perdiendo diecisiete hombres de su tripulación.

   Se cree que cerca de 40.000 personas perecieron en este desastre, solamente comparable a la destrucción bajo las cenizas y la lava del Vesubio de las ciudades de Herculano y Pompeya en el año 79 de nuestra era.

UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE  UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE
Cathedral de Saint-Pierre donde perecieron numerosos fieles.
"La noche precedente, mientras el colcán lanzaba una columna
de humo y de fuego, los sacerdotes abrieron las iglesias y la gente
rezaba, se confesaba y comulgaba, escuchando las exhortaciones
de sus pastores, inquietos por los rugidos del volcán
".
   
UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE
Rue Victor Hugo. La ciudad y sus alrededores fueron arrasados. Pequeños pedazos de rocas despedidos por el volcán fueron proyectados a varios kilómetros. Una capa de cenizas calientes cubrió toda la isla Martinica. La "Pequeña París de las Antillas dejó de existir.
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Rue Victor Hugo. Casas y monumentos desaparecieron. Sólidos muros de piedra, se vinieron abajo. Cerca de 30.000 personas perecieron instantáneamente aplastadas o asficciadas.
UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE
UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE
Cámara de comercio. Vestigios de la Plaza Bertin y de la Cámara de Comercio. Las riquezas de la ciudad yacen bajo los escombros... comienzan los saqueos.

Cámara de comercio. Vestigios de la Plaza Bertin y de la Cámara de Comercio. Las riquezas de la ciudad yacen bajo los escombros... comienzan los saqueos.      UNA MUESTRA DE LOS CASTIGOS QUE SUFREN LOS QUE OFENDEN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE

Quartier du Mouillage. Los restos del barrio del Mouillage. Quartier du Mouillage. Los restos del barrio del Mouillage.

Uno de los miembros de la expedición de ayuda, testimonia: "Fondeamos en el desembarcadero de San Pedro, en medio de humeantes carcasas de navíos; de las ruinas de las casas se desprende un fuerte olor a quemado; el calor es insoportable; una nube de cenizas oculta totalmente la vista de la Monte Pelée...."

Los Padres Wetgli y Aubert organizan el servicio de difuntos y entonan el Libera nos a malo

Misión de socorro. "...Llega el auxilio. Los Padres Wetgli y Aubert organizan el servicio de difuntos y entonan el Libera nos a malo, de pie sobre las humenates cenizas, al frente de la aduana y de las llamas , que todavía brotan de las casas situadas al borde del mar".

DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
SANTORAL