CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

Revista Roma N° 1 - Septiembre de 1967
A SESENTA AÑOS DE LA «PASCENDI»

A. G. V.


A SESENTA AÑOS DE LA «PASCENDI» Revista Roma N° 1 - Septiembre de 1967

Viene bien leer estos viejos artículos, en primer lugar, para darnos cuenta del largo camino recorrido hacia el abismo desde entonces y después, para comprobar que en esa época, algunos todavía no se daban cuenta del todo de lo que estaba pasando.


En el corriente año 1967 se cumplen sesenta de la publicación de la encíclica Pascendi de San Pío X.

Los tiempos que corren vuelven importante recordar tan feliz acontecimiento. Es necesario volver sobre los momentos de luz, capaces de iluminar los oscuros caminos del presente. La encíclica Pascendi recibirá sin duda el homenaje de los grandes. Nosotros queremos participar en el homenaje filial de los pequeños.

El progresismo "católico", ha dicho algún alto dignatario romano, es una herejía peor que el Modernismo. Por lo menos en nuestro país, estamos seguros que ha causado más estragos que aquél. Efectivamente, es un modernismo refinado y astuto: la astucia consiste en guardarse las espaldas para no caer en las condenaciones de la Iglesia. Por ejemplo no pone en duda la institución divina de la Iglesia, pero critica acerbamente la Iglesia de la Contrarreforma o la Iglesia "constantinista", vale decir la única que existe.

Por nuestra parte, nosotros vemos —y muchos lo mismo— un neomodernismo rodeado de un inmenso aparato de prensa, agencias" noticiosas, propaganda, perfectamente sincronizado, lo que hace sospechar en una poderosa fuerza directriz, con indudable interés político. Sin imaginar ninguna simpleza, creemos subyacente al movimiento progresista, sobre todo después del affaire "Pax", la conducción política. Por todas las agencias noticiosas, el error es incentivado, llevado a todas partes, repetido en todas las lenguas, voceado por todos los medios de publicidad, amplificado en todos los tonos y en todas las lenguas. Es por ese motivo que a falta de otras razones, pensamos que en el Progresismo hay algo más que simples errores particulares de algunos teólogos. Al redactar esta nota hemos revisado las veces en que el Progresismo ha reaparecido a nivel público, entre nosotros: reuniones, escritos, conferencias, etc., donde ha tenido lugar una verdadera promoción del protestantismo, del evolucionismo, del laicismo. Toda aquella temática actual del ecumenismo, apertura al mundo moderno, etc. —verde entre nosotros y que ha sido muy mal encarada— por lo pronto ha causado miles de deserciones, crisis de las conciencias, debilitamiento en la fe, abandonos de las prácticas religiosas. La apertura al mundo debe ser trabajar para la salvación del mundo. Pero, si no podemos estar una hora en el confesionario, ni dar una plática, ni predicar una misión o un retiro, ni atender un enfermo, jio comprendo una apertura eficaz. Pero si la "apertura" son cenas con rotarios o protestantes, diálogos en el teatro, conferencias a favor del comunismo o del evolucionismo, entonces estamos en la más pura charlatanería. De esta charlatanería se abusa mucho y pierden la doctrina y dignidad de la Iglesia.

Creemos, al abordar este problema, hacer un bien a muchos hermanos nuestros. Queremos rendir un testimonio de homenaje a la Santa Iglesia Romana, fermento de tanto valor en Europa y en el mundo, como vilipendiada por toda la literatura progresista. Queremos dar testimonio explícito de nuestra fe en los poderes de jurisdicción, de magisterio y sacramental que tiene la Iglesia Romana. Queremos decir, una vez más, que sólo Ella posee en su integridad el mensaje salvífico de Jesucristo.

¡Cuánto libro moderno con largos desarrollos sobre el Cuerpo Místico, para caer verticalmente y volverse balbuceante al abordar el tema del Primado!

La Contrarreforma es otra víctima de los dicterios progresistas. La literatura progresista, la presenta habitualmente como obra de iracundos, de hombres envenenados por el odio, que se pusieron a hablar contra los "pobrecitos" herejes.

El Enemigo (con mayúscula) está despierto para capitalizar todos los defectos, todos los errores que salen al paso, aun las expresiones enfáticas que le sirvieran. Montado el aparato publicitario, todas las críticas contra el estado actual de la Iglesia, sea de los peritos, sea de los Padres conciliares u obispos, fueron capitalizadas y explotadas, dando vueltas al mundo, para llegar hasta el último seminarista. La oposición dialéctica creada en todas las comunidades religiosas ha dado sus frutos de intranquilidad, crisis de las conciencias, oposiciones, frustraciones, pérdida de la fe, simulación: no ver, no oír, no saber de los problemas por comodidad. La oposición dialéctica entre los llamados conservadores y progresistas es la obra del Comunismo, de sus servicios de inteligencia. Es una oposición que sale muy cara. Es necesario superar este estado de cosas, sin recriminaciones, con espíritu de justicia y caridad.

Fuente: Revista "Roma" N° 1, Pg. 44

ÍNDICE DEL N° 1