CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

NO TENGAN ESPERANZAS
CON RATZINGER
Preguntas y respuestas


Mons. Donald J. Sanborn

1. ¿Quién es Joseph Ratzinger?

      Nació en 1927 en Baviera, y fue ordenado sacerdote en 1951. Durante el Vaticano II, fue el teólogo personal del Cardenal Frings. Más tarde enseñó en Tübingen, la universidad ultra-izquierdista del sur de Alemania. Pablo VI lo hizo Arzobispo de Munich en 1977. Juan Pablo II lo puso al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, puesto en el que permaneció hasta convertirse en Benedicto XVI.

2. ¿De qué lado estaba en el Concilio?

     Ratzinger era la mano derecha de Karl Rahner, mayor que él. Juntos se las arreglaron para controlar el Concilio. Lo hicieron mediante la colusión de lo que se llamó la Coalición Europea, un muy bien organizado grupo de obispos del norte de Europa  que coparon el Concilio. Ratzinger, por lo tanto, junto con Rahner y Küng, representaba al ala de extrema izquierda del Concilio.

3. ¿Entonces, es apropiado decir que Ratzinger es conservador?

      No. Desde el punto de vista de la Fe Católica, Ratzinger ni siquiera es católico. Es un hereje público igual que Wojtyla. Puede ser tildado de conservador en la medida en que no esté en favor del sacerdocio femenino, la anticoncepción, el aborto, la homosexualidad, etc. También dijo algunas cosas en favor de la liturgia tradicional. Pero comparándolo con Papas católicos, tales como Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV, Pío XI o Pío XII, ni siquiera es católico. 

4. ¿Por qué dice que Ratzinger ni siquiera es católico?

      Porque es un maníaco ecuménico, más ecuménico, -pienso- que Wojtyla, de ser posible. El ecumenismo es contrario a nuestra santa Fe. Fue condenado claramente por el Papa Pío XI en 1928, como el equivalente del “abandono de la religión revelada por Dios.” El ecumenismo es el alma y corazón del Vaticano II. Todos los cambios litúrgicos, doctrinales y disciplinarios del Vaticano II se hicieron en nombre del ecumenismo. En su primer discurso, Ratzinger aseguró a los cardenales que él va a continuar con las reformas del Vaticano II y con el acercamiento a las otras religiones en vía del ecumenismo. Debemos entender que el ecumenismo es el principal problema. El Ecumenismo y  el Catolicismo no pueden ir juntos. Si Ratzinger es ecuménico — y lo es — entonces no sirve para nada y no es papa. 

5. ¿Cuál piensa que va a ser su programa?

      Creo que va a dar un impulso vigoroso al programa ecuménico. Su “reinado” va a ser corto, y por esta razón pienso que va a moverse rápidamente hacia lo que él llamó “reconciliación en la diversidad,” una expresión que tomó de Cullman, un ministro protestante. Esto significa que se va a esforzar en juntar a todas las religiones en alguna gran organización en la que cada una guarde su identidad. Va a empezar con los cismáticos y con los protestantes. No me va a sorprender que haga algunos audaces movimientos en esa dirección. Durante la era Wojtyla, Ratzinger elaboró toda la teología necesaria para esto. 

6. ¿A qué teología se refiere?

      A la “nueva eclesiología.” 

7. ¿Qué es la nueva eclesiología?

      Es la enseñanza concerniente a la naturaleza de la Iglesia de Cristo. La eclesiología tradicional es muy simple: la Iglesia de Cristo es la Iglesia Católica Apostólica Romana, que es el único medio de salvación en el mundo. Cualquier religión fuera de la Iglesia Católica Apostólica Romana, sea la Griega Ortodoxa, sea la Protestante, Judía, etc., a pesar de cualquier verdad que puedan poseer, o aún sacramentos válidos, son falsas religiones y no son medios de salvación.

      Obviamente tal eclesiología es incompatible con el ecumenismo. No obstante, ya desde 1930 los Modernistas  elaboraron una eclesiología ecumenista según la cual pueden verse algunos valores en las religiones no Católicas. Esta nueva eclesiología se incorporó a las enseñanzas del Vaticano II, y es el vehículo del ecumenismo.

      ¿Qué es la nueva eclesiología? He aquí un resumen:

  • La Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica Apostólica Romana no son una misma cosa, ya que las iglesias no Católicas pertenecen a la Iglesia de Cristo, pero no a la Iglesia Católica.

  • La Iglesia de Cristo “subsiste en” la Iglesia Católica Apostólica Romana, por cuanto como Iglesia Católica tiene la “plenitud” de todos los elementos de la Iglesia de Cristo.

  • La Iglesia de Cristo, pese a no subsistir en las iglesias acatólicas por faltarles a éstas la “plenitud,” sin embargo se encuentra de una manera imperfecta en esas iglesias no católicas.

  • Las iglesias acatólicas son sin embargo verdaderas “iglesias particulares” que forman, junto con la Iglesia Católica Apostólica Romana la única Iglesia de Cristo.

   La Iglesia Católica Apostólica Romana está en “comunión parcial” con las iglesias acatólicas, en la medida en que ellas tienen elementos de la Iglesia de Cristo tales como sacramentos válidos y doctrinas verdaderas. 

  • Las iglesias acatólicas son “medios de salvación” en la medida en que preserven elementos genuinos de la Iglesia de Cristo.

  • En esas iglesias acatólicas que tienen una Eucaristía válida (por  ejemplo, la Ortodoxa Griega), la Iglesia una, santa, católica, y apostólica se hace presente cada vez que ellas ofrecen una Eucaristía válida. Las iglesias no Católicas que no están sujetas al Romano Pontífice (que son todas ellas) están “heridas” por esta falta de sujeción. Sin embargo, a pesar de su repudio a la supremacía Romana, siguen siendo “Iglesias particulares”,  por ejemplo, iglesias-miembro de la gran Iglesia de Cristo. 

8. ¿Qué significa todo esto?

      Esto significa el abandono de la enseñanza tradicional de la Iglesia Católica concerniente a la naturaleza de la Iglesia de Cristo. Contradice la enseñanza tradicional, y por lo tanto, decimos que el Vaticano II es herético y que Ratzinger es hereje por haber promulgado esta enseñanza.  Por esta razón digo que Ratzinger ni siquiera es católico. 

9. ¿Qué otra herejía abraza Ratzinger?

      Es evolucionista en lo concerniente a la verdad y a la Iglesia. En un discurso dado en una iglesia protestante de Roma, en 1993, dijo lo siguiente: “Por consiguiente la meta, el alma de todo esfuerzo ecuménico es alcanzar la unidad real de la Iglesia que implica  una multitud de formas que todavía no pueden ser definidas.” En otra ocasión dijo: “en los tiempos venideros no me atrevo a sugerir ninguna realización concreta, posible e imaginable de esta iglesia futura”. Ahora, yo pregunto, ¿qué hay de más definido que la doctrina, culto y disciplina de la Iglesia Católica Romana? ¿advierte cuán alarmante es oirlo decir tal cosa, que no tiene idea de cómo va a ser la Iglesia en el futuro, debido al ecumenismo? Ratzinger es darwiniano evolucionista en lo que respecta a la religión Católica. 

10. ¿Expresa Ratzinger esta idea evolucionista en algún otro lugar?

      Si, en su libro Muchas Religiones — Una Alianza, (1998)Ratzinger hace algunas afirmaciones muy alarmantes:

  • “Lo que necesitamos, de todas formas, es respeto por las creencias de otros y disposición para mirar la verdad en lo que nos choque como extraño o raro; tal verdad nos concierne y puede corregirnos y llevarnos adelante a lo largo del sendero.” (p. 110)

  • “Aprenderé mejor mi propia verdad si entiendo a la otra persona y me permito ser movido a lo largo del camino por el Dios que es siempre más grande, seguro de que  nunca tendré la verdad total sobre Dios en mis propias manos mas seré siempre un aprendiz, en peregrinación hacia ella, en un sendero que no tiene fin.” (ibid.)

      Ahora yo pregunto, ¿cómo alguien que tiene la fe Católica puede decir cosas semejantes? ¿No enseña la Iglesia Católica toda la verdad en nombre de Cristo, y con la asistencia de Cristo? Ratzinger no tiene la fe. ¿Cómo puede estar la fe Católica  “en un sendero que no tiene fin?” ¿Cómo puede decir un católico, “nunca tendré la verdad total sobre Dios en mis propias manos?” ¿No es esto evolucionismo dogmático en su forma más pura, tal como fue condenado por  San Pío X?

      Veamos qué más dice Ratzinger:

  • “En una forma de decir, la Religión contiene la preciosa perla de la verdad, pero está siempre escondiéndola, y se encuentra en peligro continuo de perder su esencia. La Religión puede caer enferma, y convertirse en algo destructivo. Puede y debe llevarnos a la verdad, pero también puede apartar a los hombres de la verdad... Podemos encontrar relativamente fácil el criticar la religión de otros, pero debemos estar prontos a aceptar críticas de nosotros mismos y de nuestra propia religión.” (Ibid.)

  • “Karl Barth [teólogo protestante] distinguía en el cristianismo religión y fe... Tenía razón en cuanto a que la religión del cristiano puede caer en la enfermedad y convertirse en superstición: la religión concreta en la que se vive la fe, debe ser  continuamente purificada en el fundamento de la verdad, esa verdad que se muestra a sí misma, por un lado, en fe y, por otro lado, se revela a sí misma nuevamente a través del diálogo, permitiéndonos conocer su misterio e infinitud.” (p. 111)

      Desde estas afirmaciones, está claro que Ratzinger tiene la idea modernista de que la fe es la experiencia religiosa de cada hombre, que ésta se distingue de su religión, por ejemplo, el conjunto de dogmas, observancias litúrgicas y disciplinas que sostiene y practica. Dice que la Religión puede corromperse. Por lo tanto debe estar sujeta a una constante purificación que se logra con fe  --que no es religión-- y diálogo, por ejemplo., con otras religiones.

      Esta distinción entre religión y fe es típicamente modernista. Sujeta la “religión”a un perpetuo cambio. En otras palabras, como dice más arriba, no tenemos idea de cómo será la iglesia futura.

      La enseñanza Católica, en contraste, es que el objeto de nuestra fe son los dogmas infalibles enseñados por la Iglesia Católica Romana, la que es absolutamente incambiable e irreformable. La liturgia y las disciplinas de la Iglesia conforme a estos dogmas incambiables son por lo tanto también incambiables en su esencia.

      Escuchemos lo que Ratzinger dice sobre la actividad misionera de la Iglesia Católica:

  • “En el futuro la actividad misionera no podrá proceder como si si se tratare de un simple caso de comunicar lo que tiene que creer alguien que no tiene ningún conocimiento”. (p. 112)

  • “La proclamación del Evangelio tiene que ser necesariamente un proceso de diálogo. No le decimos a la otra persona algo que le sea enteramente desconocido; más bien, estamos abriendo la senda escondida de algo con lo que ya está en contacto en su propia religión.” (Ibid.)

  • “El diálogo entre religiones debe convertirse más y más un escuchar al Logos, que nos está señalando, en medio de nuestra separación y nuestras afirmaciones contradictorias, la unidad que ya compartimos.” (Ibid.)

      Estas afirmaciones de Ratzinger destruyen por completo la enseñanza de la Iglesia Católica, en el sentido de que Ella es la única Iglesia verdadera fuera de la cual no hay salvación. La Iglesia Católica nunca llevó a cabo su actividad misionera de esa forma. Nunca “dialogó” con las falsas religiones. Al paso que siempre fue cuidadosa en no insultar a la gente, y hasta aceptó algunas de sus costumbres no incompatibles con el Catolicismo, nunca reconoció valor en las falsas religiones. ¿Acaso San Pedro o los papas de los primeros tiempos “dialogaron” con los romanos idólatras para encontrar la “unidad que ya compartían”?

      La iglesia de Ratzinger es desconocida para los católicos y para la historia del catolicismo. Ratzinger nos está pidiendo que abandonemos la eterna e inmutable Iglesia de Cristo para adherirnos a una desconocida iglesia del futuro. 

11. ¿Cómo piensa que Ratzinger va a tratar a los tradicionalistas?

      Pienso que va a ignorar por completo a los sedevacantistas. Quizás excomulgue a uno o dos de nosotros. Creo que va a dar algo al movimiento del Indulto y a la Fraternidad San Pedro. Ellos aceptan el Vaticano II y no tienen problema con la nueva eclesiología. De modo que Ratzinger no va a tener problema, creo, en garantizarles mejor status que el que les dio Wojtyla. Wojtyla odiaba al movimiento tradicionalista. Ratzinger es diferente. En materia de gustos, es más conservador que Wojtyla, y va a preservar la conservación de la Misa Latina Tradicional, algo así como una pieza de museo. Mientras se embarque con la “reconciliada diversidad” la gente del Indulto y la de la Fraternidad San Pedro va a ser favorecida por Ratzinger.

      De esa forma, pienso que Ratzinger va a apelar al ala izquierda de la Fraternidad de San Pío X para regularizarla, por ejemplo, ponerse bajo el Vaticano. Va a garantizarles considerables concesiones . Si tiene éxito, va a dividir a este grupo, como ya están divididos entre izquierda y derecha.

      De todas formas, pienso que, desgraciadamente, lo que quede de la Fraternidad San Pío X va a seguir alegremente en la misma vieja línea de “estar con el Santo Padre” —una evidente mentira— y al mismo tiempo continuar con su práctica de desafío por medio de la desobediencia organizada y universal hacia él. O sea que no hay mucha esperanza allí. 

12. ¿Entonces, cuál será nuestra actitud con respecto a Ratzinger?

      La misma que con respecto a Wojtyla: que no es católico porque es hereje, y que está imponiendo a los católicos una falsa religión. Por ambas razones, no puede ser un papa católico. Seguiremos como siempre, rogando a Dios que algún día nos dé un verdadero papa católico. Solamente mediante un verdadero papa católico nuestra Iglesia Católica y nuestras vidas católicas podrán volver a la normalidad. 

RESUMEN

  • Ratzinger es hereje principalmente por su posición con respecto a  dos cosas condenadas por la Iglesia: el ecumenismo y la nueva eclesiología.
  • Ratzinger es evolucionista con respecto a la misma naturaleza de la Iglesia, lo cual muestra una actitud herética hacia la Iglesia como objeto de nuestra fe. 
  • Ratzinger dice que los católicos no tienen toda la verdad sobre Dios, y deben dialogar con acatólicos para hallarla. 
  • Necesitamos perseverar en nuestra resistencia al modernismo sosteniendo que Ratzinger es un falso papa y persistiendo en aferrarnos a lo que hemos recibido de nuestros antepasados como Fe Católica.  

 (MHT Newsletter, May 2005)
Mons. Donald J. Sanborn
Rector, Most Holy Trinity Seminary
bpsanborn2002@yahoo.com