CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA MEGASECTA POSTCATÓLICA NO PUEDE SER LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA [*]


En un papelucho de la Congregación de Destrucción de la Fe de la Megasecta Postcatólica que lanza al mundo por enésima vez la herejía de las “iglesias hermanas”, aparece afirmada una vez más la concepción absolutamente errónea y herética que la Megasecta Postcatólica de la Iglesia de Dios, que no otra que la católica apostólica romana.

Así las cosas, también es muy lógico que el Gran Oriente de la Megasecta Postcatólica, en el ardor de su batalla anticatólica haya descargado la siguiente basura doctrinal, el 8/7/2007:

“todos los bautizados son misioneros de Cristo”.

ÁNGELUS Domingo 8 de julio de 2007

“El evangelio de hoy (cf. Lc 10, 1-12. 17-20) presenta a Jesús que envía a setenta y dos discípulos a las aldeas a donde está a punto de ir, para que preparen el ambiente. Esta es una particularidad del evangelista san Lucas, el cual subraya que la misión no está reservada a los doce Apóstoles, sino que se extiende también a otros discípulos. En efecto, Jesús dice que “la mies es mucha, y los obreros pocos” (Lc 10, 2). En el campo de Dios hay trabajo para todos.”

Ojalá que este evangelio despierte en todos los bautizados la conciencia (Observación: Ratzinger se refiere aquí a la conciencia religiosa individual, omnipotente y divina para los modernistas, y que sería para ellos criterio supremo de autoridad), de que son misioneros de Cristo, llamados a prepararle el camino con sus palabras y con el testimonio de su vida.”

También en este turbio palabrerío de Ratzinger, marcado como de costumbre por tergiversaciones de hechos y por engaño mediante interpretaciones incorrectas, cabe diagnosticar algunas herejías llamativas. Primeramente hay dos cosas para notar. La Iglesia ha hecho constar con infalibilidad absoluta que el bautismo puede ser válidamente administrado por herejes, cismáticos, apóstatas y hasta paganos, si la forma, materia, e intención (y éste es aquí el punto de fractura) son correctas. Por eso la Iglesia, en caso de conversiones individuales, siempre revisó la validez de los bautismos de acatólicos y bautizó condicionalmente en caso de la más mínima duda, porque los bautismos de acatólicos —como por ejemplo los postcatólicos— son en el mejor de los casos dudosamente válidos.

Naturalmente para los postcatólicos, sobre todo para Ratzinger y sus secuaces, todo tipo de “bautismo” es válido sin restricciones, pues la Megasecta Postcatólica no considera ni la forma ni la materia (contradiría el principio de creatividad del Novus Ordo), por no hablar de la intención. En consecuencia para el postcatólico todos están “bautizados” con absoluta validez, ya sean herejes o cismáticos, y con eso, según el palabrerío del Ratzinger todos juntos “son misioneros de Cristo, llamados a prepararle el camino con sus palabras y con el testimonio de su vida”. Ratzinger dice aquí explícitamente, que cualquiera, que no tiene por qué ser siquiera católico (Ratzinger no lo es él mismo tampoco) puede y debe ser un misionero de Cristo. Eso es absolutamente herético, y está condenado por la Iglesia solemnemente en varios documentos ex cathedra.

Papa Inocencio III, Concilio IV de Letrán, Anno Domini 1215, capítulo 3, ex cathedra, contra los valdenses.

Mas como algunos, bajo apariencia de piedad (como dice el Apóstol), reniegan de la virtud de ella [2 Tim. 3, 5] y se arrogan la autoridad de predicar, cuando el mismo Apóstol dice: ¿Cómo... predicarán, si no son enviados [Rom. 10, 15], todos los que con prohibición o sin misión, osaren usurpar pública o privadamente el oficio de la predicación, sin recibir la autoridad de la Sede Apostólica o del obispo católico del lugar, sean ligados con vínculos de excomunión, y si cuanto antes no se arrepintieren, sean castigados con otra pena competente.” (DZ 434).

Ratzinger dice pues con absoluta desvergüenza que cualquier bautizado (después se verá de quiénes se trate), “debe preparar el camino del señor con palabras (prédica)” aunque la Santa Iglesia declaró solemnemente que todos los que no están expresamente autorizados a ello por la Santa Iglesia en el mejor de los casos, están excomulgados si se arrogan autoridad misionera.

Obviamente, lo menos que se puede pedir es que únicamente los miembros de la Iglesia Católica entren en consideración como misioneros.

Papa Martín V, Concilio de Constanza, ex cathedra, cuestiones del concilio a los seguidores del hereje Wycliff, cuestión 37:

“si cree que es lícito a los laicos de uno y otro sexo, es decir, a hombres y mujeres, predicar libremente la palabra de Dios.” (DZ 687).

Los herejes Wycliff y Hus, al igual que ahora los postcatólicos, sobre todo Ratzinger, sostuvieron esta herejía proto-protestante del “misionero-cualquiera” según la cual todos los bautizados poseen automáticamente el oficio de predicadores. La Iglesia, pues, desde siempre declaró y condenó solemnemente este peligro diabólico de la herejía de Wycliff —que defiende también Ratzinger— pues ni siquiera cualquier católico está capacitado para se rmisionero como miembro del Cuerpo Místico, porque eso crearía sólo confusión —y ni hablar de los cismáticos, herejes y apóstatas. También todos estos tendrían que ser, según las palabras del Ratzinger, misioneros de Cristo, en caso de estar bautizados válidamente. En esta salpicadura tóxica de Ratzinger se elucida una vez más qué concepción errónea y herética de Iglesia y de misión tiene la Megasecta Postcatólica. Como la Megasecta Postcatólica no tiene dogmas absolutos ni los que fueren (excepto el superdogma de la creación de la religión de unidad mundial), y toda la “revelación divina” se revela más bien en el sentimiento religioso de cada uno según la doctrina anticristiana de la Megasecta Postcatólica, es naturalmente lógico que Ratzinger llame a todos los que alguna vez tuvieron esta experiencia religiosa a comunicarla a otros. Finalmente, según la Megasecta Postcatólica, la “Iglesia” no es ninguna otra cosa que la unión de todos los que tuvieron cualquier experiencia religiosa personal de hecho.

Por eso también el Sacrosanto Concilio de Trento excomulgó a todos los que afirman que todos los bautizados “son misioneros de Cristo, llamados a prepararle el camino con sus palabras y con el testimonio de su vida.”

Sacrosanto Concilio de Trento, ex cathedra, canon 10 sobre los sacramentos general.

“Si alguno dijere que todos los cristianos tienen poder en la palabra y en la. administración de todos los sacramentos, sea anatema.” (DZ 853).

Si comparamos esta doctrina infalible pronunciada en el concilio de Trento con el que dice Ratzinger, pasamos al conocimiento espeluznante de que Ratzinger sostiene exactamente aquella herejía que el concilio de Trento condenó solemnemente y ex cathedra.

Aún si Ratzinger hubiera dicho que todos los católicos fieles a su Fe (y sólo ellos son cristianos por definición) deberían ser misioneros de Cristo y así difundir la palabra de Dios, eso sería incorrecto. Aún en el tiempo actual de vacancia extraordinaria de la Sede Apostólica desde 1958, un laico católico debería tener para eso el permiso de un clérigo católico, porque la confusión envenena toda misión.

Que Ratzinger extienda este encargo misionero a todos los “bautizados” (y sobre el bautismo del Novus Ordo se podría escribir mucho negativo), hace todo eso doblemente herético, porque también un cismático, hereje o apóstata puede estar válidamente bautizado. Es evidente que tal gente es absolutamente inepta para ser “misioneros de Cristo, llamados a prepararle el camino con sus palabras y con el testimonio de su vida”, pues no son capaces de predicar la verdad católica.

Esta reciente afirmación de Ratzinger es pues una vez más una prueba eficaz de la comprensión que la Megasecta Postcatólica tiene de las misiones.

La Megasecta Postcatólica no puede ser
la Iglesia una, santa, católica y apostólica.

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[*] Fuente: www.sedisvakantismus.org  Traducción gentileza del Sr. Patricio Shaw