CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

BENEDICTO XVI ¿?
Pbro. Dr. Luigi Villa


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Presentación

Estas pocas palabras de introducción no han sido escritas con espíritu de confrontación con respecto a la Santa Iglesia, por la cual siento respeto y amor en mi corazón, por todo lo que ha hecho la verdadera Roma católica, por su grandeza y nobleza de “Mater et Magistra” de todas las Iglesias del mundo.

Por esto, no se piense que yo esté rompiendo con el pasado, con la Tradición.

No quiero remontarme hasta el renacimiento, a la Revolución francesa, al Liberalismo siempre condenado por los Papas, especialmente Gregorio XVI, Pío IX, León XIII, San Pío X

Me detendré en lo que escribió Juan XXIII a su Obispo de Bérgamo: «Es el Papa que será electo, bergamasco o no, quien deberá cambiar muchas cosas en la Iglesia. Podrá ser un nuevo Pentecostés, que será denominado “Aggiornamento”, para hacer una “Iglesia Universal”, abierta a todos los movimientos, a todas las teologías».

La Iglesia, por ello, no debía ser ya una sociedad divina, visible, jerárquica, fundada por Nuestro Señor para la salvación de las almas, sino que debía ser en cambio “comunión” con todas las religiones, incluso no cristianas y no creyentes. Luego, no más Gracia, no más Jesucristo con la Cruz, sino todo “satelizado”. La Santa Misa no debía ya ser el “Sacrificio de la Cruz”, sino una participación en la “comunidad de la cena”, una asamblea con el sacerdote, no ya vuelto hacia la Cruz sino hacia los fieles.

Los Sacramentos han sido cambiados a “comunión” humana. El Bautismo se ha transformado en sólo una introducción a la comunidad religiosa, y no ya en la destrucción del pecado original. La Comunión es una asamblea que parte el pan común. La Penitencia se transforma en absolución colectiva. Incluso la Extrema Unción se ha vuelto colectiva, no obstante que Santo Tomás haya escrito: «Si quis infirmatur... si alguno está enfermo vaya en busca del sacerdote y que le administre...». También las oraciones litúrgicas han sido modificadas: no más herejes, no más enemigos, no más pecado original, no más lucha espiritual.

Se ha cambiado religión, esto ahora es cierto. La religión, hoy, impone que no exista una sola verdad, una sola religión más que la de la Iglesia católica, porque ha sido fundada por el mismo Dios. Luego, no se debe creer más que Jesucristo sea Dios, por lo cual no ha fundado la Iglesia católica, no se debe ya proclamar: «Credo in unum Deum. Credo in unum Dominum Jesus Christum. Credo in unum baptisma». Por lo tanto, Jesucristo no debe ya reinar en la sociedad, sino que se debe dar libertad a todas las religiones, se debe sustituir el “Decálogo” con la “Declaración de los derechos del hombre”. Existe, hoy, en la Iglesia, una nueva orientación, radical, no ya católica, que conduce al protestantismo, fuera de la Iglesia, fuera de la fuente bautismal, en la que el Sacerdote decía a los padrinos y madrinas: «Quid petis ab Ecclesia Dei?». Y la Iglesia respondía: «Fides: la Fe». Y el Sacerdote continuaba preguntando: «¿Y qué procura la Fe?». Los Padrinos respondían: «¡La vida eterna»!

¡Esto era lo que la Iglesia quería para entrar en la vida eterna!..

En cambio, hoy, la realidad es que la doctrina de la Iglesia ¡ha sido cambiada!

El cardenal Ratzinger, después de una larga serie de conferencias, en Toronto, llegó a decir:

«A primera vista, efectivamente, parece que entre las enseñanzas de Pío IX y el Decreto conciliar acerca de la “Libertad religiosa” existe un “contraste insuperable”».


El “contraste insuperable”, en efecto, no existe solo con la “Dignitatis Humanae”, sino con todo el Magisterio de todos los Pontífices Romanos: por ej.: Bonifacio VIII (Unam Sanctam); Martín V (condena de los errores de Hus y de Wicleff); León XIII (Immortale Dei y Libertas praestantissimum); Pío X (Pascendi, Notre Charge Apostolique); Pío XI (Quas primas); Pío XII (Non possumus)...

No hay dudas, incluso el card. Ratzinger está de acuerdo con los progresistas: la Iglesia católica, con la “Dignitatis Humanae” ha cambiado su doctrina, y el Cardenal llega también a decir:

«Quien no sabe o no puede ver el desarrollo no puede comprender el catolicismo».


El “contraste insuperable”, en efecto, no existe solo con la “Dignitatis Humanae”, sino con todo el Magisterio de todos los Pontífices Romanos: por ej.: Benedicto VIII (Una Sanctam); Martín V (condena de los errores de Hus y de Wicleff); León XIII(Immortale Dei y Libertas praestantissimum); Pío X (Pascendi, Notre Charge Apostolique); Pío XI(Quas primas); Pío XII(Non possumus)...

No hay dudas, incluso el card. Ratzinger está de acuerdo con los progresistas: la Iglesia católica, con la “Dignitatis Humanae” ha cambiado su doctrina, y el Cardenal llega también a decir:

JODEPH RATZINGER