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"ÚLTIMAS CONVERSACIONES"
EL LIBRO-ENTREVISTA DE RATZINGER


Mañana sale a la calle el libro-entrevista con Benedicto XVI “Últimas Conversaciones”, del periodista alemán Peter Seewald; el día de hoy ha habido adelantos en los periódicos Bild, Corriere Della Sera, Süddeutsche Zeitung y L'Osservatore Romano.

Hay varios resúmenes en español basados en estos adelantos, en el periódico La Nación se refiere al caso del obispo Richard Williamson, que para 2009 todavía pertenecía a la FSSPX/SSPX y de quien, para el tiempo en que Benedicto XVI les levantó las excomuniones a él y a los otros tres obispos de esa fraternidad, fue transmitida una entrevista por la televisión sueca STV, en la que hacía unas afirmaciones reduccionistas del Holocausto judío. Ratzinger se defiende de las críticas por haber levantado la excomunión del sacerdote negacionista del Holocausto Richard Williamson en 2009, quien vivía en aquel momento en la Argentina. diciendo que él no había tenido la culpa, sino la comisión vaticana "Ecclesia Dei", que no lo informó. "Considero que la culpa la tiene sólo esta comisión".

De: Secretum Meum Mihi

RATZINGER: FRANCISCO ES EL HOMBRE DE LA REFORMA PRÁCTICA
Elisabetta Piqué

El gobierno práctico no es mi fuerte y esto es seguramente una debilidad. Pero no me veo como un fracasado." Son palabras de Benedicto XVI, papa emérito, que en un libro-entrevista con el periodista alemán Peter Seewald, que saldrá a la venta hoy en Italia y en Alemania, rompe el silencio que se impuso desde su renuncia al trono de Pedro, el 11 de febrero de 2013, cuando decidió retirarse y vivir en un monasterio del Vaticano.

En "Benedicto XVI, últimas conversaciones", Joseph Ratzinger, que desde entonces se hizo ver muy esporádicamente en público, se convierte en el primer pontífice que traza un balance de su propio pontificado y habla con gran normalidad de su sucesor.

Según extractos del libro publicados ayer en el Corriere della Sera, desde el primer momento de la elección del "papa" Francisco, el 13 de marzo de 2013, Benedicto estuvo "feliz". "Mi sucesor no quiso la muceta roja. La cosa no me impactó en lo más mínimo. Lo que me impactó, en cambio, es que ya desde antes de la primera salida al balcón central (de la Basílica de San Pedro) hubiera querido llamarme por teléfono, pero no me encontró porque estaba justamente delante del televisor. El modo en el cual rezó por mí, el momento de recogimiento, después la cordialidad con la que saludó a las personas, a tal punto que la chispa se encendió, digamos, de inmediato", indica.

Como les pasó a muchos, Benedicto XVI no se esperaba para nada la elección de Jorge Bergoglio . "Nadie se lo esperaba. Yo lo conocía, naturalmente, pero no pensé en él. En este sentido, fue una gran sorpresa. No pensé que estaba en el grupo restringido de candidatos. Cuando oí su nombre, al principio no estuve seguro. Pero cuando vi cómo hablaba, por un lado, con Dios, por el otro, con los hombres, me puse en serio contento. Y feliz", agrega.

Al reconocer que no tiene dotes de administrador, Benedicto también destaca la capacidad en este sentido de su sucesor argentino. "Cada uno tiene su propio carisma. Francisco es el hombre de la reforma práctica. Fue mucho tiempo arzobispo, conoce el oficio, fue superior de los jesuitas y también tiene el carácter para poner mano a acciones de carácter organizativo. Yo sabía que éste no es mi punto fuerte", admite. Y va más allá con la autocrítica: "Un punto débil es, quizá, la poca resolución en el gobierno y en la toma de decisiones. Aquí, en verdad, soy más profesor, alguien que reflexiona y medita sobre las cuestiones espirituales. El gobierno práctico no es mi fuerte y esto es ciertamente una debilidad. Pero no me veo como un fracasado".

Al trazar un balance de su pontificado, no oculta que fue duro. "Durante ocho años desarrollé mi servicio. Hubo momentos difíciles, basta pensar, por ejemplo, el escándalo de la pedofilia y el caso Williamson o también el escándalo VatiLeaks; pero en general también fue un período en el cual muchas personas hallaron una nueva vía a la fe y ha habido un gran movimiento positivo", asegura.

Como ya se había anticipado, también en este virtual testamento espiritual, también revela haber podido desbaratar ese "lobby gay", formado por entre cuatro y cinco personas, que existía en el Vaticano. En junio de 2013 Francisco había creado gran revuelo en todo el mundo al hablar de dicho "lobby gay" vaticano, según había revelado el portal chileno Reflexión y Liberación. "Efectivamente me indicaron un grupo, que al mismo tiempo disolvimos. Estaba, de hecho, señalado en el informe de la comisión de tres cardenales que se podía identificar un grupo de cuatro, quizá cinco personas. Lo hemos disuelto. ¿Se formarán otros? No lo sé. En todo caso, en el Vaticano no abundan casos similares", indica Ratzinger.

Niega, por otro lado, haber sufrido presiones o chantajes a la hora de su histórica decisión de dar un paso al costado. "No se trató de una retirada bajo la presión de los eventos o de una fuga por la incapacidad de enfrentarlos. Nadie intentó chantajearme. Nunca lo habría permitido. Si lo hubieran intentado, no me habría ido porque no hay que abandonar cuando se está bajo presión", asegura.

Según Luigi Accattoli, vaticanista del Corriere della Sera, al margen de revelar detalles como que Benedicto adora las siestas, tiene un marcapasos desde 1997 y no ve del ojo izquierdo, el libro-entrevista en el que se confiesa llama la atención por la libertad con la que Ratzinger responde las preguntas de su entrevistador. Además, confirma la buena relación que tienen los dos papas. "Si hubiera habido siquiera una mínima dificultad -asegura-, ni el emérito, que cumplirá 90 años en abril próximo, se habría atrevido a proponer tal publicación, ni el sucesor, que cumplirá 80 años en diciembre, la habría autorizado."

Fuente: La Nación

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JODEPH RATZINGER