CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

EN LA ARGENTINA JUDÍA SE SIGUE
CONMEMORANDO EL HOLOCUENTO


Es interesante leer lo que sigue pues nos demuestra que el caradurismo de esta gente no tiene límites. Mienten tanto, que a estas alturas, ya lo deben creer ellos mismos. Afirman que el holocuento fue "el crimen más horrendo de la humanidad". No lo fue el verdadero HOLOCAUSTO de Cristo llevado a cabo por sus antepasados, clamando: "Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos", convirtiéndose así en el pueblo deicida. No dudamos que de haber estado aquí, Francisber habría estado sentado en la primera fila.


Argentina.Iom Hashoá. Acto central por
el Día del "Holocausto" y el "Heroísmo"

29.04.2014 | Itongadol/AJN.- La DAIA llevó a cabo ayer el acto conmemorativo de Iom Hashoá Vehagvurá - Día del Holocausto y del Heroísmo - en el Teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires mediante una serie de cuadros artísticos directamente relacionados con la Shoá, que incluyeron mensajes grabados en vídeo de "sobrevivientes", el encendido de seis luminarias de Izkor (recordación) en memoria y homenaje a los "seis millones" de judíos asesinados por el nazismo, entre ellos "un millón y medio de niños", y el jazán Oscar Fleisher recitó el Male Rajamim y el Kadish (rezo) de Duelo.

Durante el acto hicieron uso de la palabra Gastón Hilu, en representación de la juventud comunitaria; Lea Zajac de Novera, "sobreviviente" de la Shoá; el ex presidente de la República Oriental del Uruguay Luis Lacalle y Julio Schlosser, presidente de la DAIA.

Luego de que Alejandra Darín diera lectura a la poesía “Estación Treblinka”, se entonaron el Himno Nacional Argentino, interpretado por Raúl Lavie y el Hatikvá cantado por el Ensamble Vocal Kammerton.

Gastón Hilu inició sus palabras diciendo: “Nos encontramos aquí, a 71 años del Levantamiento del Gueto de Varsovia para recordar y honrar a todos aquellos que fueron víctimas del horror nazi en todas sus formas”. Luego afirmó: “El odio y la intolerancia se propagaron por Europa rápidamente, pero acordamos que aún en ese tiempo muchos demostraron que el respeto y el amor al prójimo eran posibles. Como jóvenes interpretamos a la Shoá de una manera muy particular: interrogándola, analizándola y tratando de comprenderla; y al mismo tiempo comprender el momento en que nosotros nos encontramos. Ante lo ocurrido nos sentimos los responsables de trasmitir, contar y educar; somos los que debemos asegurar que el recuerdo permita que no vuelva a suceder, pero también somos aquellos que advertimos al mundo que la Shoá no comenzó con "cámaras de gas" o "marchas de la muerte" sino en la indiferencia respecto al otro distinto a uno, una situación que lamentablemente hoy en día seguimos padeciendo”.

Por su parte, Lea Zajac de Novera brindó un impactante testimonio que inició de la siguiente manera: “Agradezco ser este año la voz de los "sobrevivientes". Es para mí un deber estar acá y hacer oír mi voz, dar testimonio de lo que viví, compartirlo con todos ustedes y soñar con que los jóvenes aquí presentes tomen la bandera de la lucha por un mundo mejor y que cuando ellos sean grandes no haya gente contando historias como la mía. Estar acá tiene para mí un significado especial porque este año se cumplieron 70 años en que fui obligada a ingresar al infierno, léase Auschwitz. Entré a los 16 años y allí perdí a mi familia y quedaron mis sueños de adolescente. Entré niña y salí mujer. La adolescencia me fue arrancada y pisoteada, por eso amo a los jóvenes y veo en ellos aquella adolescente que podría haber sido yo y no pude ser”.

Luego explicó que durante su estada en el campo vio numerosos gestos de solidaridad, que también conoció los terribles castigos de las cuidadoras y a los “capos” que cumplían las órdenes de los nazis; que le quedaron marcas físicas, entre ellos el número en su brazo, de cuando dejó de ser ella y se convirtió en 33.502, que nunca quiso borrarlo y otras marcas que no se ven pero están presentes: la imposibilidad de higienizarse, el hambre, entre otros.

Por último, Zajac de Novera manifestó: “Lo que viví me ata y me compromete; no puedo dejar de hacer lo que hago, necesito y me hace bien hacerlo. Juré en la puerta de los crematorios seguir dando testimonio y luchar en contra del negacionismo de la Shoá. El deber de los jóvenes es seguir trasmitiendo la historia del crimen más horrendo de la humanidad, saber lo que pasó ayer es esencial, porque sin el ayer no hay un mañana. Lo que pasó no puede reducirse a un número frío y nada más, a un párrafo en un libro de historia. Se trató de personas como todos nosotros: padres y madres, abuelos, niños, bebés, jóvenes con sus sueños y esperanzas que querían crecer, vivir, amar. Es en nombre de todos ellos, los que fueron acallados y no pueden hacerlo, que hablo yo, y lo grito cuando puedo a los cuatro vientos para que se sepa, para que se impida que a algún otro loco se le ocurra hacerlo otra vez. Tengo la autoridad moral para exigir a aquellos que mañana serán padres y madres que lo estudien y lo trasmitan con seriedad, evitando la tentación de banalizar lo ocurrido con dos o tres frases llenas de buenas intenciones pero que se olvidan en un instante. Llévense mi voz, multiplíquenla en decenas, cientos, miles de voces”.

Además, el ex presidente de Uruguay, Luis Lacalle, recordó que siempre ha estado muy relacionado con el tema de la Shoá y el judaísmo, mencionando que tuvo el honor de inaugurar el Memorial del Holocausto en Montevideo, participado de la Marcha por la vida y en diversos ámbitos defendiendo el derecho de la existencia del Estado de Israel

Entre otros conceptos, el ex presidente uruguayo expresó: “Se ha puesto de moda en estas tierras platenses y también en otras partes de América del Sur el hablar de relatos para cambiar, desfigurar o transformar la historia. Ustedes lo saben y también nosotros del otro lado del río lo sabemos. Qué tremendo esto. La historia es la maestra de la vida, la luz de los pueblos, es la única manera de aprender acerca del futuro que tenemos y por ello el corromper la historia, haciendo de ella una mentira, pretendiendo cambiarla y de esa manera sembrar semilla de la mala en las mentes y los intelectos de los jóvenes es un pecado tremendo que además es inútil, en tanto los hechos no se pueden borrar. Pero es al mismo tiempo el origen, la causa de males que hemos visto ocurrir y que pueden repetirse. Estas tendencias en América Latina después de las luchas subversivas, de las dictaduras, de todos esos episodios que se relacionan unos con otros y que hemos vivido, los sentimos como una alarmante prueba de que hay otro tipo de muerte que no es solamente la muerte física, sino matar el testimonio de la historia. Y esto está ocurriendo también respecto del Holocausto. Ustedes saben que hay desde la negación de lo que ocurrió, y hay congresos y hay reuniones donde algunos niegan la existencia del Holocausto. No ocurrió lo que doña Lea nos acaba de relatar. Pero también están aquellos que en una actitud terrible dicen ‘no fueron tantos’. O sea que si son muchos es Holocausto, si son pocos no. Dónde está la medida, el límite, quizás esto es peor que lo otro: decir fueron un millón en lugar de seis. Cómo vamos a cuantificar el martirio, el exterminio del otro porque pertenece, entre comillas, a una raza distinta. Si son muchos es realmente terrible, si son pocos no. Hoy por eso tenemos que multiplicar este tipo de actos y creo que es importante como se recuerda la Noche de los Cristales, quizás el primer eslabón de la cadena que termina con la Shoá. Es necesario que ante esa blasfemia de la historia nosotros respondamos y recordemos”.

Lacalle también se refirió a cómo el nazismo aplicó la industria del exterminio para llevar a cabo su ideología, para luego referirse a quienes en la actualidad ocultan su antisemitismo detrás del antisionismo y antiisraelismo, considerando que “estos son sentimientos que pueden desatar consecuencias terribles”. Finalmente concluyó: “En el momento actual hay un solo concepto que tenemos que poner como primario y antecedente de cualquier actividad relativa al Estado de Israel y al judaísmo: el reconocimiento absoluto, total y por todos del derecho del Estado de Israel a ser un Estado y tener su independencia”.

El presidente de la DAIA, Julio Schlosser, en una corta alocución manifestó: “Es muy difícil de ver lo que pasó, de escuchar lo que escuchamos, hilvanar un mensaje que refleje el dolor que está en nosotros. Primero le voy a decir a Lea y a todos los sobrevivientes que están aquí que hace un año, una miembro de la Corte Suprema, la doctora Highton de Nolasco nos hizo repetir varias veces unas palabras: yo me comprometo. Lea, sobrevivientes, los que estamos hoy acá, el año pasado nos comprometimos a mantener viva la memoria y a luchar por un nunca más, a luchar contra todos aquellos que niegan la Shoá. En el ‘yo me comprometo’ de la juventud está el mensaje que nos dio Lea hoy”.

Asimismo, Schlosser afirmó: “La Shoá no nació ni siquiera en la Noche de los Cristales, nació antes con las leyes, con la prohibición de ejercer (su profesión) a los judíos, de estudiar, con la complicidad de jueces, de magistrados que aprobaban y juzgaban en base a esas leyes. ¿Y el mundo dónde estaba? ¿O acaso el mundo no advertía lo que era el principio? Y cuando la Shoá se desarrollaba, ¿el mundo dónde estaba? ¿Dónde estaban los dirigentes mundiales que hacían una guerra y se olvidaron de seis millones de judíos? Alguna vez la historia va a tener que tener palabras para ellos también, y aunque no tendrán un juicio de Núremberg, tendrán que tener un juicio moral que los indique como cómplices de la barbarie que nos llevó a seis millones de judíos a los campos de concentración. Cuando caminé por Auschwitz fortalecí mi fe en Dios pero perdí mi fe en el hombre porque fue el hombre el que estuvo ausente y permitió lo que pasó. Hace 71 años los jóvenes del Gueto de Varsovia nos dieron un ejemplo, el mismo ejemplo que nos dan los soldados judíos que cuidan nuestra vida en el Estado de Israel, el mismo ejemplo que nos dan los muchachos de seguridad que nos están cuidando hoy en la calle y por eso le prometo a todos los sobrevivientes que vamos a redoblar nuestros esfuerzos en todos los foros internacionales donde tengamos que hacernos escuchar, para que los negadores de la Shoá no tengan cabida en un mundo donde creemos que el otro es igual a nosotros”.

Concluías las palabras del presidente de la DAIA, se invitó a todos los sobrevivientes presentes a subir al escenario y junto al resto de los asistentes cantaron el Himno de los Partisanos.

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