CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA SECTA CONCILIAR, LA DECLARACIÓN
DE SEELISBERG Y JULES ISAAC


Pedido de perdón

En el nº 46 (otoño 2003) de Le Sel de la Terre, publicación de los dominicos de Avrillé (Francia), trae un interesante estudio-investigación del periodista MICHEL LAURIGAN, cuya actualidad e importancia no pasan desapercibidos.

El autor pasa revista a toda una serie de acontecimientos, conferencias, declaraciones, escritos, oficios, gestos, etc., reveladores del cambio de actitud de la "Iglesia" frente al mundo judío; pero más allá de los hechos, trata de escrutar y documentar los principios en que se apoyan que, una vez confesados, echan luz sobre el futuro que se avecina. Todo empieza en 1998, hace diez años…

A partir de la Segunda Guerra Mundial 1939-1945, las organizaciones judías comenzaron a desafiar el mundo católico y cristiano en punto a la necesidad de revisar la enseñanza de la Iglesia Católica sobre el JUDAÍSMO.

En 1946 y bajo los auspicios de las organizaciones judías norteamericanas y británicas, en una conferencia en Oxford, (Inglaterra) se reunió a católicos y protestantes para discutir los problemas surgidos después de la guerra: fue una simple toma de contacto.

Una segunda conferencia internacional organizada en SEELISBERG, (Suiza) TRATÓ EL PROBLEMA DEL ANTISEMITISMO en particular. En gran parte, era una reunión de expertos. (La revista Unidad de los Cristianos, nº 109, publica la fotografía de todos los participantes).

Entre los sesenta participantes está el Padre JOURNET. (Ver "Recuerdos de la Conferencia de Seelisberg y del padre JOURNET" por el Rabino A. ZAFRAN, La carta de SEELISBERG y la participación del Cardenal JOURNET por Mons. P. MAMIE, en el Coloquio de la Universidad de Friburgo, 16-20 de marzo de 1988, sobre el tema: “Judaísmo, Antijudaísmo y Cristianismo”, San Mauricio, edit. San Agustín, año 2000 p. 13-35. El padre JOURNET fue invitado a la conferencia dada por el R.P. DE MENASCE, O. P., EGIPCIO, JUDÍO CONVERTIDO. En cuanto a JACQUES MARITAIN, lo fue por el pastor de Ginebra PIERRE VISSEUR. Por su parte, JACQUES MARITAIN no pudo participar en la Conferencia, pero envió un caluroso mensaje de aliento, (El texto íntegro fue publicado por la revista Nova y Vetera 1946-1947, p. 312-317. Se titulada: “Contra el antisemitismo”. Se lee: “Los cristianos comprenderán que también necesitan revisar diligentemente y purificar su propia lengua, pues una rutina no siempre inocente, pero en todo caso particularmente despreocupada por el rigor y la exactitud, filtró expresiones absurdas como la de raza deicida, o un modo más bien racista que cristianos de relatar la historia de la Pasión, que invita a los niños cristianos al odio de sus condiscípulos judíos (…).

Pero el personaje “clave” del encuentro fue JULES ISAAC. La conferencia concluyó con un documento titulado "LOS DIEZ PUNTOS DE SEELISBERG", de los cuales cabe hacer mención:

Nº 5. Evitar rebajar el judaísmo bíblico o post bíblico con el fin de exaltar el cristianismo.
Nº 6. Evitar usar la palabra “judío” en sentido exclusivo de “enemigos de Jesús”, o la frase “enemigos de Jesús” para designar todo el pueblo judío.
Nº 7. Evitar presentar la Pasión de tal manera que cuanto hay de odioso en la condena a muerte de Jesús recaiga sobre todos los judíos, o solamente sobre los judíos.
Nº 9. Evitar conceder aval a la impía opinión de que el pueblo judío es réprobo, maldito, a lo cual está reservado un destino de sufrimiento.


Los archivos de JULES ISAAC dan testimonio de las abundantes actividades de este LA SECTA CONCILIAR, LA DECLARACIÓN DE SEELISBERG Y JULES ISAACautor. (ANDRÉ KASPI, "Jules Isaac, historiador, protagonista del acercamiento judeocristiano", París, Plon, 2002. p. 215). Así lo muestra ANDRÉ KASPI, que acaba consagrar una biografía a la personalidad de JULES ISAAC, confirmando muchos hechos conocidos y revelando otros. Una de las contribuciones más importantes de JULES ISAAC fue la redacción del libro "Jesús e Israel", pretendiendo probar que el pueblo judío no fue ni deicida ni maldito y que el cristianismo es responsable del ANTISEMITISMO AMBIENTE por su antijudaísmo teológico. En la obra expone seguidamente, veintiún puntos, verdadera “carta” de una nueva teología de las relaciones judeocristianas.

En 1948, ISAAC funda la “Amistad Judeo-cristiana” cuyo objetivo se indica claramente “la rectificación de la enseñanza cristiana”. Muchos católicos liberales o progresistas, CATÓLICOS DE IZQUIERDA, participan en las reuniones bien orquestadas. KASPI escribe que “los diez puntos de Seelisberg y los veintiún puntos de Jesús e Israel se distribuyen por todas partes”. Por ese tiempo, se apresura ISAAC a entrevistar al Papa PÍO XII, quien lo recibe brevemente el 16 de octubre de 1947 en Castel Gandolfo. JULES ISAAC expone al Soberano Pontífice los diez puntos de Seelisberg. El resultado es bastante poco satisfactorio para el autor de manuales de historia.

En octubre de 1959, CLETA MAYER y DANIEL MAYER – fundadores del "Centro para Estudios de los Problemas Actuales", estrechamente ligada a la Liga Antidifamación (asociación creada en 1913 por la logia masónica exclusiva para judíos, B´Nai B´erith) – “se entrevistan con JULES ISAAC en el Hotel Terminus de París y le hablan de un posible contacto con JUAN XXIII. JULES ISAAC aprueba".

Ahora bien, vamos a exponer importantes documentos sobre el judeocristianismo entre la Declaración Seelisberg y nuestro tiempo.

1) Declaración de Seelisberg. LAS BASES DE UNA AMISTAD. En julio de 1947 se celebró una importante reunión de hombres de buena voluntad procedentes de distintas iglesias cristianas, entre los que figuraban destacadas personalidades católicas. El objetivo de la asamblea fue la de analizar las causas del ANTISEMITISMO entre los cristianos y establecer los puntos básicos de un acercamiento leal.

2) “Acabamos de asistir – se decía en el preámbulo de la Declaración – a una explosión de antisemitismo, que ha conducido a la persecución y al extermino a millones de judíos que vivían entre cristianos”.

3) Para evitar la repetición de tamañas injusticias y con el fin de lograr dentro del cristianismo un clima más evangélico para los judíos perseguidos, los asambleístas fijaron una doctrina común (entre católicos y judíos), cuyos puntos principales son:

4) 1.- Recordar que es el mismo Dios que habló a los de la Antigua y a los de la Nueva Ley.
2.- Insistir en que Jesús nació de una Virgen judía, de la raza de David, y que su amor alcanzó, al igual que su perdón, a todos los hombres del mundo.
3.- Tener presente que los primeros apóstoles, las primeras masas convertidas y los primeros mártires del cristianismo fueron judíos.
4.- Recordar a judíos y cristianos, que el precepto del Amor dado por Dios en la Antigua Ley y confirmado en la Nueva a amarse a los unos y a los otros.
5.- No rebajar el judaísmo anterior y posterior al cristianismo, con el fin de exaltar la religión de Jesús.
6.- No identificar el nombre de Jesús por el de enemigo de Jesús.
7.- No exponer la Pasión de suerte que nazca odio para el pueblo judío. Los responsables de la muerte de Cristo SOMOS TODOS.
8.- No poner en boca de todo el pueblo de Israel el grito de: “Caiga sobre nosotros su sangre”, y aplicar también a los judíos las palabras de perdón pronunciados por el REDENTOR en la Cruz.
9.- No hablar con menosprecio del pueblo judío ni decir que sea un pueblo maldito, réprobo. Tal afirmación es impía y antibíblica.
10.- Recordar que los primeros cristianos fueron judíos.


De RAFAEL LÓPEZ JORDÁN, S.J. “No son deicidas”, Editorial Losada, Buenos Aires, 1966, p. 245-246. T. p. 250. Con dedicatorias “Al amigo Fernando Levy. El antisemitismo de los cristianos y el anticristianismo de los hebreos constituyen una igual injuria a Dios” JULES ISAAC y “Es triste, muy triste…Si un cristiano cumple una mala acción la culpa recae sobre los hombres”. ANNA FRANK. El autor es sacerdote jesuita.

Jules Isaac y el Concilio

En el origen de las reformas propuestas al Concilio en vista a modificar la actitud y la doctrina seculares de la Iglesia con respecto al Judaísmo y a la Masonería, se encuentran diversas personalidades y organizaciones judías: JULES ISAAC, LABEL KATZ, presidente de los B´naï-Brith, NAHUM GOLDMAN, presidente del Congreso Mundial Judío, etc.

Estas reformas son muy graves, ya que vienen a decir, después de 2.000 años, que la Iglesia se había equivocado, que debe rectificar dignamente y revisar por completo su actitud con respecto a los judíos.

Del lado católico, se está desarrollando una campaña similar por parte de los prelados progresista o del catolicismo de izquierda cuales. Apoyándose en el hecho de que el Cristianismo tienen una raíz judaica, reclaman una tolerancia hacia los judíos que éstos distan mucho de ejercer hacia los cristianos. EN REALIDAD, para unos y para otros es un mecanismo bélico destinado a destruir al catolicismo tradicional, al que consideran como enemigo por excelencia.

Entre las personalidades judías norteamericanas anteriormente citadas, hay una que desempeña un papel esencial: el escritor JULES ISAAC, judío de Aix-en-Provence fallecido hacia los cincuenta, a una edad muy avanzada, ex inspector general de Instrucción Pública de Francia y autor de los manuales clásicos de Historia MALET e ISAAC. (cfr. imagen).

Aprovechándose del Concilio, donde encontró valiosos apoyos entre los obispos progresistas, JULES ISAAC fue el principal teórico y promotor de la campaña desarrollada contra la enseñanza tradicional de la Iglesia.

La tesis, sostenía en esencial: "Hay que acabar con el antisemitismo, que en el curso de la Segunda Guerra Mundial condujo a la matanza de los judíos europeos en Auschwitz y otros campos de exterminio".

El antisemitismo más temible, según JULES ISAAC, es el antisemitismo cristiano, de base teológica. En efecto, la actitud de los cristianos ante el judaísmo se ha basado siempre en el relato de la Pasión, tal como ha sido contanda por los cuatro evangelistas, y en las enseñanzas elaboradas, desde los primeros siglos, por los Padres de la Iglesia: SAN JUAN CRISOSTOMO, SAN AMBTOSIO, SAN AGUSTIN DE HIPONA, el Papa SAN GREGORIO el GRANDE, SAN AGOBARDO, primado de las Galias, etc.

EN CONSECUENCIA, JULES ISAAC ha tratado de minar esa base teológica fundamental, poniendo en duda el valor histórico-teológico de los relatos evangélicos y desacreditando los argumentos presentados por los Padres de la Iglesia para defender a los cristianos contra la influencia de los judíos, acusados de alimentar, de un modo permanente, deseos subversivos contra el orden cristiano.

Veamos ahora en detalle la acción desarrollada por JULES ISAAC, lo mismo en el Vaticano que en seno del Concilio Vaticano II 1962-1965, para hacer prevalecer su tesis.

A raíz de la desaparición de su esposa y de su hija, fallecidas en deportación, JULES ISAAC dedicó los últimos veinte años de su vida al estudio crítico de las relaciones entre el Judaísmo y el Cristianismo, y consagró a esa tarea dos importantes libros: “Jesús e Israel”, publicado en 1946 y reeditado en 1959, y “Génesis del antisemitismo”, aparecido en 1948 y reeditado en 1956.

En esas obras, JULES ISAAC censura violentamente la enseñanza cristiana, responsable, según él, del antisemitismo moderno, y preconiza (sería más exacto decir: exige) la “purificación” y la “reforma” de aquella enseñanza dos veces milenaria (desde el catecismo a las universidades católicas). De momento, continuemos con la historia del papel desempeñado por JULES ISAAC en la preparación del problema judío en el Concilio.

A partir del final de la Segunda Guerra Mundial, empezó a celebrar reuniones nacionales e internacionales con personalidades católicas filo-semitas, favorables a su tesis.

En 1947, a raíz de unas entrevistas judeo-católicas de ese tipo en las cuales aparecen, del lado judío, EDMONT FLEG, filósofo y pensador y SAMY LATTÉS, y del lado HENRI-IRENEE MARROU, historiador y humanista, el Padre JEAN DANIELOU, futuro cardenal, historiador del historialismo, y el abate VIEILLARD, del secretario del Episcopado francés, JULES ISAAC redactó una memoria de 18 puntos sobre la “Reforma de la enseñanza cristiana acerca del Israel”.

El mismo año, fue invitado a la conferencia internacional de SEELISBERG, en Suiza neutral, en la cual participaron 70 personas, procedentes de 19 países, entre ellas el padre CALIXT LOPINOT, el Padre DÉMANN, el Pastor FREUDENBERG y el gran rabino KAPLAN. La conferencia aprobó en sesión plenaria los “Diez puntos de Seelinberg”, los cuales sugieren a las iglesias cristianas católicas y evangélicas protestantes las medidas a adoptar para purificar la enseñanza religiosa en lo que respecta a los judíos.

Luego, con el gran rabino de Francia y su adjunto JACOB KAPLAN, los judíos EDMOND FLEG y LEÓN ALDAZI los católicos HENRI-IRENEE MARROU, JACQUES MADAULE, y JACQUES NANQUET, y otros amigos protestantes: el profesor LOVSKY y JACQUES MARTIN, fundó la primera Amistad judeo-cristiana, seguida inmediatamente por la fundación de otras Amistades en Aix, Marsella, Nimes, Monpellier, Lyon. Finalmente, obtuvo el patronazgo del cardenal LIÉNART. Posteriormente, fundó otras el África del norte.

En 1949 entró en contacto, en Roma, con unos miembros que le facilitaron una audiencia privada con PÍO XII, ante el cual abogó por la causa del Judaísmo, rogándole que hiciera examinar los “DIEZ puntos de Seellisberg”. En 1959 pronunció una conferencia en la Sorbona sobre la necesidad de una reforma de la enseñanza cristiana con respecto a los judíos, terminando con un llamamiento a la justicia y al amor a la verdad de JUAN XXIII.

Poco después, se entrevistó con varios prelados de la Curia romana, especialmente con el Cardenal TISSERAND, el Cardenal JULLIE, el Cardenal OTTAVIANI y el Cardenal BEA, y el 13 de junio de 1960 fue recibido por el Juan XXIII, al que le pidió la condena de la “ENSEÑANZA DEL DESPRECIO”, sugiriéndole la creación de una comisión encargada de estudiar ese problema.

Al cabo de unas semanas M. ISAAC “tuvo la dicha de saber que sus propuestas LA SECTA CONCILIAR, LA DECLARACIÓN DE SEELISBERG Y JULES ISAAChabían sido tenidas en cuenta por el "Papa" y trasmitidas al Cardenal BEA [1] para su estudio”. El Cardenal BEA creó entonces en el seno del Secretariado para la Unidad de los Cristianos un grupo especialmente encargado de examinar las relaciones entre la Iglesia e Israel. En 1964, la cuestión fue sometida al Concilio, para desembocar finalmente en el voto del 20 de noviembre del mismo año.

JUAN XXIII había lanzado la idea de convocar a un Concilio algunos meses antes. La famosa inspiración de JUAN XXIII en San PABLO Extramuros sigue siendo un enigma. Sería interesante saber si JULES ISAAC o las organizaciones judías desempeñaron algún papel en la decisión que tomó. Se sabe que el 1923 le desaconsejaron a PÍO XI una convocatoria semejante. El Cardenal BILLOT había incluso predicho al Sumo Pontífice: ¿Acaso no debemos temer que el Concilio sea “maniobrado” por los peores enemigos de la Iglesia, los modernistas, que como los informes muestran con evidencia, se preparaban para aprovecharse de los Estados Generales de la Iglesia (es decir, un Concilio) y hacer una revolución, un nuevo 1789? Citado por Mons. TISSIER DE MALLERAIS en “Marcel Lefebvre”, Clovis, 2002, p. 289.

Se puso en marcha una comisión preparatoria, en la que intervinieron muchos teólogos y hombres eminentes. Pero un contra-Concilio se preparaba a sus espaldas y debía suplantar al verdadero llegado la hora. RALPH WILGEN lo prueba abundantemente en “En el Rin desemboca en el Tiber”. Edit. Du Cedre, París, 1982.

A mediados de junio de 1960 y por consejo de Mons. JULIEN, ISAAC se dirigió al Cardenal AGUSTÍN BEA, jesuita alemán. “Encontré en él un fuerte apoyo”. Es cierto que las malas lenguas decían que el Cardenal BEA era “judío de corazón”. Lo difundían los diarios egipcios. Véase la obra de BEA "La Iglesia y los Judíos", Cerf, 1967, y el artículo del Cardenal J. WILLEBRANS "Contribución del cardenal BEA al movimiento ecuménico, a la libertad religiosa y a la instauración de nuevas relaciones con el pueblo judío”, D.C. 79, (1982), p. 199-207.

ISAAC obtuvo un apoyo mayor al que había esperado, sin muchas dificultades logró una audiencia con JUAN XXIII el 13 de junio de 1960. En esta ocasión ISAAC entregó al "Papa" un memorandum titulado: "Necesidad de una reforma de la enseñanza cristiana respecto a Israel".

Tras la partida de ISAAC, JUAN XXIII se esforzó en hacer comprender claramente a los dignatarios eclesiásticos de la Curia romana que durante el Concilio que terminaba de convocar, se esperaba una firme condena del “antisemitismo católico”.

JUAN XXIII respondió a ISAAC que tenía derecho a tener algo más que esperanza. Desde entonces, se sucedieron gran número de intercambios entre las oficinas del Concilio y el Comité Judío Norteamericano, la Liga Anti-difamatoria y la B´enai B´rith. Estas asociaciones judías supieron hacer escuchar fuertemente su voz en Roma.

De modo que, según JULES ISAAC:

Los evangelistas eran unos embusteros, San Juan Crisóstomo un vulgar libelista, San Agustín un falsario de inteligencia sutil, el Papa Gregorio el Grande el inventor de ese “TEMA TEMIBLE”: el “pueblo carnal”, que ha desencadenado contra los judíos a lo largo de la historia “el salvajismo de la Bestia”, San Agobardo, célebre Primado de las Galías, un sembrador “a voleo a través de la multitud de los fieles de una enseñanza que conduce a las más odiosas secuelas, a los delitos de genocidio, a los asesinatos en masa, a los monstruosos “pogroms”.

Todos ellos unos perseguidores, animados de un odio antijudío, verdaderos precursores de los Streicher y compañía, responsable morales de ese lugar maldito, “Auschwitz”, y de los “seis millones de víctimas judías inocentes”.

Así, sin tratar de analizar los motivos por los cuales esos grandes doctores, de formación y de origen distintos, judíos, griegos o latinos y elevados por la Iglesia a sus altares, formularon, con tanta unanimidad, unas acusaciones tan graves y severas contra los Judíos, JULES ISAAC corta, afirma y condena.

JULES ISAAC pide – mejor dicho, exige – del Concilio:

La condena y la supresión de toda discriminación racial, religiosa o nacional con respecto a los judíos.
La modificación o la supresión de las preces litúrgicas relativas a los judíos, en especial las del Viernes Santo.
La afirmación de que los judíos no son los únicos responsables de la muerte de Cristo, cuya culpa recae sobre la humanidad entera.
La revisión o la anulación de los pasajes evangélicos que relatan el episodio crucial de la Pasión, especialmente las del Viernes Santo, especialmente el de San MATEO, al cual JULES ISAAC trata fríamente de embustero y de falsario.
La confesión de que la Iglesia lleva las de perder en ese estado de guerra latente que persiste después de dos mil años entre los judíos, los cristianos y el resto del mundo.
La promesa de que la Iglesia modificará definitivamente su actitud en un sentido de humildad, de contrición y de perdón con respecto a los judíos, y que realizará todos los esfuerzos necesarios para reparar el daño que les ha causado, rectificando y purificando su enseñanza tradicional, de acuerdo con las directrices de M. JULES ISAAC.


A PESAR de la insolencia de su ultimátum y a pesar de su virulencia requisitoria contra los evangelios y contra las enseñanzas permanentes de la Iglesia que tiene su base en las propias palabras de Cristo, JULES ISAAC encontró en los prelados modernos, e inclusive en Roma, poderosos apoyos, empezando por los numerosos adeptos de la Amistad judeocristiana.

Fuente: INSTITUTO EREMITA URBANUS

ÍNDICE DE "LA CUESTIÓN JUDÍA"

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Ahora Más que nunca

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[1] AGUSTÍN BEA, S.J. "cardenal" de la "Iglesia", configura un caso de extrañas Resonancias judeo-cristianas; quizá constituya un factor decisivo de ciertas corrupciones doctrinales a nivel bíblico, preconciliar, conciliar y postconcoliar. La historia de este jesuita “alemán”, profesor y director en un tiempo del Pontificio Instituto BÍBLICO de Roma, elevado al cardenalato por JUAN XXIII, es oscura y discutida, y por los anuncios que han circulado en ocasión del Concilio, puede tenérselo por judío, de apellido BEHA.