CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

UN ANARQUISTA OPINA SOBRE LOS JUDÍOS


Mijaíl Alexándrovich Bakunin (30 de mayo de 1814 - 1 de julio de 1876) fue un anarquista ruso contemporáneo de Karl Marx. Es posiblemente el más conocido de la primera generación de filósofos anarquistas y está considerado uno de los padres de este pensamiento, dentro del cual defendió la tesis colectivista. Además, perteneció a la francmasonería con la intención de inclinarla hacia postulados anarquistas.

"Marx es un judío y está rodeado por una pandilla de pequeños, medianamente inteligentes, astutos, ágiles y especuladores judíos así como los judíos lo son en todas partes agentes bancarios y comerciantes, escritores, políticos, corresponsales de periódicos de todas las tendencias políticas; en pocas palabras, corredores literarios así como son corredores de la Bolsa, con un pie en la Banca y el otro en el movimiento socialista, y con sus traseros sobre la prensa alemana. Se han apoderado de todos los periódicos y ya se pueden imaginar la nauseabunda literatura que producen.

Ahora, todo este mundo Judío, que constituye una secta explotadora, un pueblo de sanguijuelas, un parásito voraz, cercanos e íntimamente conectados el uno con el otro, sin importar no sólo las fronteras sino tampoco las diferencias políticas. Este mundo Judío está hoy a disposición de Marx o de Rothschild. Estoy seguro que, por un lado, los Rothschild aprecian los méritos de Marx y por el otro lado, Marx siente una inclinación instintiva y un Gran respeto por los Rothschild. Esto puede parecer extraño. ¿Que podrían tener en común el comunismo y la Alta Finanza? ¡oh, oh! El comunismo de Marx busca un fuerte Estado centralizado, y donde ello exista debe, inevitablemente, existir un Banco Central estatal, y donde esto exista allí la parasitaria Nación Judía -que especula con el trabajo del pueblo- encontrará el medio para su propia existencia...

En realidad esto significaría para el proletariado un régimen de cuartel, bajo el cual los trabajadores y trabajadoras -convertidos en una masa uniforme- se levantarían, irían a dormir, trabajarían y vivirían al compás de un tambor; el privilegio de conducir quedaría en las manos de los técnicos y educados, con unamplio campo para negociados provechosos realizados por los judíos, que serían atraídos por la enorme extensión de las especulaciones internacionales de los bancos nacionales...

(Polámique contre les Juifs, Paris, 1872).

ÍNDICE DE "LA CUESTIÓN JUDÍA"