CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

TESTIMONIOS DE ACTIVIDADES HERÉTICAS*


   No es posible dejar pasar la ocasión de exponer los adelantos que, como fruto de la nueva "teología" igualadora de las religiones -para colaborar a ponerlas bajo el yugo judaico- va haciendo la Secta de Juan Paulo II.

   L 'Osservatore Romano -vocero de la curia romana, y curso, como se ve, de las doctrinas de Wojtyla, mismas que publica para el clero católico del mundo-, en la página cuatro del número correspondiente a la edición del nueve de mayo de 1996 nos da la siguiente noticia cuyo texto reproducimos a continuación:

   "Coloquio de la World Islamic Call Society y del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso".
   "Prosiguiendo la colaboración ya existente, la World Islamic Call Society y el Consejo pontificio para el diálogo interreligioso han organizado un coloquio sobre "La da'wah islámica" (invitación al Islam) y la misión cristiana en el siglo próximo. En el encuentro que ha tenido lugar en Roma del 27 al 30 de abril de 1996, han tomado parte diez representantes musulmanes y diez cristianos. Se celebró una sesión pública en el Instituto pontificio de estudios árabes y del islam, el martes 29 de abril, para brindar a un público más amplio la posibilidad de escuchar una breve relación sobre los debates y participar en el diálogo.

   "Los principales temas tratados por los estudiosos musulmanes y cristianos, y luego debatidos, fueron: El concepto de da'wah y de misión; la práctica de la da'wah y de la misión en el último siglo; y las perspectivas de la da'wah y de la misión en el próximo siglo.

   La presentación de los temas y su posterior discusión pusieron una vez más de manifiesto coincidencia  y diferencias con respecto a la cuestión central para amreligiones. La misión, como la definimos los cristianos, es la actividad de la Iglesia para dar testimonio y anunciar a todos los pueblos la buena nueva de la salvación de Dios realizada en su Hijo Jesucristo. La da'wah, tal como la definen los musulmanes, es la invitación a humanidad a la alianza de Alá, el único y altísimo Dios, el Creador del universo, como lo predicaron todos profetas y lo reveló Mahoma, el sello de los profetas.

   "El encuentro también brindó la ocasión de hacer una evaluación y una auto crítica con respecto a la manera que cristianos y musulmanes han practicado la da'wah y la misión. Mirando hacia el futuro, los participantes han subrayado que, al vivir la propia fe, "se debe respetar siempre la dignidad humana". El resto de la nota transcrita es sólo redundancia.

   Para cualquier católico no influenciado por las teorías sincretistas religiosas de los de la Secta, no haría falta comentario respecto a esa información. Pero no obstante algunas observaciones sí resultan necesarias.

  •  1. Musulmanes y cristianos han tenido un "coloquio"; (según el Larousse, coloquio es una "conversación amigable").     
  • 2. En el corazón de Roma, y con el Consejo Pontificio para el diálogo interreligioso. Ahora no se trata de convertir a infieles a Jesucristo, sino de encontrar los "puntos comunes" de creencia.   
  • 3. Primero es mencionada la da'wah y en segundo lugar la misión cristiana. Se habla de "cristianos" no de católicos; menos mal.   
  • 4. El debate versó sobre las "coincidencias" de ambas "fes". Es notable la manera como se exalta la da'wah, como "invitación a la alianza de la humanidad en  Alá, el único y Altísimo Dios, Creador del Universo como lo predicaron todos los profetas". Para nosotros, como católicos, el concepto de Dios es la Santísima Trinidad, Jesucristo, como lo anunciaron los profetas. Nuestro Señor es mencionado casi como de pasada, y la misión de la Iglesia según eso, es aquí "anunciar la buena nueva", no predicar la conversión. En cuanto a la salvación que anuncian estos "cristianos", no puede ser más que la incondicional que predica Juan Pablo II para instaurar la "civilización del amor". Casi de entrada están invitando a convertirse a la religión de Mahoma.   
  • 5. Se colocan en un plan de igualdad la da'wah -mencionada en primer lugar- y la misión cristiana.

   En el encuentro, se dice, hicieron una "evaluación y auto critica" de la manera en que cristianos y musulmanes han practicado "la da'wah y la misión", ésto además de ser ignominioso para la Iglesia Católica, constituye un absurdo rayando en lo increíble, ya que implica la negación total de Cristo y la verdadera misión dada por Él a la Iglesia.

    Dicen los redactores de la nota del suceso, que" Alá el único y altísimo Dios... reveló a Mahoma su Alianza", y que "Mahoma es el sello de los profetas". Esto lo afirman, sin ponerlo siquiera en duda. Todo el texto constituye una alabanza de las bondades del islamismo, no sólo equiparado en valor, sino hasta puesto en plano superior -se puede colegir del contexto- de la &quoot;misión" cristiana.

   Las dos religiones, la de Mahoma y la de Cristo, han estudiado en la reunión mencionada sus respectivos métodos de apostolado, sus avances anteriores, y sus proyectos futuros, en los cuales no se habla de intentar la conversión de unos por otros, sino de trabajo común, como si se tratara de dos sociedades benéficas. Todo ésto en el corazón del Vaticano. Sólo un hombre como  Karol Wojtyla, Juan Paulo II, que demostradamente es anticatólico, podía ser el 'Jefe de una tal cristiandad" convertida en gloria de la masonería, y por vía de ella, del Judaísmo.

   Mas no paró ahí este asunto. La mencionada reunión tuvo por objeto preparar la participación de los musulmanes y otros infieles en la "concelebración eucarítica" que encabezarla Juan Paulo en Beirut, Líbano. L 'Osservatore Romano del 14 de mayo de 1996, da cuenta de lo dicho por Wojtyla durante una audiencia posterior al viaje.

Dijo: "Durante la celebración eucarística del domingo 11 de mayo... se dice que participaron no sólo los cristianos católicos y ortodoxos, sino también muchos musulmanes. El Líbano es patria de las diversas expresiones de la comunidad musulmana: sunnitas, chiitas y drusos..."

   Ahora bien, esa información no nos dice en qué forma participaron. En otra nota, el órgano oficial del Vaticano indica que los jefes musulmanes ocuparon lugares de honor. Pero participar en la concelebración es otra cosa. Participar en lo sagrado (por lo menos hacer oración común lo es) con los paganos, para los sedicentes católicos, más para uno de ellos que se dice Papa, constituye el indiferentismo absoluto.

   Además de considerar necesario comentar este hecho, para presentar a los lectores esta evidencia más -junto con los nuevos sucesos que se han venido verificando durante todos estos años-, de la manera como la Iglesia Católica está siendo utilizada ahora como uno de los medios más eficaces para la realización de los designios de la Gran Sinarquía, tampoco nos hemos salido del contexto de lo que se trata en la biografía de Karol Wojtyla, escrita por Bernstein y Politi, pues ahí se exponen de manera muy amplia los planes sincretistas que Karol Wojtyla tiene como pretexto para que según él se logre paz, paz "galáctica" dirían no pocos, en nuestros días: "El  Papa quiere ver reconciliadas la Cruz, la Luna Creciente y la Estrella de David"(1).

   Para lograr la paz entre las naciones de estas religiones, no hacía falta que Wojtyla promoviera actos litúrgicos en común. Esto es ya otra cosa, y no sólo con los de estas religiones, como hemos visto, con la Católica como una religión más, sino con los otros actos realizados con todas las que ha podidido, además de los "Pancristianos".

   Pero, esto no es nada nuevo, ya que en la celebración del Año Santo de 1975, setenta y cinco bonzos llevaron las ofrendas en Roma durante la celebración eucarística.

   Los autores de "Su Santidad" además de mencionar el efusivo encuentro en la Sinagoga de Roma entre Juan Paulo II y el Gran Rabino Toaff, nos narran también que Karol Wojtyla "fomentó la construcción en Roma, de la mezquita más grande de la Europa occidental, con cupo para dos mil creyentes, pese a la oposición de los fundamentalistas católicos(2)51.

   En esta referencia que hacemos de lo escrito por Bernstein y Politi los "Fundamentalistas" no son otros que los fieles verdaderamente católicos, es decir, aquellos a los que los posconciliares, en concreto pretenden  estigmatizar con la denominación "tradicionalistas" los que por cierto, se oponen y protestan por las arbitrariedades de Woityla, y no sólo los laicos, sino también muy a su pesar, incluyen unos pocos Jerarcas y clérigos. Ahora aplican a los católicos que se resisten, la misma denominación que dan a los musulmanes radicales, ortodoxos y otros mahometanos, así que sepan que los católicos que se resisten ahora son "fundamentalistas".

   Respecto a la burda farsa de los de la Secta, con una supuesta intención pacifista para unificar todas ls religiones de modo indiferentista e irenista, menospreciando gravemente la misma fe de Nuestro Señor Jesucristo, los mismos autores de "Su Santidad" nos dan pruebaspor ejemplo, los budistasnada tienen que ver con las tres "religiones monoteistas" y, son muy alabados- primero por el Vaticano II- y, luego por el mismo Juan Pablo II, quien lo ha hecho evidente ante el mundo con teatrales acciones.

   Haremos referencia a lo que Bernstein y Politimencionan acerca de la visita que Wojtyla hizo a Bangkkok en 1984. Las primeras palabras del emotivo relato que nos ofrecen sobre el encuentro del jefe de la cristiandad con el Patriarca supremo de los budistas, es decir, el Dalai Lama, son las siguientes:

   "Había momentos en que una simple imagen resumía a la perfección la misión universal que el Papa se empeña en transmitir"

   En mayo de 1984 tal vez para preparar la reunión por la Oración de la Paz en Asís en 1985, en Bangkok, Karol Wojtyla, como "Papa" se reunió con el Patriarca supremo de los budistas tailandeses, en su monasterio. Sin zapatos, Juan Paulo II caminó suavemente hasta una tarima 
sobre la cual se encontraba, en posición de loto, Vasana Tara, de ochenta y seis años. El Papa hizo una leve reverencia y se sentó en un sillón frente a la estatuade Buda. (Preguntamos, ¿por qué no él también en posición de loto? en sus visitas a los paganos hace todo lo que ellos hacen en sus rituales)... Se sentó -prosiguen- mirando al patriarca directamente a los ojos, -como exigía la tradición- durante largos minutos en silencio absoluto. De un lado los monjes budistas con sus túnicas de color de azafrán, y del otro lado los cardenales católicos con sus cuellos romanos y sus solideos rojos, en silencio, en la sala dorada, con paredes de un azul celestial.

   En la conversación subsiguiente que, brevemente, se dignó dispensarle el Patriarca budista, con el auxilio de un intérprete, el Papa sonrió beatíficamente, -y pensar que nosotros, los católicos, creíamos que sólo sonreían así los Papas, por ejemplo, ante una imagen de la Santísima Virgen- .El Patriarca, inmóvil como una estatua, pronunció unas breves palabras. "Podemos traer felicidad y paz a la humanidad -dijo Vasana Tara- con nuestras enseñanzas y observaciones para evitar el mal y hacer el bien, y purificar nuestras mentes". «Eso era, exactamente, lo que creía Karol Wojtyla» (52).

   Eso, el dar a entender y enseñar en todas las formas posibles que todas las religiones son igualmente buenas para «evitar el mal y hacer el bien, y purificar las mentes, y que la paz y la felicidad se consiguen lo mismo siendo católico que budista, musulmán o adorador de serpientes, eso repetimos, es la MISIÓN UNIVERSAL de los últimos juanes y paulos que han usrpado la Sede Romana. ¡Porque no nos digan que un verdadero Papa católico tiene esto por misión!.

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WOIJTYLA - JUAN PABLO II

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* Fuente: "Comentario a la obra "Su Santidad" (Juan Pablo II y la Historia Oculta de Nuestro Tiempo) de Carl Bernstein y Marco Politi, por B. Kostas, Editorial Veritas, Santa Fe de Bogotá,Colombia.