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A 69 AÑOS DE LA DESTRUCCIÓN
DE LA DOS CIUDADES DE MAYOR

TRADICIÓN CATÓLICA DE JAPÓN


Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos de América, tras su reunión con sus aliados Churchill y Stalin en la Conferencia de Potsdam, ordenó los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki llevados a cabo el 6 y el 9 de agosto de 1945.


UN GENOCIDIO SIN PRECEDENTES

Hiroshima 

 Una mujer calcinada por la bomba
Una mujer calcinada por la bomba

Al comienzo de 1945, el Secretario de Marina y miembro del Gabinete de Guerra estadounidense, James V. FORRESTAL, le propuso a Roosevelt, un plan basado en conceptos de guerra psicológica para terminar la guerra con el Japón sin usar la bomba atómica y sin admitir la intervención de la Unión Soviética (prometida en la Reunión de Yalta, por Stalin a los tres meses después de la rendición de Alemania).

Este plan tenía una excelente oportunidad de éxito y la capitulación incondicional se habría conseguido también sin más derrame de sangre. Así se hubiera evitado la mancha terrible al honor norteamericano y la honda amargura a nivel ciudadano e internacional producida por el estallido atómico y sus consecuencias.

“Opino que el uso de esta arma bárbara en Hiroshima y Nagasaki, no prestó ninguna ayuda material a nuestra guerra con el Japón. Los japoneses estaban vencidos ya por el bloqueo efectivo marítimo y los bombardeos con armas convencionales y dispuestos a rendirse.

Yo expresé que los científicos y otros deseaban hacer esta prueba por las grandes sumas que habían sido gastados en el proyecto. Truman sabía eso, y también las otras personas comprometidas.”  William D. Leahy, Almirante de la Flota Norteamericana, en su libro “I was there”, página 441.

LAS TRES RECOMENDACIONES SINIESTRAS

     El comité que tenía que decidir sobre el uso de la bomba atómica, estaba compuesto por el Secretario de Guerra H. Stimson, G. L. Harrison, I. F. Byrnes, W, A. Clayton, R. A. Bard, Dr. V. Bush, Dr. K. L. Compton y Dr. James B. Conan.

Después de haber conversado con los miembros de la Comisión de Científicos atómicos que  eran Arthur H. Compton, R. O. Lawrence, Enrico Fermi y Robert Oppenheimer, el comité aceptó unánime tres recomendaciones el 1 de julio de 1945 que fueron presentadas al Presidente Truman. Mr. Stimson las reveló en su artículo “La decisión de usar la bomba atómica”, publicada en “ Harper’s  Magazine”, febrero de 1947. Stimson cita verbalmente:

1).-La bomba debía ser lanzada sobre el Japón lo más rápido posible.

2).-La bomba tenía que ser usada contra un objetivo doble: una instalación militar o fábrica de material bélico circundado por viviendas y otros edificios fácilmente destructibles.

3).-Las bombas tendrían que ser lanzadas sin advertencia previa – referente al tipo de arma-, un solo miembro del Comité Mr. Bard, cambió su opinión más tarde y se distanció de la recomendación 3.

LA LUCHA POR LA PAZ DEL EMPERADOR HIROHITO

     El 12 de julio de 1945, el Ministro de Relaciones Exteriores Japonés, Tojo, había mandado un mensaje a  su embajador en Moscú, Sato, en que decía, que el Emperador deseaba terminar la guerra lo más rápido posible. Tojo pidió investigar las intenciones del gobierno soviético y proponerle mandar una misión japonesa conducida por el Príncipe Konoya.

Recién en la mañana del 18 de julio, Stalin informó a Truman sobre este diplomático del Japón y le preguntó qué opinaba sobre la contestación que había que darse al gobierno japonés.

“No tengo confianza en la buena intención de los japoneses”, declaró Truman. A esto declaró Stalin, “Cómo la Unión Soviética no se encuentra en estado beligerante con el Japón, sería deseable adormecerlos y darles esperanzas. Demos una contestación general que no nos comprometa al indicarles que el carácter preciso de la misión del Príncipe Kenoye no es clara para nosotros”. Truman quedo muy conforme con esta proposición de Stalin, como también el Secretario de Estado Byrnes, que hacía notar  además que el mencionado paso seguramente había surgido del miedo del gobierno japonés por lo que podría hacer la Unión Soviética.

Conviene recordar aquí que dos días antes Truman había recibido un mensaje que decía:” Chico nació felizmente”. El “nacimiento” fue la explosión atómica que tuvo lugar el 16 de julio de 1945, en Alamagordo, en el estado de Nueva México. 

En la misma noche del 18 de julio de 1945, fue notificado a Moscú que la proposición de Stalin era aceptada por Truman. Salomón Losowski, el Comisario Soviético de Relaciones Exteriores interino, llamó al embajador Sato y le entregó una nota cuyo contenido era un rechazo rotundo de la idea de mandar una misión de paz a Moscú. Pero lo importante aquí es que en el fondo había un acuerdo soviético-norteamericano y el carácter fatal de la declaración de Truman.

       De documentos confidenciales publicados se deduce lo siguiente:

Personalidades oficiales norteamericanas ya estaban informadas sobre tratativas japonesas de terminar la guerra con ayuda de una acción mediadora.

El 6 de julio, cuando Truman salía hacia la Conferencia de Potsdam (Alemania), el embajador norteamericano en Suecia telegrafió al Departamento de Estado que el Príncipe Bernadotte había sido informado por el agregado militar japonés en Suecia que el Japón deseaba entablar tratativas para una capitulación, por intermedio del Rey. Además los Departamentos norteamericanos estaban al tanto sobre tratativas de paz japonesas que se realizaban por mediación de Suiza. En realidad, el gobierno japonés había comenzado a pedir la PAZ por vía diplomática desde fines de 1944

EL CRIMEN ATÓMICO

La capitulación incondicional tanto de los japoneses como de los alemanes –correspondió a la política del gobierno estadounidense-, como había sido anunciada por primera vez en la Conferencia del Cairo en 1943. Aunque el Subsecretario Grew y el Ministro de Guerra Stimson trataron de cambiar la capitulación de los japoneses en el sentido que les sería permitido conservar a su emperador como Jefe de Estado, el Secretario de Estado, Byrnes, y su colega anterior, Cordell Hull, impusieron su voluntad dejando sin efecto ésta moción.

Pero el destino del Japón estaba sellado de todos modos. El 6 de agosto cayó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Después arrojaron la otra sobre Nagasaki.

El Almirante Ellis  M. Zacharias, Director de la Oficina de Inteligencia norteamericana durante la guerra, en un artículo publicado por la revista “Look” del 13 de mayo de 1950, describe las consecuencias del rechazo del “Plan Forrestal”, como un “desarrollo de inmensa significación histórica que posiblemente afectará a todos nosotros para el resto de nuestros días y hasta las vidas de las generaciones venideras. Porque “bomba” no es un término inexacto para esta arma nueva. No es una bomba. No es un explosivo. Es una cosa venenosa que mata a la gente por su reacción mortal radioactiva más que por la fuerza explosiva que desarrolla”. Wm. D. Leahy en “I was there”. Página 441.-

El diario íntimo de Forrestal, “The Forrestal Diaries”, publicado después de su “muerte”,en 1951 por Viking Press, arroja más luz sobre la conspiración internacional que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. En su hoja correspondiente al 27 de diciembre de 1945, por ej.

Encontramos la observación fatal hecha por el Primer Ministro inglés Chamberlain que dice:

América y el Judaísmo Internacional habían forzado a Inglaterra a la guerra”. Joseph F. Kennedy, ex – embajador norteamericano en Inglaterra, informó personalmente a Forrestal que Chamberlain le había confiado este secreto de Estado de tanta importancia.

Sus averiguaciones y la manifestación pública que “judíos estaban poniendo en peligro la seguridad de los EE.UU. “fueron lo suficiente para que se lanzara contra él una campaña tremenda de difamación que repetía insistentemente: “El ex – secretario de Defensa Norteamericano debe ser encerrado porque está viendo comunistas bajo la cama y está insano”, a raíz de ésta y por indicación del psiquiatra Dr. W. Menninger fue encerrado en una pieza del piso 16 del Bethesda Naval Hospital, (donde ocho años más tarde iba a expirar el noble Senador J. McCarthy).

Su hermano mayor,  Henry Forrestal trató de sacarlo del hospital, pero sin resultado. El sabía perfectamente lo que le estaba esperando, mandó pedir que lo visitara su viejo amigo S. Sheehy, de la Universidad Católica de Washington, a quien le fue negado la visita cinco veces. Cuando Henry F. viajaba a Washington en un último esfuerzo para asegurar la salida de su hermano de ese Hospital,, el 22 de mayo de 1949, fue encontrado muerto el mismo día, un domingo a las 2 de la madrugada, “caído o empujado por una ventana sin rejas del piso 16. El veredicto oficial fue “SUICIDIO”, pero Truman se aproximó más a la verdad al declarar que Forrestal fue “una víctima de la guerra fría”, mientras que Mr. Sheehy manifestaba que “su sangre caerá sobre las cabezas de aquellos que me impidieron verlo”.

En vano Forrestal que sabía perfectamente quienes manejaban los tentáculos de la guerra, no pudo conseguir la capitulación japonesa sin llegar al extremo horrendo e innecesario de utilizar la bomba atómica. Su resistencia contra la conspiración Internacional, le costó la vida.  

 No debemos olvidar NUNCA que el 6 de agosto de 1945, a las 8.16 hs., se arrojó la primera bomba atómica de la Humanidad, que  vaporizó al instante a 90.000 personas, estallando a una altura de 600 metros en el corazón de la ciudad, con una potencia de unos 13 kilotones ( un kilotón equivale a 1.000 toneladas de TNT), y otros 50.000 ciudadanos antes de terminar 1945 fallecieron por las mismas causas, de radiación ATOMICA. Así prácticamente, casi  fueron borradas las ciudades de Hiroshima y Nagasaki

En el año 1938, los científicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strasseman lograron la fisión nuclear al bombardear el núcleo de átomos de uranio con neutrones, pero el Gobierno Alemán se negó a utilizarlo como arma de guerra.

 LXIX  aniversario de la
Primera explosión atómica
Que masacró al pueblo japonés

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