CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

TOCANDO FONDO: ANTE UNA
MUESTRA "ARTÍSTICA" PRO

ABORTO EN BUENOS AIRES
Alejandro María


Mientras en su "amada" Buenos Aires se llevan a cabo aberraciones como ésta, Francisco dice: "No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos...". Cada vez se hace más evidente que es un instrumento del Nuevo Orden Mundial.


Entre el 9 de agosto y el 8 de septiembre, organizada por la Secretaría de "Cultura" de la Nación, se llevó a cabo en la sala de exposiciones del Palais de Glace, en la Recoleta, en Buenos Aires, una exposición "artística" en favor del aborto, financiada por fondos públicos, es decir, con el dinero de los impuestos recaudados, los que normalmente deberían ser destinados al servicio del bien común. Para que el mamarracho pudiera alcanzar proporciones aún más grotescas, resulta que los izquierdistas notorios de Amnistía Internacional se sumaron al "evento", orgullosos de patrocinar la "muestra fotográfica". Justamente ellos, los devotos humanistas cuya divisa es "Defendemos los derechos humanos en todo el mundo" (sí, se lo aseguro, no se rían, por favor!) Los mismos valerosos portavoces del Bien que comenzaron a criticar los regímenes marxistas tras la caída del muro de Berlín, o sea cuando el comunismo internacional estaba desahuciado. Los mismos adalides del progreso moral de la humanidad que padecían amnesia crónica cuando se trataba de defender los "derechos humanos" de las víctimas de los "Defensores del Pueblo", llámense éstos Khmer Rojos de Pol-Pot, Revolución Cultural de Mao,  ETA, Brigadas Rojas, Farc, Sendero Luminoso, Tupamaros, ERP, Montoneros y un largo etcétera. Según el doble rasero que emplean estos intrépidos abogados de la paz y de la justicia planetaria, se concluye que el acceso a los remanidos "derechos humanos" se verifica en función del grado de marxismo-leninismo profesado y según la seriedad manifestada en el compromiso por la lucha revolucionaria socialista y la subversión cultural gramsciana.

Sería interesante saber por qué estos paladines del progreso, estos maestros auto-proclamados de la moral y campeones del humanitarismo ateo rehúsan atribuir a los niños en gestación los tan declamados "derechos humanos" por los que dicen militar, esos "derechos humanos" que ellos se esmeran en hacer aplicar celosamente a los violadores, a los homicidas y a los terroristas de la peor especie, y ahora también a mujeres depravadas que, bajo el pretexto falaz de "disponer de sus cuerpos", reivindican para sí el "derecho humano" de destruir la vida que llevan en su seno, aquella vida humana frágil e inocente que, en vez de ser preservada y defendida, es masacrada sin piedad por quienes deberían ser su más eficaz protección y su refugio inviolable.

Y encima estos activistas entusiastas de la decadencia sin fronteras tienen la desfachatez de organizar una colecta de firmas "Por el derecho al aborto legal y seguro", todo esto, desde ya, por los motivos más nobles y respetables que puedan imaginarse: "derecho a decidir", a "disponer de su cuerpo", a "vivir en democracia", a "ejercer su libertad individual", a suscitar el "debate pluralista" y otras tantas falacias engañabobos por el estilo, a destinación del hombre-masa "autónomo" y "emancipado", que asiente dócil y crédulamente a todo lo que los creadores de opinión le sugieren, tras haber aprendido por los "medios de comunicación" a razonar por eslóganes y por modas, creyéndose mentalmente libre pero de hecho reaccionando pavlovianamente al estímulo que recibe su cerebro formateado por el sistema mediático.

Este adoctrinamiento mediático, exitosamente ejecutado a escala mundial, es la obra de los ideólogos mundialistas, que militan por el Nuevo Orden Mundial al servicio del dinero y del poder anónimo iluminista de las logias masónicas y de las altas esferas financieras -la plutocracia-, barnizado para el vulgo con hábiles pinceladas de palabras mágicas e hipnóticas, como ser "democracia", "libertades individuales", "derechos humanos", "pluralismo", "soberanía popular" y tantas otras sandeces semejantes elaboradas al paladar del homúnculo inculto y lobotomizado de la sociedad de consumo post-moderna. Nuevo Orden cuyo referente doctrinario es el Iluminismo humanista ateo, triunfante políticamente con la Revolución Jacobina de 1789, consolidado internacionalmente con la Revolución Bolchevique de 1917 y devenido dogma incuestionable a partir de la Revolución Cultural de 1968. Amnesty International no es más que una de las múltiples oficinas oscuras en las que se traman las decisiones sinárquicas y desde las cuales se disemina el veneno disolvente sobre las instituciones sociales, junto con organismos tales como la ONU, la UE, la OMS, la Unesco, la Unicef, el FMI, etc. Su función consiste en eliminar toda resistencia que se oponga a la oleada subversiva, desestructurando, debilitando y neutralizando los baluartes del orden social tradicional: Monarquía, Iglesia, Estado, Nación, Familia, Cuerpos Intermedios, etc.

Las aplicaciones concretas de este Nuevo Orden se manifiestan a través de la laicización del Estado, la secularización de la sociedad y de la cultura, la adaptación del orden jurídico a los principios corrosivos de la ideología iluminista declinada en sus múltiples facetas: feminismo, homosexualismo, teoría de género, multiculturalismo, igualitarismo, derecho-humanismo, etc. Ninguna institución debe quedar en pie ante la arremetida impía de los agentes revolucionarios. Volviendo al caso que nos ocupa, el de la "muestra artística" en favor del aborto, se trata de una aplicación ejemplar de los principios de la subversión cultural: hacer del arte, manifestación por antonomasia de la Belleza y de la Armonía, una expresión militante del Mal y de la Fealdad, gesto inconfundiblemente rubricado por esta ideología satánica, subversiva del orden natural, enemiga del orden sobrenatural, mortífera para el ser humano y para la sociedad. Y que este "evento cultural" sea organizado nada más ni nada menos que por la Secretaría de Cultura de la Nación, ante la pasividad letárgica y complaciente de la inmensa mayoría de los argentinos, es signo incontestable de la profunda crisis que atraviesa nuestro pobre país en el orden espiritual, intelectual y moral. Crisis global, crisis de una gravedad inaudita, ya que es una crisis mental, es decir de los principios intelectuales que conciben y guían la acción, crisis profundísima y escalofriante, y a decir verdad, aunque espero equivocarme, crisis quizás irreversible...

Recapitulemos entonces: los chicos buenos de Amnesty Internacional nos aseguran que condenar el Estado a un homicida a la pena capital constituye algo muy, pero muy malo, nada menos que una "violación intolerable de los derechos humanos". En cambio, pontifican estos expertos en sermones de moral laica, matar al niño por nacer sería, sin el menor atisbo de duda, un "derecho humano inviolable." Del mismo modo que lo sería el "matrimonio entre personas del mismo sexo", nos enseñan doctoralmente y sin pestañear estos moralizadores impenitentes de la vulgata progresista. Curiosamente, el derecho natural que todo niño tiene a ser educado por su papá y por su mamá no les parece merecedor del calificativo de "humano". ¡Faltaba más! Que le agradezca más bien el crío antojadizo y caprichoso a su mamá por no haberlo abortado, lo que hubiera sido en la circunstancia, como nos queda clarísimo, su "derecho humano" inalienable...

Para concluir, he aquí el testimonio edificante de una de las mujeres que recurrieron a una "interrupción del embarazo" (suena mejor así, ¿no les parece? es como quién decidiera, por motivos de fuerza mayor, "interrumpir sus estudios", "sus vacaciones", o algo por el estilo...) citada en el artículo adjunto de Página 12, libelo tan "intelectual y vanguardista" como decadente, infalible a la hora de apoyar con ahínco cuanta aberración moral reclamen los inenarrables heraldos del Progreso de la Humanidad. Aquí viene la citación, respiren bien hondo: “Supe que nuevamente estaba embarazada el día siguiente a que mi hija cumpliera 10 años. Yo tenía en aquel momento 33 años y dos hijos. Poder abortar en mi casa, con pastillas, me hizo sentir totalmente dueña de mí misma. Una sensación de libertad muy similar a la que viví cuando decidí ser madre”. Ante tamaño desvarío, creo que huelgan los comentarios...Les adjunto documentos sumamente útiles para profundizar este tipo de cuestiones éticas de gran actualidad mediática pero que suelen ser tratadas por los medios de prensa de un modo superficial, sensacionalista y, salvo en honrosas excepciones, claramente tendencioso.

PARA BAJAR EN PDF:

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Siguen links que ilustran sobre esta aberración:

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ÍNDICE DE NUEVO ORDEN MUNDIAL