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LA PAPAMANÍA SE EXTIENDE A CÓRDOBA


LA PAPAMANÍA SE EXTIENDE A CÓRDOBA

Franceses, alemanes, brasileños y estadounidenses, entre otros, desfilaron todo el día por la Compañía de Jesús, donde vivió el Papa en 1991. “Francisco es un imán que atrae y despierta más pasión entre la gente”, dijo una de las secretarias del emblemático lugar.

La foto de Francisco en la Compañía de Jesús, lugar donde vivió en 1991, fue la más buscada en Córdoba. “Tuvimos muchísimos visitantes, Francisco es un imán que atrae y despierta más pasión entre la gente”, contó una de las secretarias de la ahora famosísima iglesia ubicada en la histórica manzana jesuítica del centro cordobés.

El fervor por ver los mosaicos por los que caminó el Papa era indisimulables. Cada recoveco fue fotografiado. “El tráfico de público es incesante”, informaron desde la Compañía de Jesús. El único respiro ocurre entre las 13 y las 17 horas, horario en el que el templo que cobijó a Bergoglio cierra sus puertas.

La modesta habitación número 5 en la residencia de la Compañía de Jesús de Córdoba es potencialmente la nueva perla turística de la capital mediterránea: allí se alojó en 1991 y 1992 Jorge Bergoglio, el ahora Papa Francisco.

El cuarto es de apenas tres metros por tres y da a una galería que comunica con otras habitaciones en torno de un patio con hermosa vegetación, según describió Marta Álvarez Moncada, presidenta de la asociación civil Servicio de Guías de Turismo de Córdoba.

Ese sector del edificio sufrió un deterioro hace un tiempo por la rotura de una cañería que causó hundimientos en el piso, por lo que la habitación sólo se venía usando como "depósito de cachivaches".

A esa pieza corresponde una de las seis ventanas abiertas en la larga muralla de piedra de la residencia, hacia la calle Caseros, plena peatonal de Córdoba, próxima a la esquina con Vélez Sarsfield.

La residencia integra la Manzana Jesuítica, patrimonio de la humanidad, que abarca las construcciones más antiguas de la Argentina.

"No sabemos si en el futuro esa habitación podrá ser visitada por los turistas, porque está en el interior de la residencia y probablemente se quiera preservar la paz que allí reina", explicó Álvarez.

Lo que sí está a la vista del público es la iglesia de la Compañía de Jesús, en Obispo Trejo y Caseros, en la que Bergoglio ofició misas y recibió confesiones, hasta que, a los 55 años, fue nombrado obispo de Buenos Aires y se mudó a la Capital Federal.

El Servicio de Guías de Turismo incluye en el tradicional circuito "Centro Histórico y Manzana Jesuítica", la visita a "la iglesia donde en silencio y humildad nuestro nuevo pastor, el papa Francisco, ejerciera su misión sacerdotal".

Pero el fenómeno, cada día más federal y global a la vez, no se circunscribe a la capital, cordobesa, sino que llevó visitantes a otras estancias jesuitas del interior provincial, como ser Alta Gracia, donde Mónica Gorgas, directora del lugar, apuntó que “se ha despertado un fervor especial entre la gente”.

Conforme se conozcan nuevos parajes de Francisco la “papamanía” se irá expandiendo, llevando así a los fieles a recorrer cada lugar donde el Sumo Pontífice dejo su huella.

NOTICIAS DE 2013