CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LOS NUEVOS MOVIMIENTOS DE LA
SECTA CONCILIAR CONDUCEN A
UNA DIABÓLICA DESORIENTACIÓN


DIABÓLICA DESORIENTACIÓN

La secta conciliar está plagada de nuevos movimientos Alguno de ellos, aunque no todos, son: Opus, Legionarios, Camino Neocatecumenal, Focolares, Comunión y Liberación, Comunidad de San Egidio… En España suman un millón de personas, o casi, y poseen escuelas, universidades, seminarios y hasta obispos. “Difícilmente se entenderá a la Iglesia y al catolicismo contemporáneo sin los nuevos movimientos”, les piropeó el polaco Wojtyla. Pero... Estos nuevos movimientos, si bien le llenaron estadios al viajero antipapa Wojtyla, también sembraron desunión y cizaña en parroquias e iglesias, adonde llegaron con sus nuevos aires, con sus nuevas liturgias, formando capilla propia, queriendo comer aparte.

En ese conglomerado de nuevos "católicos", los kikos son punto y aparte y los más numerosos, de la mano de un fundador extravagante en el mejor sentido de la palabra, Kiko Argüello. Ni siquiera quieren que se les llame movimiento. Una vez lo hizo en público Wojtyla y la cofundadora del Camino, Carmen Hernández, lo cortó: “Santo Padre, no somos un movimiento”. Wojtyla aceptó la interrupción y prosiguió. Poco después, volvió con lo del movimiento. Y Carmen: “Que no, Santo Padre, que no somos un movimiento”. Y recibió como respuesta: “A ver, Carmen, en el Camino andáis, ¿verdad? Pues si andáis, os movéis; y si os movéis, sois un movimiento”.

Laico, burgués —hijo de abogado, nieto de inglés y con un segundo apellido suizo-alemán, Wirtz—, pintor premiado ya joven, Kiko era un señorito perdido en los vicios cuando se tituló en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Lo cuenta él mismo con el mismo salero con que san Agustín presume en sus Confesiones de haber probado todos los pecados de la carne antes de caerse del caballo para abrazar santidades. “Si Dios no existe, yo estoy muerto”, concluyó una tarde Kiko después de hacerse preguntas. La decisión que tomó entonces pudo convertirlo en cura obrero, y en carne de cárcel, como a su maestro Mariano Gamo, entonces párroco en una de las barriadas de villas miseria al sur de Madrid, muy cerca de donde prosperaba otra comunidad revolucionaria, la del padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo.

Kiko vivió él mismo en una chabola de Palomeras Bajas y se curtió de retórica, pero tomó un camino más místico (es un decir), con la fundación, hacia 1964, de la primera comunidad de neocatecúmenos. Hoy son decenas de miles, y Kiko se ha instalado en Roma con todas las bendiciones oficiales. El movimiento nacido entre chabolas es situado ahora por sus críticos, que son legión, en el ala ultraconservadora del catolicismo.

El "cardenal" Rouco confió al fundador del Camino un protagonismo estelar en la jornada de las familias.

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EL CAMINO NEOCATECUMENAL