CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

¿SOLO EL MAGISTERIO DOGMÁTICO ES INFALIBLE?
Antonio Moimunán


Tomado de "Amor de la Verdad"

Ha habido un comentario que a propósito del reciente post de SISI NONO, en el cual se hace una cita de la Carta de Pío IX, ” Tuas Libenter” con ocasión del Congreso tenido en Mónaco, por algunos teólogos y doctos católicos de Alemania, sobre la enseñanza de la Teología, que es como sigue:

Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863).

La cita esta traída en una traducción del original italiano de SISI NONO, visto en Adelante la Fe  y supongo que el traductor guarda una fidelidad sustancial al artículo original.

He ido a comprobar el texto de la carta pontificia, escrita precisamente por el papa que definió la infalibilidad pontificia, en el Concilio Vaticano I, precisamente en la Constitucion Apostólica Pastor Aeternus. En esta constitución además  del conocido canon de la infalibilidad,

El Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra, esto es, cuando en el ejercicio de su oficio de pastor y maestro de todos los cristianos, en virtud de su suprema autoridad apostólica, define una doctrina de fe o costumbres como que debe ser sostenida por toda la Iglesia, posee, por la asistencia divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la Iglesia, irreformables.

Tiene bellas frases como

Ciertamente su apostólica doctrina fue abrazada por todos los venerables padres y reverenciada y seguida por los santos y ortodoxos doctores, ya que ellos sabían muy bien que esta Sede de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: «Yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a tus hermanos»

Este carisma de una verdadera y nunca deficiente fe fue por lo tanto divinamente conferida a Pedro y sus sucesores en esta cátedra, de manera que puedan desplegar su elevado oficio para la salvación de todos, y de manera que todo el rebaño de Cristo pueda ser alejado por ellos del venenoso alimento del error y pueda ser alimentado con el sustento de la doctrina celestial. Así, quitada la tendencia al cisma, toda la Iglesia es preservada en unidad y, descansando en su fundamento, se mantiene firme contra las puertas del infierno.

Algunos, del canon citado y sin tener en cuenta las afirmaciones de la Constitución sobre que  “la Sede de San Pedro permanece libre del error”  y de la “verdadera y nunca deficiente Fe divinamente conferida a Pedro y sus sucesores” extraen la errónea conclusión de que el magisterio ordinario de los pontifices no es infalible y por lo tanto puede contener errores contra la Fe y hasta herejías. Ellos abusan de la expresión “ex cathedra” suponiendo que sólo se da en el magisterio solemne. Es obvio, por otra parte, que las condiciones señaladas en el canon pueden darse en el magisterio ordinario de los papas, aunque estos no las repitan en su enseñanza ordinaria, tal como a veces sucede en el Magisterio Solemne o extraordinario.

La expresión ” ex cathedra ” es relativamente reciente en la Iglesia. No fue usada por San Roberto Belarmino aunque sí por  San Alfonso María de Ligorio, que significativamente la opone a las cosas dichas por el papa como persona privada  (san Roberto usa la expresión “in quantum hominem particularem”)

San Alfonso María de Ligorio

Dice San Alfonso:  Si el Papa como persona privada, cayese en la herejía, pues el Papa, en cuanto Papa, es decir, dando sus enseñanzas EX CATHEDRA a la Iglesia universal, no puede enseñar ningún error contra la fe, dado que la promesa de Jesucristo no puede dejar de realizarse, a saber, que las puertas del infierno no prevalecerían jamás contra la Iglesia….(Obras Completas. Tratado sobre el Papa y el Concilio)

Es obvio que San Alfonso usa el término ex cathedra en un sentido distinto del que le dan algunas contemporáneos nuestros, que la reservan a las declaraciones solemnes del pontífice.

Viniendo a la cita de SISI NONO, que supuestamente está en Tuas Libenter, esto es lo más parecido que he encontrado en la carta que, al parecer no está traducida en castellano, salvo algún trozo recensionado  en el Denzinger:

Un meritato elogio va invece ai partecipanti al Congresso per il fatto che, respingendo, come riteniamo, la falsa distinzione fra filosofo e filosofia – della quale abbiamo trattato in altra Nostra Lettera a Te inviata – hanno riconosciuto e dichiarato che tutti i cattolici, nelle loro dotte discussioni, debbono in coscienza attenersi alle infallibili definizioni dogmatiche della Chiesa cattolica. Ma mentre tributiamo loro il dovuto elogio per avere professato la verità che necessariamente scaturisce dall’obbedienza alla fede cattolica, siamo intimamente convinti che quell’obbedienza, a cui sono tenuti i Maestri e gli Scrittori cattolici, non riguarda solo quelle verità che vengono proposte a tutti i fedeli dall’infallibile magistero della Chiesa come dogmi di fede. E quindi siamo anche intimamente convinti che essi non hanno voluto dichiarare che la perfetta adesione alle verità rivelate, da essi riconosciuta assolutamente necessaria per il vero progresso delle scienze e per la confutazione degli errori, si può avere se si presta fede e obbedienza soltanto ai dogmi espressamente definiti dalla Chiesa. Infatti anche se si trattasse di quella obbedienza che concretamente si deve alla fede divina, questa obbedienza non si dovrebbe limitare alle verità espressamente definite da decreti dei Concili ecumenici o dei Romani Pontefici e di questa Sede Apostolica, ma deve estendersi anche alle verità che dal magistero ordinario della Chiesa, diffusa in tutto il mondo, vengono trasmesse come divinamente rivelate, e perciò dal comune e universale consenso dei Teologi cattolici sono ritenute materia di fede.

Ma poiché si tratta di quella obbedienza a cui in coscienza sono tenuti tutti i cattolici che si dedicano alle scienze speculative per portare con i loro scritti nuovi contributi alla Chiesa, proprio per questo i partecipanti al Convegno debbono ammettere che per gli studiosi cattolici non è sufficiente che accolgano con venerazione i dogmi della Chiesa, ma è anche necessario che aderiscano sia alle decisioni che in materia dottrinale sono prese dalle Congregazioni Pontificie, sia a quei punti di dottrina che dal comune consenso dei Cattolici sono ritenuti verità teologiche e conclusioni certe, al punto che le opinioni contrastanti con esse, anche se non si possono definire eretiche, sono però teologicamente censurabili. Riteniamo pertanto che i partecipanti al suddetto Congresso di Monaco in nessun modo abbiano potuto o voluto mettersi in contrasto con la dottrina esposta sopra, costantemente professata nella Chiesa in quanto derivante dai principi dell’autentica teologia; anzi nutriamo ferma fiducia che essi, nello studio delle scienze esatte, si conformeranno scrupolosamente alle norme di tale dottrina. Questa fiducia è basata sulla Lettera che tramite Tuo, Venerabile Fratello, Ci hanno inviato.

El segundo párrafo se refiere a cosas enseñadas por las Congregaciones y al común consenso de los católicos. Sin embargo el primero habla de la obediencia que se debe a los dogmas expresamente definidos por la Iglesia, en oposición a las verdades del magisterio ordinario , al que debe extenderse la obediencia de la Fe.

A primera vista se observa una notable diferencia con lo dicho en la cita de SISI  NONO . En efecto en la cita leemos

”  Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición”. 

Es obvio que allí se introduce, el concepto de infalibilidad- de la que no habla la carta, que se limita a exigir obediencia a los dogmas de la Fe que debe extenderse al magisterio ordinario- y la afirmación de que éste SOLO ES INFALIBLE EN LAS ENSEÑANZAS CONFIRMADAS POR LA TRADICIÓN.

Nadie negará que la cita es abusiva y que probablemente haya sido hecha de memoria, introduciendo quizás la propia visión subjetiva del autor sobre la no infalibilidad del magisterio ordinario.

Un error común es mezclar el concepto de infalibilidad con el de obligación u obediencia del fiel católico a lo definido como obligatorio en la Iglesia, generalmente en Concilios o en el Magisterio solemne  de los papas. Pero son cosas distintas. El magisterio dogmático es obligatorio por lo que también es infalible. El magisterio ordinario reviste diferentes grados de obligatoriedad, pudiendo en ocasiones no ser en absoluto obligatorio, sin que esto quiera decir que no sea infalible.

Un ejemplo de ello es el magisterio de los papas sobre la Inmaculada Concepción. Fue infalible aunque no fue obligatorio durante mucho tiempo, hasta que fue declarado dogma de la Fe por el papa Pío IX. Anteriormente a la declaración dogmática la doctrina de la Inmaculada Concepción fue enseñada por el papa Alejandro VII  en la Constitución Apostólica  Sollicitudo Omnium Ecclesiarum, pero no revistió carácter de obligatoriedad dogmática la doctrina expuesta. En ella leemos:

Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado pero original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal ya que la Iglesia Romana y la Sede Apostólica aun no lo han decidido, como que tampoco Nos de ningún modo queremos o intentamos decidir por ahora; 

Luego aquí vemos un magisterio que reviste una obligación inferior a la de los dogmas de la Iglesia (en la bula se expone la prohibición de publicar o predicar etc…lo contrario a la doctrina) pero que expresamente renuncia a su obligatoriedad dogmática.

Pero no por ello podemos concluir que la bula no fuera infalible. También observamos que es una doctrina que no está explícitamente en la Tradición (En la Iglesia hubo diferentes escuelas sobre ella]

Si la bula fuera “falible” tendríamos que en absoluto  hubiera podido suceder que una doctrina herética o errónea contra la Fe (esto es lo contrario de infalible) habría sido predicada, enseñada, contenida en la liturgia, y mandando que los libros que la contradijeran fueran incluidos en el Índice, etc..

¿Cómo hubiéramos podido hablar de que “la Sede de Pedro hubiera permanecido libre de error alguno” y de “la fe indeficiente de los sucesores de San Pedro”. Es más nos hubiéramos encontrado con que la enseñanza de santos doctores de la Iglesia, como Santo Tomás, San Roberto, San Francisco de Sales, San Alfonso, hubiera estado toda ella equivocada en lo referente a la infalibilidad de la enseñanza de los pontifices romanos. ¿Qué sentido tendría la condenación de la proposición de Pedro de Osma,  “Ecclesia Urbis Romae errare potest” , en la bula ex cathedra ” Licet Ea”?

Ahora les copio el comentario de un lector entresacando la cita abusiva de SISI NONO y la contestación por mi parte a su comentario, en el post  La Iglesia que quiere Francisco en el que se transcribe el artículo de Adelante la Fe, traducción del articulo de SISI NONO:

Dice Guillermo:

Creo que debemos hacer valer, entre otros, estos dos principios que nos enseñan en este blog, como herramienta de discernimiento ante tanto documento “innovador” y declaraciones aéreas y terrestres de Bergoglio:

San Vicente de Lerins ha formulado la regla más notable y común para definir la verdadera Tradición divino-apostólica: «Quod ubique, quod semper, quod ab amnibus creditum est» (Commonitorium, II) (Aquello que en todas partes, siempre y por todos ha sido creído).

La Tradición,  es tal que:

«Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863). 

Comentario  mío:

Sobre el principio enunciado por San Vicente de Lerins hay que decir que puede tomarse si se entiende bien.. En efecto si se toma a la letra habría que rechazar los legítimos desarrollos del Depósito de la Fe. ¿Es que acaso doctrinas católicas como las referentes a la Virgen, (la Inmaculada Concepción) la adoración eucarística, el Purgatorio…estaban dogmàticamente establecidas y constaron en la Tradición desde SIEMPRE? ¿No hubo escuelas teológicas que negaban la Inmaculada Concepción?

Además si alguien quisiera establecer el principio, en el primer siglo, tendríamos que sólo habría doctrinas legítimas explicitadas en la Tradición apostólica, y muchos se sentirían justificados para rechazar otros desarrollos posteriores. Por ejemplo el culto de las imágenes.

Respecto del segundo punto que Ud cita y está puesto en el blog,

[los documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuas libenter, 1863).]

creo que es una falsa cita. Pío IX nunca pudo decir eso pues viene a decir, en oposición a la Constitución Pastor Aeternus, que los documentos del magisterio ordinario serían infalibles SÓLO si enuncian doctrinas que ya están en la Tradición. Fuera de ese caso podrían enseñar herejías y errores contra la Fe. Con eso todo el magisterio ordinario sería reducido a la nada. Habría que compulsarlo con la Tradición (como hacen los lefebvrianos) y ver si está confirmado en ella. En ese supuesto yo también soy infalible cuando enseño doctrinas “confirmadas” por la Tradición. Eso es una burla del magisterio de los papas.

San Roberto Belarmino no enseñó eso. Más bien dijo que la enseñanza de los papas goza del privilegio de la infalibilidad (Véase en el blog la traducción del cap. 2 del libro IV de las Controversias). San Roberto lo prueba por la enseñanza de todos los padres de la Iglesia.

Viniendo a la cita he buscado la carta “Tuas libenter” y en español sólo existe la cita de ella en el Denzinger, con otro motivo.

He visto la carta íntegra en italiano que puede encontrarse íntegra con Google aquí  y no he visto esa cita.

La cita tal como está es herética o por lo menos errónea en la Fe,  pues niega la infalibilidad de los papas en su magisterio ordinario (es decir que podrían enseñar herejías o errores contra la Fe) . La “Pastor Aeternus” habla de “la Fe nunca deficiente de los sucesores de Pedro” ¿cómo tendrían esa Fe si cometieran errores y hasta herejías en su magisterio ordinario?

Le invito a estudiar ese punto y ver dónde dice eso Pío IX en “Tuas Libenter”

Por otra parte el Catecismo de San Pío X “Catecismo de la doctrina cristiana” de 1912, dice textualmente lo siguiente:

Il Papa, da solo, non può errare nell’insegnarci le verità rivelate da Dio, ossia è infallibile come la Chiesa, quando da Pastoree e Maestro di tutti i cristiani, definisce dottrine circa la fede e i costumi. El Papa, por sí solo, (da solo) NO PUEDE ERRAR cuando enseña verdades reveladas por Dios, o sea es infalible cuando como Pastor y Maestro de todos los cristianos define doctrinas acerca de la fe y de las costumbres.

[No vemos en ese punto del catecismo promulgado por el papa con su firma y con una carta prescribiéndolo, nada de lo que dice el autor del artículo de SISI NONO. Sólo se exige que enseñe definiéndolas doctrinas de Fe  o costumbres]

Lea el post Los catecismos de San Pío X, donde aparece claro que San Pío X corrigió el Catecismo Mayor que en los números 199 y 200 insinúa el error de que el magisterio del papa sólo es infalible si es solemne. Además añade la palabra “Soltanto”(solamente) al canon de la infalibilidad de la Pastor Aeternus.[Negando implícitamente que el papa fuera infalible en otras ocasiones , por ejemplo en el magisterio ordinario, como lo son todos los obispos unidos a él [Definicion de Dei Filius en C. Vaticano I]

Esa cita que tendré que quitar es una manipulación del autor. El autor profesa el error de Lefebvre, de Williamson y de los lefebvrianos como de casi todos los tradicionalistas de hoy día, (Particularmente de los blogs “Adelante la Fe” e “Infovaticana” y también de los neocon). Por no hablar de los progresistas.

La Verdad es que el papa es infalible enseñando en su magisterio ordinario, aunque pueda no ser dogmático u obligatorio, (en cosas de Fe y Moral) aunque enseñe doctrinas que no estén confirmadas por la Tradición [Otra cosa es que implícitamente estén en ella, así  como en el Depósito de la Fe]. Precisamente en eso se basan aquellos herejes sedevacantistas que niegan la salvación (en determinadas circunstancias) por el bautismo de deseo, que es una doctrina enseñada por el magisterio ordinario de la Iglesia durante siglos (aunque no SEMPER) y el magisterio ordinario de algunos papas (por ejemplo Pío XII). También fue enseñada por el Concilio de Trento, que algunos retuercen para negar la verdad del bautismo de deseo.

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MAGISTERIO DE LA IGLESIA