CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

PARA FRANCISCO, LA EDUCACIÓN
CATÓLICA NO ES LA BASE DE LA FAMILIA


PARA FRANCISCO, LA EDUCACIÓN CATÓLICA NO ES LA BASE DE LA FAMILIA

No cabe duda que la Exhortación apostólica Amoris laetitia sorprende sobre todo en el campo de la moral matrimonial, en velada contradicción a los principios hasta ahora defendidos por la Iglesia. Pero el lector tiene en este documento muchos otros puntos de preocupante reflexión, en la apariencia tal vez inofensivos, pero que en realidad son muy decidores.

Fijemos la atención en el numeral 278, integrante del capítulo séptimo. Esta parte dedicada a la educación de los hijos se destaca por la ausencia de un marcado espíritu religioso y puede fácilmente ser comparado a un manual de ética civil distribuido en  cualquier institución laica. Lo que ahí se cita de las Escrituras Sagradas es casi un  formalismo, porque definitivamente el texto no tiene ninguna profundidad teológica y es irrelevante frente a la agresiva cuestión de la educación sexual, expuesta en los numerales 280-286. Si alguien consigue descubrir lo que en estos seis párrafos puede ser considerado un incentivo al cumplimiento de la ley de Dios, que por favor avise a la redacción del Denzinger-Bergoglio, pues nuestros teólogos no lograron encontrarlo después de repetidas lecturas.

Pero el tema que ahora nos ocupa es el relativo al empleo de las tecnologías en la educación de los niños. Sin mencionar en ningún momento la innegociable precedencia de la educación católica, Francisco propone “alternativas creativas” para la utilización de los aparatos y de las mass-media, considerados parte importante de la vida moderna. Hay que saber servirse de estas ventajas para que los miembros de la familia se unan, se amen y compartan sus experiencias. Y esto sería lograr el verdadero éxito en el campo educativo.

Todos concordaremos en que hay que ser casi ateo para mirar con buenos ojos estos argumentos. ¿Acaso ignoramos las olas incesantes de inmoralidad que entran en las familias por internet, televisión u otros medios del mismo tipo? ¿Qué decir de las músicas, de las perversidades morales y prácticas satánicas difundidas bajo la mirada complaciente de los padres? Ni una palabra sobre la vigilancia moral que, según un recto concepto moral, el uso de estos medios exige…

Veamos lo que siempre nos enseñó el
Magisterio de la Iglesia sobre este asunto

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ENSEÑANZAS DEL MAGISTERIO

Tabla de contenido

I – ¿Qué espera Dios de los padres en el encuentro educativo con sus hijos?
III – La misión de la Iglesia es influenciar la sociedad humana con su doctrina


1 – ¿Qué espera Dios de los padres en el encuentro educativo con sus hijos?


Pío XII

-Quien obra por un sistema de educación que esté alejado de Cristo recibirá la sentencia de condenación


Una educación de la juventud que se despreocupe, con olvido voluntario, de orientar la mirada de la juventud también a la patria sobrenatural, será totalmente injusta tanto contra la propia juventud como contra los deberes y los derechos totalmente inalienables de la familia cristiana. […] El crimen de lesa majestad contra el Rey de los reyes y Señor de los que dominan (1Tim 6,15; Ap 19,16) cometido con una educación de los niños indiferente y contraria al espíritu y a sentimiento cristianos, al estorbar e impedir el precepto de Jesucristo: Dejad que los niños vengan a mí (Mc 10,14), producirá, sin duda alguna, frutos amarguísimos. […] Las almas de los hijos que Dios entregó a los padres, purificadas con el bautismo y señaladas con el sello real de Jesucristo, son como un tesoro sagrado, sobre el que vigila con amor solícito el mismo Dios. El Divino Redentor, que dijo a los Apóstoles: Dejad que los niños vengan a mí, no obstante su misericordiosa bondad, ha amenazado con terribles castigos a los que escandalizan a los niños, objeto predilecto de su corazón. Y ¿qué escándalo puede haber más dañoso, qué escándalo puede haber más criminal y duradero que una educación moral de la juventud dirigida equivocadamente hacia una meta que, totalmente alejada de Cristo, camino, verdad y vida, conduce a una apostasía oculta o manifiesta del Divino Redentor? […] De todo cuanto existe en la tierra, sólo el alma es inmortal. Por eso, un sistema educativo que no respete el recinto sagrado de la familia cristiana, protegido por la ley de Dios; que tire por tierra sus bases y cierre a la juventud el camino hacia Cristo, para impedirle beber el agua en las fuentes del Salvador (cf Is 12,3), y que, finalmente, proclame la apostasía de Cristo y de la Iglesia como señal de fidelidad a la nación o a una clase determinada,este sistema, sin duda alguna al obrar así, pronunciará contra sí mismo la sentencia de condenación y experimentará a su tiempo la ineluctable verdad del aviso del profeta: Los que se apartan de ti serán escritos en la tierra (Jer 17,13) . (Pío XII. Encíclica Summi pontificatus, n. 52, 20 de octubre de 2010)

Pío XI

-No se puede adherir exclusivamente a las cosas terrenas y temporales


Nunca se ha hablado tanto de la educación como en los tiempos modernos; por esto se multiplican las teorías pedagógicas, se inventan, se proponen y discuten métodos y medios, no sólo para facilitar, sino además para crear una educación nueva de infalible eficacia, que capacite a la nuevas generaciones para lograr la ansiada felicidad en esta tierra. La razón de este hecho es que los hombres, creados por Dios a su imagen y semejanza y destinados para gozar de Dios, perfección infinita, al advertir hoy más que nunca, en medio de la abundancia del creciente progreso material, la insuficiencia de los bienes terrenos para la verdadera felicidad de los individuos y de los pueblos sienten por esto mismo un más vivo estímulo hacia una perfección más alta, estímulo que ha sido puesto en la misma naturaleza racional por el Creador y quieren conseguir esta perfección principalmente por medio de la educación. Sin embargo, muchos de nuestros contemporáneos, insistiendo excesivamente en el sentido etimológico de la palabra, pretenden extraer esa perfección de la mera naturaleza humana y realizarla con solas las fuerzas de ésta. Este método es equivocado, porque, en vez de dirigir la mirada a Dios, primer principio y último fin de todo el universo, se repliegan y apoyan sobre sí mismos, adhiriéndose exclusivamente a las cosas terrenas y temporales; y así quedan expuestos a una incesante y continua fluctuación mientras no dirijan su mente y su conducta a la única meta de la perfección, que es Dios. (Pío XI. Encíclica Divini illius Magistri, n. 3-4, 31 de diciembre de 1929)

-Hay que ennoblecer la vida natural con la vida sobrenatural


Este fin de la educación cristiana aparece a los ojos de los profanos como una abstracción inútil, o más bien como un propósito irrealizable, sin suprimir o mermar las facultades naturales y sin renunciar, al mismo tiempo, a la actividad propia de la vida terrena, y, en consecuencia, como cosa extraña a la vida social y a la prosperidad temporal y como ideal contrario a todo progreso en la literatura, en las ciencias, en el arte y en toda otra manifestación de la civilización. […] El verdadero cristiano, lejos de renunciar a la acción terrena o debilitar sus energías naturales, las desarrolla y perfecciona combinándolas con la vida sobrenatural, de tal manera que ennoblece la misma vida natural y le procura un auxilio más eficaz, no sólo de orden espiritual y eterno, sino también de orden material y temporal. (Pío XI. Encíclica Divini illius Magistri, n. 83, 31 de diciembre de 1929)

-Desde la infancia, educar el entendimiento y la voluntad con los medios sobrenaturales


“La necedad se esconde en el corazón del niño; la vara de la corrección la hace salir de él” (Prov 22, 15). Es, por tanto, necesario desde la infancia corregir las inclinaciones desordenadas y fomentar las tendencias buenas, y sobre todo hay que iluminar el entendimiento y fortalecer la voluntad con las verdades sobrenaturales y los medios de la gracia, sin los cuales es imposible dominar las propias pasiones y alcanzar la debida perfección educativa de la Iglesia, que fue dotada por Cristo con la doctrina revelada y los sacramentos para que fuese maestra eficaz de todos los hombres. Por esta razón es falso todo naturalismo pedagógico que de cualquier modo excluya o merme la formación sobrenatural cristiana en la instrucción de la juventud. […] Desgraciadamente, si atendemos al significado obvio de los términos y a los hechos objetivamente considerados, hemos de concluir que la finalidad de casi todos estos nuevos doctores no es otra que la de liberar la educación de la juventud de toda relación de dependencia con la ley divina. Por esto en nuestros días se da el caso, bien extraño por cierto, de educadores y filósofos que se afanan por descubrir un código moral universal de educación, como si no existiera ni el decálogo, ni la ley evangélica y ni siquiera la ley natural, esculpida por Dios en el corazón del hombre, promulgada por la recta razón y codificada por el mismo Dios con una revelación positiva en el decálogo. Y por esto también los modernos innovadores de la filosofía suelen calificar despreciativamente de heterónoma, pasiva y anticuada la educación cristiana por fundarse ésta en la autoridad divina y en la ley sagrada.Pretensión equivocada y lamentable la de estos innovadores, porque, en lugar de liberar, como ellos dicen, al niño, lo hacen en definitiva esclavo de su loco orgullo y de sus desordenadas pasiones, las cuales, por lógica consecuencia de los falsos sistemas pedagógicos, quedan justificadas como legítimas exigencias de una naturaleza que se proclama autónoma. (Pío XI. Encíclica Divini illius Magistri, n. 44-47, 31 de diciembre de 1929)

Pío X

-Hay cristianos que viven temeraria y imprudentemente en lo tocante a la religión


¡Cuán comunes y fundados son, por desgracia, estos lamentos de que existe hoy un crecido número de personas, en el pueblo cristiano, que viven en suma ignorancia de las cosas que se han de conocer para conseguir la salvación eterna! Al decir “pueblo cristiano”, no nos referimos solamente a la plebe, esto es, a aquellos hombres de las clases inferiores a quienes excusa con frecuencia el hecho de hallarse sometidos a dueños exigentes, y que apenas si pueden ocuparse de sí mismos y de su descanso; sino que también y, principalmente, hablamos de aquellos a quienes no falta entendimiento ni cultura y hasta se hallan adornados de una gran erudición profana, pero que, en lo tocante a la religión, viven temeraria e imprudentemente.¡Difícil seria ponderar lo espeso de las tinieblas que con frecuencia los envuelven y -lo que es más triste- la tranquilidad con que permanecen en ellas! (Pío X. Encíclica Acerbo nimis, n. 2, 15 de abril de 1905)

Pío XII

-Los niños tienen que recibir una instrucción religiosa cada vez más fundamentada


Oponed, pues, a los perniciosos esfuerzos, que querrían apartar completamente la religión de la educación y de la escuela o por lo menos fundar la escuela y la educación sobre una base puramente naturalista, el ideal de una labor docente enriquecida con el tesoro inestimable de una fe sentida y vivificada, por la gracia de Nuestro Señor JesucristoProcurad que vuestros niños y vuestros jóvenes, a medida que van progresando en el camino de los años,reciban también una instrucción religiosa cada vez más amplia y más fundamentada; sin dejar de tener en cuenta que tanto la conciencia plena y profunda de las verdades religiosas cuanto las dudas y las dificultades suelen de ordinario presentarse en los últimos años de los estudios superiores, especialmente si el educando ha de hallarse en contacto, cosa hoy difícilmente evitable, con personas o con doctrinas adversas al Cristianismo; y que por eso la instrucción religiosa exige con todo derecho un puesto de honor en los programas de las universidades y de los centros de estudios superiores. Haced de manera que con esta instrucción vayan estrechamente unidos el santo temor de Dios, la costumbre de recogerse en la oración, y la participación plena y consciente en el espíritu del Año litúrgico de la Santa Madre Iglesia, fuente de incontables gracias; pero en esta labor actuad con cautela y con prudencia, a fin de que sea el mismo joven quien siempre busque algo más y poco a poco, obrando por sí mismo, vaya aprendiendo a vivir y a actuar su vida de fe. (Pío XII. Radiomensaje al Congreso interamericano de Educación Católica, 6 de octubre de 1948)

Pío IX

-Sin la educación cristiana, la juventud se expone a los mayores peligros


Desde tierna edad deberán instruirse con celo y a fondo en la doctrina de salvación y los mandamientos de nuestra santa Religión y formarse en la piedad, la pureza de costumbres, la responsabilidad y cultura. En esas escuelas especialmente, la enseñanza religiosa ha de constituir la parte principal y más importante de toda la enseñanza y educación, de tal modo, quelos conocimientos de todas las demás cosas que enseñan a la niñez no signifiquen sino una añadidura. Por eso, cuando en las escuelas mencionadas el método educativo no descansa en la más intima unión de todas las disciplinas con la enseñanza religiosa se expone a la juventud a los mayores peligros… (Pío IX. Carta Quum non sine, 14 de julio 1864)

San Juan Bosco

-Formar el corazón con las enseñanzas de la fe y el celo por la gloria de Dios


La infancia, la adolescencia, la juventud, son épocas de un extraordinario florecimiento de sentimientos y de afectos. El educador lo debe aprovechar. El corazón presenta sectores poco explorados, casi desconocidos. El centro del corazón, digamos, es el amor. Hay que purificar el amor, transformar la sentimentalidad humana en amor fino y sublime; en caridad, en caridad para con Dios y para con el prójimo. Refrenar la ira, ayudar al prójimo, sujetar la sensibilidad a la razón, a las enseñanzas de la fe, al celo por la gloria de Dios. (San Juan Bosco. Biografía y escritos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1967, p. 411)

-Sin la religión, no se consigue ningún fruto


Solo la religión es capaz de comenzar y acabar la gran obra de una verdadera educación. Sin religión no se consigue ningún fruto entre los jóvenes. (San Juan Bosco. Biografía y escritos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1967, p. 428)

-Mantener a los niños siempre ocupados con cosas buenas


La impureza es el vicio que más estragos ocasiona en la juventud. Moralidad: ¡he aquí lo que más importa! […] Es menester tener siempre ocupados a los muchachos. […] Si nosotros no los ocupamos, ellos se buscarán ocupación, y ciertamente con pensamientos y cosa no buena.(San Juan Bosco. Biografía y escritos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1967, p. 429)

-Hay que desprenderse de lo terreno para elevarse al cielo


Hijos míos, desprendeos de lo terreno. Imitad a los pajarillos cuando quieren desanidar. Empiezan a salir al borde del nido, sacuden las alitas, intentan levantarse en los aires, hacen prueba de sus fuerzas. Así debéis hacer vosotros: sacudir un poco las alas para elevaros as cielo…Comenzad con cosas pequeñas, con las que son necesarias para la eterna salvación. (San Juan Bosco. Biografía y escritos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1967, p. 412)

-El mundo es muy ingrato


Jóvenes, acostumbraos a decir al demonio: ¡No puedo: tengo un alma sola! Esta es la verdadera lógica cristiana. Por eso, pureza de intención, hacer lo que agrada a Dios, obedecer a Dios. Es esta conveniencia: el mundo es muy ingrato; es imposible tenerlo contento; el mejor consejo que se puede dar es no esperar del mundo la recompensa, sino de Dios solo. (San Juan Bosco. Biografía y escritos, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1967, p. 410-411)

San Ambrosio de Milán

-Las dulzuras del mundo causan daños al alma


¿Qué mar menos clemente que el mundo, tan poco seguro, tan versátil, tan profundo, tan agitado por el aliento de espíritus impuros? […] No hay daño más oculto que las dulzuras del mundo: fascinando el alma tiranizan la vida y destruyen en cierto modo los sentidos y la inteligencia en los escollos de los cuerpos. (San Ambrosio de Milán. Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, Libro IV, n. 3: PL 1613)

San Juan Crisóstomo

-Semejantes al humo son las cosas humanas


¿No veis como los ojos del cuerpo, si se hallan entre una humareda, no paran de echar lágrimas? Cuando están, empero, en aire diáfano y entre fuentes y jardines, los conservamos más penetrantes y sanos. Tal sucede también con el ojo de nuestra alma. Si se alimenta en los prados de las espirituales sentencias, se mantendrá limpio, diáfano y penetrante; mas, si se mete entre la humareda de las cosas humanas, echará lágrimas, y llorará no solo ahora, sino también después. Semejantes al humo son las cosas humanas. (San Juan Crisóstomo. Homilía II sobre el Evangelio de San Mateo, n. 9)

San Alfonso de Ligorio

-Todo lo de este mundo acaba


En suma, el tiempo es breve, por lo que es necesario que lo aprovechemos para prepararnos a morir penetrados del pensamiento de que todo lo de este mundo acaba. Por esto dice el Apóstol que los que en tierra lloran, como si no llorasen, porque pasan todas las miserias de la vida, y los que se salvan serán felices por toda la eternidad; y los que gozan, como si no gozasen, porque día vendrá en que habrá que dejarlo todo, y quien se condena será desgraciado por toda la eternidad. (San Alfonso María de Ligorio. Sermones abreviados, Sermón 39, Obras ascéticas, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1954, vol. 2, p. 794)

San Agustín de Hipona

-Por Cristo, los padres deben amonestar, enseñar, exhortar y corregir


También vosotros servid a vuestra manera a Cristo, viviendo bien, dando limosna,predicando su nombre y doctrina a quienes podáis, de forma que también cada padre de familia reconozca por este nombre que él debe a su familia afecto paternal. Por Cristo y por la vida eterna amoneste, enseñe, exhorte, corrija a todos los suyos, emplee la benevolencia, ejerza la disciplina; así cumplirá en su casa una función eclesiástica y, en cierto modo, episcopal, pues sirve a Cristo para estar eternamente con él. (San Agustín de Hipona. Tratado LI sobre el Evangelio de San Juan, n. 13)

II – La misión de la Iglesia es influenciar la sociedad humana con su doctrina


Pío XII

El principal deber del Vicario de Cristo es dar testimonio de la verdad


El principal deber que nos impone nuestro oficio y nuestro tiempo es “dar testimonio de la verdad”. Este deber, que debemos cumplir con firmeza apostólica, exige necesariamente la exposición y la refutación de los errores y de los pecados de los hombres. (Pío XII. Encíclica Summi pontificatus, n. 14, 20 de octubre de 1939)

Pío IX

-Si se excluye la sociedad humana de la influencia de la Iglesia, poco a poco se irá perdiendo el espíritu cristiano


No cabe duda de que la sociedad humana sufrirá siempre allí el daño más sensible donde se elimine de la educación privada y pública de la juventud la autoridad rectora de la Iglesia y su saludable influencia, pues de esa educación depende en gran manera el bienestar de los asuntos espirituales y materiales. Por esa exclusión la sociedad humana irá poco a poco perdiendo aquel espíritu cristiano que únicamente podrá sostener las bases del orden y tranquilidad públicos y que sólo es capaz de originar el progreso verdadero y provechoso de la civilización y de proporcionar al hombre todos aquellos medios que se requieren para el logro del fin que está más allá de las fronteras de esta vida, o sea, la consecución de la salvación eterna. Aun más. Una educación que no sólo tienda única y exclusivamente a comunicar los conocimientos de las cosas naturales y enseñar los fines de la vida social terrena sino que también se aparte de las verdades reveladas por Dios, no podrá menos de caer en el espíritu de error y mentira, y una educación que sin la ayuda de la doctrina y la moral cristianas, trate de formar los tiernos corazones de la niñez —plasmándose las almas que se plasman tan fácilmente como la cera y corrompiéndose con la misma facilidad— no podrá engendrar sino una descendencia que sólo se dejará guiar por los deseos sensuales y sus propios pareceres, y constituirá, de este modo, la desgracia más grande tanto para las familias como para la vida núbica. (Pío IX. Carta Quum non sine, 14 de julio 1864)

Pío XI

-La Iglesia debe transmitir el tesoro de la educación cristiana


Éstos son los frutos benéficos de la educación cristiana, precisamente por la virtuosa vida sobrenatural en Cristo que esta educación desarrolla y forma en el hombre; porque Cristo Nuestro Señor, Maestro Divino, es el autor y el dador de esta vida virtuosa y, al mismo tiempo, con su ejemplo, el modelo universal y accesible a todas las condiciones de la vida humana, particularmente de la juventud, en el período de su vida escondida, laboriosa y obediente, adornada de todas las virtudes individuales, domésticas y sociales, delante de Dios y delante de los hombres. Por consiguiente, todo este conjunto de tesoros educativos de infinito valor que hasta ahora hemos ido recordando parcialmente, pertenece de una manera tan íntima a la Iglesia, que viene como a identificarse con su propia naturaleza, por ser la Iglesia el Cuerpo Místico de Cristo, la Esposa Inmaculada de Cristo y, por lo tanto, Madre fecundísima y educadora soberana y perfecta. (Pío XI. Encíclica Divini illius Magistri, n. 85, 31 de diciembre de 

-Vigilancia para alejar a los hijos de la Iglesia de los peligros del mundo


El ejercicio de este derecho no puede ser calificado como injerencia indebida, sino como valiosa providencia materna de la Iglesia, que inmuniza a sus hijos frente a los graves peligros de todo contagio que pueda dañar a la santidad e integridad de la doctrina y de la moral. Esta vigilancia de la Iglesia, lejos de crear inconveniente alguno, supone la prestación de un eficaz auxilio al orden y al bienestar de las familias y del Estado, manteniendo alejado de la juventud aquel veneno que en esta edad inexperta y tornadiza suele tener más fácil acceso y más rápido arraigo en la vida moral. (Pío XI. Encíclica Divini illius Magistri, n. 19, 31 de diciembre de 1929)

Pío XI

-La decadencia del mundo es consecuencia del rechazo a la verdad difundida por la Iglesia


En medio de las aberraciones del pensamiento humano, ebrio por una falsa libertad exenta de toda ley y freno; en medio de la espantosa corrupción, fruto de la malicia humana, se yergue cual faro luminoso la Iglesia, que condena toda desviación —a la diestra o a la siniestra— de la verdad, que indica a todos y a cada uno el camino que deben seguir. Y ¡ay si aún este faro, no digamos se extinguiese, lo cual es imposible por las promesas infalibles sobre que está cimentado, pero si se le impidiera difundir profusamente sus benéficos rayos! Bien vemos con nuestros propios ojos a dónde ha conducido al mundo el haber rechazado, en su soberbia, la revelación divina y el haber seguido, aunque sea bajo el especioso nombre de ciencia, falsas teorías filosóficas y morales. Y si, puestos en la pendiente del error y del vicio, no hemos llegado todavía a más hondo abismo, se debe a los rayos de la verdad cristiana que, a pesar de todo, no dejan de seguir difundidos por el mundo. (Pío XI. Encíclica Ad catholici sacerdotii, n. 19, 20 de diciembre de 1935)

Tomado de El Denzinger-Bergoglio (Hemos suprimido las citas de los usurpadores conciliares y del llamado Concilio Vaticano II.)

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MAGISTERIO DE BLASFEMOGOGLIO