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FRANCISCO A LA CHINA COMUNISTA: ¡ADELANTE!
Christopher A. Ferrara


FRANCISCO A LA CHINA COMUNISTA: ¡ADELANTE! - Christopher A. FerraraFRANCISCO A LA CHINA COMUNISTA: ¡ADELANTE! - Christopher A. Ferrara

5 de febrero del 2016

Cuando Nuestra Señora de Fátima profetizó que Rusia esparciría sus errores por el mundo, si no era consagrada a Su Inmaculado Corazón, Ella sabía en qué se convertiría la “República Popular China”, en 1949, tras una guerra civil que expulsó al gobierno del Kuomintang del territorio continental, relegándolo a la isla de Taiwán.

Durante el posterior “Gran Salto Adelante” y la “Gran Revolución Cultural Proletaria”, por diversos medios, desde el fusilamiento hasta las hambrunas masivas, se exterminó a más de 50 millones de seres humanos. En 1958, el régimen chino rojo creó la Asociación Católica Patriótica China (ACPC), para producir la supresión de la verdadera Iglesia Católica en China, coaccionando o induciendo a los legítimos obispos a consagrar nuevos obispos, para la seudo iglesia, sin un mandato papal. La ACPC existe hasta hoy, en un estado de abierto cisma frente a Roma.

En 1978, con la Iglesia obligada a la clandestinidad y los verdaderos prelados, sacerdotes y laicos sujetos a incesante persecución, Pekín impuso su infame política de un solo hijo, prohibiendo las familias de más de un hijo, mediante multas, negación de beneficios estatales y esterilización forzosa y el aborto. Recientemente, el régimen ha “relajado” esta política diabólica, al “permitir” dos hijos por familia.

En el plano económico, los tiranos comunistas de China han permitido el surgimiento de una especie de socialismo privatizado, bajo el cual se permite a las multinacionales invertir en el país, explotando un vasto mercado de mano de obra, plagado de trabajadores desesperados por empleo, muchos de los cuales deben abandonar a sus familias y viajar miles de kilómetros, para trabajar en las fábricas de las multinacionales. Este explosivo crecimiento del capitalismo cómplice, con aval del estado, se caracteriza por un abierto abuso del medio ambiente, contaminación atmosférica y acuífera, deforestación y desertificación, todo esto sin control, pese a diversos intentos de una regulación ambiental. De las diez ciudades más contaminadas de la tierra, siete son chinas.

En síntesis, China es un complejo de los errores que Francisco ha deplorado en incontables discursos y, sobre todo, en su “encíclica verde”, Laudato si, que condena los abusos ambientales, de los que China es el más claro ejemplo.

Por tanto, parecía razonable esperar que, cuando Francisco concedió una entrevista a Asia News, acerca de China, tuviera algo que decir acerca de este desgraciado pasado y presente, como tiranía comunista, asociada a corporaciones multinacionales, que él nunca ha dejado de denunciar, por “preferir el beneficio antes que al pueblo.”

Pero, ¿por qué no me sorprende que esta entrevista no contenga una sola palabra de crítica al perverso régimen de Pekín, ni una sola palabra de crítica sobre las atrocidades que sus “jerarcas” comunistas han perpetrado en estos 75 años, tampoco una sola palabra sobre la actual persecución a la Iglesia Católica? La respuesta, ciertamente, es la Östpolitik, según la cual el Vaticano – más de 50 años después de aparecer en el Vaticano II – sigue mimando a los tiranos comunistas, mientras hace la vista gorda frente a sus crímenes en contra de la humanidad y la Iglesia.

Pero Francisco no solo declina cualquier crítica al comunismo chino, sino que además, lo apoya. Léalo usted mismo:

La historia de un pueblo es siempre un camino. Un pueblo camina a veces rápido, a veces más lentamente, a veces se detiene, a veces se equivoca y retrocede un poco, o toma el camino errado y debe volver sobre sus pasos, para tomar el correcto. Pero, cuando un pueblo avanza, no me preocupo, pues está haciendo historia. Y creo que el pueblo chino está avanzando y esa es su grandeza. Camina, como todos los pueblos, en medio de luces y sombras.”

Sí, créalo o no, Francisco alaba a China, porque, “avanza” – ¿un Gran Salto Adelante, quizás? – ignorando la brutalidad de su régimen comunista, su satánica política de abortos forzosos y esterilizaciones, su presente persecución a la Iglesia Católica y hasta su mayor contribución a una “crisis ecológica”, que parece ser su mayor preocupación como papa.

En relación con la política de un hijo/ dos hijos, Francisco, sin hacer mención de esta política, solo declara que “quizás, el hecho de no tener hijos crea un complejo – es saludable asumir las responsabilidades por el rumbo de cada cual. Bien, hemos tomado esta ruta, algo no anduvo bien, así que ahora se abren nuevas posibilidades. Otros asuntos entran en juego: el egoísmo de los sectores más pudientes, que prefieren no tener hijos y cosas así.”

Sí, ha leído bien: la imposición del aborto y la esterilización, por el régimen, queda reducida a “no tener hijos”, “el egoísmo de algunos de los sectores adinerados, que eligen no tener hijos” y “algo aquí que no anduvo bien” – como si la tiranía de Pekín no tuviese nada que ver con este crimen masivo en contra del pueblo chino, que clama al Cielo por divina retribución.

Peor, si fuese posible, Francisco llega a decir que la China comunista no debería ser tan dura consigo misma: “Y agrego: no sean amargos, sino que estad en paz con su propio camino, incluso si habéis cometido errores. No puedo decir que mi historia ha sido mala, que la odio... No, todos los pueblos deben reconciliarse con su historia, como su propio camino, con sus éxitos y sus fracasos.”

Así, como diría Francisco, el exterminio de 50 millones de seres humanos, bajo Mao, el actual aborto forzado de decenas de millones de niños, la masiva explotación de esclavos asalariados, por las corporaciones multinacionales y hasta la violación del medio ambiente, quedan todos reducidos a “errores” con los cuales los chinos deberían estar “en paz”. Todas las preocupaciones morales y de justicia social, de las cuales se supone que Francisco es la voz mundial de la conciencia, en el “Año de la Misericordia”, se desvanecen repentinamente, como una pompa de jabón, cuando se trata de la China comunista.

Incluso, cuando es presionado sobre materias que parecen ser las más queridas por él – el ambniente y la “desigualdad” económica – Francisco se rehusó a musitar una sola palabra de crítica a Pekín. Cuando se le pidió que comentara cómo “el crecimiento económico del país... también ha traído consigo desastres humanos y ambientales” y cómo ”la búsqueda de eficiencia laboral [por las multinacionales] está poniendo nuevos costos que pesan sobre las familias: a veces, padres e hijos son separados, debido a las demandas laborales,” Francisco solo ofreció disparates que no vienen al caso, muy semejantes a sus habituales condenas directas a la injusticia:

“Me siento más como una “suegra”, dando consejos sobre lo que debiera hacerse (risas). Sugeriría un sano realismo; la realidad debe ser aceptada, de donde sea que viene. Esta es nuestra realidad; como en el fútbol, el arquero debe atrapar la pelota, de donde sea que viene. La realidad debe ser aceptada por lo que es. Sean realistas. Esta es nuestra realidad. Primero, debo reconciliarme con la realidad. No me gusta, estoy en su contra, me hace sufrir, pero, si no me arreglo con ella, no podré hacer nada. El segundo paso es trabajar para mejorar la realidad y cambiar su dirección.

¿Aceptar la realidad? ¿Tratar de mejorar la realidad? ¿Esta es la respuesta de Francisco a la destrucción ambiental y a la explotación de los trabajadores? Pero, ¿qué pasó con el guerrero de la justicia social y elambientalismo, aclamado por los medios de comunicación, por ser mucho más misericordioso y cercano a la gente, que sus predecesorers? Lo que ha sucedido es esto: A Francisco se le pidió que evaluara la conducta pasada y presente y las políticas de un régimen comunista y, de acuerdo con la Östpolitik, los regímenes comunistas no deben ser criticados, so riesgo que cese el “diálogo” con ellos.

Pero también está esta otra interpretación: Toda palabra vaticana acerca de la justicia social, derechos humanos y ambientalismo es solo eso; no es más que retórica de los políticos eclesiásticos, en que se han convertido los papas y los prelados de la Curia, como resultado de su “apertura al mundo” y el “diálogo con el mundo”, administrados por el Secretario de Estado del Vaticano. Desde el Concilio, la Santa Sede ha dejado de lado la autoridad del Vicario de Cristo y más bien busca preservar su posición en el mundo, tal como lo hace cualquier partido político.

Cuando un papa alaba a la China comunista, podemos tener la certeza de que la consagración de Rusia no se ha cumplido y que los errores de Rusia – políticos, religiosos, morales y sociales – seguirán dominando al mundo, en el que desparraman todas sus variantes.

Artículo original: "Pope to Communist China: Forward!"

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MAGISTERIO DE BLASFEMOGOGLIO