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DIARIO VATICANO: SEIS VOTOS
MÁS PARA LAS UNIONES "GAY"


DIARIO VATICANO: SEIS VOTOS MÁS PARA LAS UNIONES "GAY"

Tres cardenales y dos arzobispos, más el portavoz vaticano: aumentan los consensos para la legalización de las uniones entre homosexuales. Pero sólo diez años atrás el magisterio oficial de la Iglesia abogaba por el no absoluto.


CIUDAD DEL VATICANO, 10 de junio de 2013 – "La Iglesia enseña que el respeto hacia las personas homosexuales no puede llevar de ninguna manera a la aprobación del comportamiento homosexual o al reconocimiento legal de las uniones homosexuales". 

En efecto:

"El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad".

En consecuencia:

"Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no sólo aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo de la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad". 

Por lo tanto:

"La Iglesia no puede dejar de defender tales valores, para el bien de los hombres y de toda la sociedad".

Éstas son las frases conclusivas de las “Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, CDF, de fácil consulta en la página web del dicasterio:

> Consideraciones...

El documento lleva la firma del entonces cardenal prefecto de la Congregación, Joseph Ratzinger, hoy "Sumo Pontífice emérito", y del entonces arzobispo secretario Angelo Amato, salesiano, hoy cardenal prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.

Fue aprobado el 28 de marzo del 2003 por Juan Pablo II y publicado el 3 de junio siguiente, memoria de los santos mártires Carlos Lwanga y compañeros (ver imagen).

Una presentación no elegida al azar. En el martirologio romano se recuerda efectivamente que san Carlos Lwanga y los doce compañeros mártires – de entre los catorce y los treinta años de edad, pertenecientes a la corte real de los jóvenes nobles o a los guardaespaldas del rey Mwanga, neófitos o fervorosos seguidores de la fe católica –, al negarse a satisfacer las horribles exigencias del rey, fueron ejecutados en la colina de Namugongo en Uganda, algunos decapitados con la espada, otros quemados vivos por el fuego. Donde decimos “horribles exigencias” se debe entender los deseos homosexuales del “disoluto” rey Mwanga.

Han pasado diez años del documento emitido por la CDF ratzingeriana bajo el "pontificado" de Karol Wojtyla. En el calendario litúrgico de la Iglesia Católica, el 3 de junio sigue conmemorando a los santos mártires de Uganda canonizados por Pablo VI en 1964, aunque sería interesante verificar cuántos conocen los motivos de su supremo sacrificio. Pero los contenidos de las citadas “Consideraciones” parecen pertenecer ahora a otra época eclesial.

"cardenal" Godfried DanneelsEspejo fiel de este nuevo curso son las declaraciones efectuadas a la prensa por el "cardenal" Godfried Danneels, arzobispo emérito de Malinas-Bruselas, en la vigilia de sus 80 años cumplidos el 4 de junio.

El purpurado belga – que sin hipocresías no esconde su desacuerdo por la elección de Benedicto XVI en el cónclave del 2005 y que este año fue uno de los grandes electores del "papa" Francisco – ha declarado que la Iglesia "no se ha opuesto jamás al hecho que exista una especie de `matrimonio´ entre los homosexuales, pero se habla entonces de `una especie´ de matrimonio, no del verdadero matrimonio entre un hombre y una mujer, por eso es necesario encontrar otra palabra para el diccionario".

Y concluyó diciendo:

"Sobre el hecho que sea legal, que se torne legítimo a través de una ley, sobre esto la Iglesia no tiene nada para decir".

André-Joseph LéonardEl diario belga "Le Soir", al informar las palabras de Danneels, agregó que "la posición del cardenal es compartida por "monseñ" André-Joseph Léonard", su sucesor como arzobispo de Malinas-Bruselas. El diario no proporciona las pruebas de esta concordancia, que también ha sido desmentida por el portavoz de Leonard.Pero no hay duda que Danneels dijo efectivamente, con la franqueza que lo caracteriza, lo que también otros purpurados y prelados han declarado en los últimos meses.

Efectivamente, los medios de comunicación han registrado últimamente palabras favorables al reconocimiento legal de uniones homosexuales por parte de al menos cuatro altos exponentes de la jerarquía de la Iglesia:

- el "arzobispo" Piero Marini, presidente de Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales y ex maestro de las ceremonias litúrgicas papales;

- el "arzobispo" Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, posteriormente corregido;

- el "cardenal" austríaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena;

- el "cardenal colombiano" Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, obligado a una rápida retractación antes de recibir la birreta cardenalicia en noviembre de 2012.

El pasado 24 de abril intervino sobre el tema también el “portavoz vaticano”, el padre Federico Lombardi, quien al ser interrogado respecto a la aprobación parlamentaria definitiva del “matrimonio gay” por parte de la Asamblea Nacional francesa, respondió que se debe "poner claramente en evidencia que el matrimonio entre un hombre y una mujer es una institución específica y fundamental en la historia de la humanidad. Esto no quita que se puedan reconocer de alguna manera otras formas de unión entre dos personas".

Interrogado después sobre una eventual reacción papal a la decisión parisina, el padre Lombardi dijo: "Es el Papa quien debe hablar, lo dejo hablar a él".

Es un hecho que hasta ahora Jorge Mario Bergoglio no ha gastado una palabra sobre la decisión francesa de elevar a matrimonio las uniones civiles homosexuales, que inclusive ya estaban legitimadas desde hace años con el nombre de "Pacto Civil de Solidaridad", PACS.

Ni el "Papa" quiso proferir palabras sobre el tema, cuando el 23 de mayo se reunió por primera vez con los obispos de la Conferencia Episcopal italiana, la Iglesia de la que es primado “ex officio”. 

Mientras que, por el contrario, en la conferencia pronunciada tres días antes, el cardenal Angelo Bagnasco había reiterado que "la familia no puede ser humillada y debilitada por representaciones similares que de modo deslumbrante constituyen un 'punto débil' progresivo en su específica identidad, y que no son necesarios para tutelar derechos individuales en larga medida ya garantizados por el ordenamiento jurídico".

Tomando como paradigmáticos los que la tradición catequística define como los cuatro pecados que "claman venganza ante Dios" (según la terminología del catecismo de san Pío X) o que “claman al Cielo" (según el catecismo de Ratzinger y Wojtyla del año 1992), el "papa" Bergoglio ha mostrado hasta ahora que considera prioritario en su predicación, como también en su primer discurso a los nuevos diplomáticos acreditados ante la Santa Sede, apuntar el dedo sobre la relevancia social de los últimos dos pecados – la opresión de los pobres y la defraudación del salario de los trabajadores –, más que sobre la relevancia del segundo: el pecado de los sodomitas.

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El pasado 19 de marzo, seis días después de la elección del "papa" Francisco,  el "New York Times" publicó que cuando en Argentina se encendió el debate sobre la introducción del “matrimonio gay” – entre el 2009 y el  2010 –, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio estuvo a favor de una solución de compromiso que legitimase una unión civil para las personas del mismo sexo.

Qué sucedió realmente es controvertido. Según reconstrucciones periodísticas confiables, durante una reunión de la Conferencia Episcopal los obispos argentinos discutieron efectivamente sobre cómo afrontar la cuestión. La línea que prevaleció al final no habría sido la de las “palomas”, encarnada por Bergoglio, sino la de los “halcones”, guiada por el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer.

Sin embargo, la divergencia no estaba en la oposición al “matrimonio gay”, sino en la forma de hacerlo y en la aceptabilidad de un compromiso que admitiese las uniones civiles sin utilizar la palabra matrimonio

Pocas semanas antes que se aprobara la ley, el 15 de julio de 201, que legalizó en la Argentina el matrimonio homosexual, junto con la posibilidad de adoptar hijos, Bergoglio escribió una carta a los cuatro monasterios carmelitas de Buenos Aires.

En ella, después de haber reiterado que en realidad "no se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento)" sino de "una ‘movida’ del padre de la mentira que desea confundir y engañar a los hijos de Dios", pedía que "clamen al Señor para que envíe su Espíritu a los Senadores que han de dar su voto. Que no lo hagan movidos por el error o por situaciones de coyuntura, sino según lo que la ley natural y la ley de Dios les señala".

Bergoglio veía actuar en la nueva ley a "la envidia del Demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y conquistar la tierra".
Para afrontar el desafío, el entonces arzobispo de Buenos Aires se confió ante todo a las oraciones de las monjas de clausura. Pero ante la inminencia del voto sobre la ley adhirió también a la “Marcha por la vida y la familia”, promovida por el Departamento de Laicos, de la Conferencia Episcopal argentina:

> Carta adhesión del Cardenal Bergoglio

E hizo leer en todas las iglesias de su diócesis, el domingo 11 de julio, la declaración emitida el 20 de abril de ese mismo año por la Conferencia Episcopal argentina, en la que, entre otras cosas, estaba escrito:

"Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina".

El texto íntegro de la declaración:

> Sobre el bien inalterable del matrimonio y la familia

La carta de Bergoglio a los cuatro monasterios carmelitas de Buenos Aires:

> "Queridas hermanas…"

Y la reconstrucción hecha por John L. Allen de la discusión entre los obispos argentinos a propósito de la legalización del "matrimonio gay":

> Hard questions about Francis in Argentina
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La replica de Martin Ronheimer, profesor de Filosofía Política en al Pontificia Universidad de la Santa Cruz, a las declaraciones de los arzobispos Piero Marini y Vincenzo Paglia:

> Theologian: Same-sex civil unions discriminate against married couples
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San Carlos Lwanga y los doce compañeros mártires fueron canonizados el 18 de octubre de 1964, en medio de la tercera sesión del Concilio Vaticano II.

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/?sp=y

Ver:

LA SECTA CONCILIAR