CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

MARTIRIO Y ABDICACIÓN: TAN SÓLO
DISTINTAS “VISIONES DE IGLESIA”


La nueva “visión de Iglesia” no sólo es incapaz de generar mártires, sino que ha hecho pasar, a los misioneros del PIME [1] de la propagación de la fe en los países extranjeros a la “autodemolición de la Iglesia” en la Europa católica


   Alberico Crescitelli, natural de Altavilia Irpina (Avellino), es uno de los 120 mártires "canonizados" conjuntamente el 1º de octubre de 2000 por Juan Pablo II. Ingresó en el PIME [1] y fue martirizado en China durante la revuelta de los “boxers”. Mundo e missione le dedica su atención (¡pertenece a la familia del Pime!), y Giorgio Pecorari, misionero del PIME,, ilustra el “rostro interior” del mártir con un florilegio de sus 294 cartas conservadas en el archivo general de Roma. Contienen pasajes bellísimos, como el siguiente, que expresa la esencia de toda vocación misionera: «Ver la idolatría, el reino de Satanás, tan extendido; [ver] tan gran número de idólatras; ver grandes núcleos de población y saber que ni uno solo de sus habitantes adora al Dios verdadero (...) me apesadumbraba, me dolía el corazón y se me partía. Anhelaba que adorasen al Dios verdadero. Deseaba desvivirme por su conversión. En el interior de mi corazón, yo, bien que indignamente, rogaba al Padre de las misericordias que hiciera que este pueblo viera aquella gran luz que mandó al mundo y lo sacara de las tinieblas y de la sombra de muerte en que yace sepultado miserablemente».

   Pero este «Retrato espiritual de un ‘soldado’ de la fe» se cierra con esta reserva textual:

   «No obstante, su visión de Iglesia estaba anclada en un tipo viejo de teología. Y no podía ser de otro modo». Se entiende que por no haberse celebrado aún el Concilio Vaticano II con su “apertura ecuménica” a las religiones falsas. Ciertamente, la “visión de Iglesia” de Alberto Crescitelli está anclada en un “tipo viejo de teología”, pero también lo está su martirio. En efecto, ¿quién será el guapo que quiera sacrificar su vida con una “visión de Iglesia” como la del PIME[1] “postconciliar”? Una “visión de Iglesia” según la cual Mahoma es un «verdadero profeta» (Mondo e missione, 15 de marzo del 1977); un cura aseglarado, apóstata y concubinario, extraviado tras la “teología de la liberación”, es desde luego «un caso simbólico» (Mondo e missione, 15 de agosto/ 15 de sept. del 1978: El caso simbólico del Padre Tedeschi), y los misioneros espiritanos, que en Etiopía no forman católicos, sino buenos... cismáticos “ortodoxos” «al servicio de la Iglesia ortodoxa», son dignos de aplauso (Mondo e missione, abril del 1998; v. sì sì no no, 15 de noviembre del 1998, págs. 7-8, edic. italiana). No, la nueva “visión de Iglesia” no sólo es incapaz de generar mártires, sino que ha hecho pasar, a los misioneros del PIME de la propagación de la fe en los países extranjeros a la “autodemolición de la Iglesia” en la Europa católica, a partir del primado del Papa, que hoy «resulta problemático» (v. Mondo e missione, agosto/ septiembre del 1998, págs. 45 y sgte.).

   Por esta nueva “visión de Iglesia” ecuménica, infiel al mandato de Cristo «Id y predicad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» Alberico Crescitelli no sólo no habría dado la vida, sino que ni siquiera se habría hecho misionero, sencillamente porque, según ella, no hay motivo alguno para hacerse tal.

   La verdad es que no hay tipos de teología “viejos” y “nuevos”; hay tipos de hombres que tienen fe y tipos de hombres que ya no la tienen (aunque sean curas, misioneros, etc., etc.). El Padre Alberico Crescitelli estuvo entre los primeros y dio testimonio de su fe con la sangre; sus hermanos “puestos al día” del “nuevo” PIME no saben realmente en aras de qué derramarla.

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[*] Tomado de:  SISI NONO Digital  
[1] Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras