CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA DIRIGENCIA VATICANA
NO TIENE LA FE CATÓLICA


La objeción dice::

   Es imposible que el agente voluntario, cuya operación es conforme a su voluntad, queriendo uno de los contrarios, realice el otro, y viceversa; mas Dios ora mortifica, ora vivifica y realiza otras muchas acciones incompatibles; luego es necesario que su voluntad ahora quiera una cosa, ahora otra contraria. Mas la voluntad que así procede, cambia; luego el querer divino es mutable.

El Doctor Seráfico responde:

   El agente voluntario es doble: uno, aquel cuya voluntad se determina hacia algún objeto de tal modo que no se dirige simultáneamente y de una vez a la totalidad de los efectos, sino ahora a éste, ahora al otro; respecto de este agente voluntario, es verdad lo que se dice en la objeción. Otro es el agente voluntario cuya voluntad se dirige hacia todo cuanto dispuso la sabiduría al dictar; y de tal agente dispuso de una vez todo lo que sucesivamente se produce, de modo que la disposición misma no varía con la variación de lo producido; así, la voluntad que es acorde totalmente con esta disposición permanece inmutable. De donde, como el arte y el consejo divino, mientras se realiza y ordena la diversidad de los seres, permanece siempre en sí misma inmutable, así también la voluntad divina permanece inmutable aunque varíen los seres que de ella proceden; porque simultáneamente, de una vez, eternamente e inmutablemente dirige su mirada hacia todos los seres que desde la eternidad son producidos, como también el arte, razón y ejemplar, verbo y sabiduría y demás semejantes, en los que no introduce variación alguna la mutación verificada en los seres exteriores, respecto de los cuales no hay en Dios dependencia alguna, aunque todos ellos dependen de su sabiduría, de su voluntad y potencia, como de su causa nobilísima, firmísima, suficientísima, primaria y suprema.

   La dirigencia vaticana mudó de signo, y también mudó de signo el hecho de seguirla: era seguro y ahora es riesgoso, en todos los casos era virtud y ahora en muchos casos no lo es; en ningún caso era pecado y ahora en muchos casos sí lo es. Es pecado seguir la dirigencia vaticana si el precio es renunciar a uno de los dogmas católicos - por ejemplo, que el hombre nace en un estado de  privación y de enemistad con Dios, que sin Fe en Cristo no hay salvación, que fuera de la Iglesia y su Magisterio Infalible e inmutable no hay Fe, que no hay intermedio entre estar fuera y dentro de la Iglesia, que la política debe ser conforme a la Verdad Revelada, que el hombre no es libre de creer y decir lo que quiera o le parezca, etc., que la civilización salida de la Revolución Francesa está viciada en sus fundamentos y vivimos en una situación anormalísima y funesta, etc. etc. Es pecado, también, desobedecer la dirigencia vaticana si se cree que es la papal, y creer que quien corrompe la Fe Católica puede ser Papa. Si la dirigencia vaticana corrompe la Fé Católica, es necesario no solamente desobedecerla, sino negar su catolicidad y su autoridad, es necesario negar que en ella se está cumpliendo el Primado de Pedro, que es de derecho divino.

   Una dirigencia religiosa que hace perder la Fe Católica, no es una dirigencia Católica, no es la puesta por Dios. Si uno sospecha que esto puede ser, está obligado a estudiarlo. Si uno halla que esto es así, está obligado a desobedecer a una dirigencia apóstata. Ningún santo ni santa obedeció a una dirigencia religiosa anticatólica en materia religiosa, nunca, jamás.