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SECTA CONCILIAR: NUEVAMENTE SOBRE EL TAPETE LA CUESTIÓN DE LA COMUNIÓN DE LOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR


SECTA CONCILIAR: NUEVAMENTE SOBRE EL TAPETE LA CUESTIÓN DE LA COMUNIÓN DE LOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR

El diario "Clarin de Buenos Aires, publicó en su edición del 09/10/2013, bajo el título: "Desafío para el Papa: una diócesis tiende una mano a los divorciados", que la diócesis de Friburgo, la segunda en importancia de Alemania, permitirá comulgar a los divorciados vueltos a casar. El decano de la oficina que se ocupa de la "cura de las almas" en Friburgo, Andreas Moehrle, dijo que “ante el número tan elevado de divorcios, la Iglesia no se puede permitir excluir a la gente ”.

Esto no es ningún desafío para Panchito, dado que, según parece, este será el principal tema del Sínodo de los "Obispos" que convocó para tratar la atención pastoral a las familias y que se reunirá en Roma entre el 5 y el 19 de octubre de 2014.

Según ha indicado el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo, "El Papa pedirá que se de la comunión a divorciados casados en segundas nupcias:

9/10/2013 "El Papa quiere que el sínodo se reúna y estudie con atención el caso de las personas divorciadas y casadas en segundas nupcias" para ver si se permite que puedan recibir la comunión, dijo.

De acuerdo a lo que explicó en declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, "es un tema del que se ha hablado varias veces y que preocupa desde hace años" y ha asegurado que "no se puede hacer estas cosas por decreto general".

En este sentido, ha apuntado que, lo primero que habría que hacer si una persona en esta situación quisiera comulgar es "escucharla" porque no es lo mismo querer comulgar "porque todos lo hacen" o porque "no pueda vivir su fe sin comulgar". Aún así ha señalado que él mismo tendría que hacer un "discernimiento" posterior.

Tal como dijo Amigo, esto no es nuevo en la secta conciliar. Ya en 2005 publicamos en uno de nuestros anteriores sitios, las siguientes noticias que pueden encontrarse en los siguientes links del archivo de Internet:

Ratzinger, en la página 202 de su libro “Le Sel de la Terre”, dice: “Siempre pueden existir problemas fácticos, cuestiones individuales. Por ejemplo, en el futuro podría comprobarse jurídicamente que el primer matrimonio ha sido nulo. Ello podría además ser ulteriormente establecido por la parroquia local, si es experimentada”.

El Tribunal de la Rota se encargaba de estudiar los casos que se elevaban para considerar la nulidad de un matrimonio. El Codigo de Derecho Canónico de la secta conciliar, aumentó notablemente las causas de nulidad matrimonial, multiplicando así las sentencias favorables.

En diciembre de 2011, Sandro Magister escribió en chiessa.expressonline: "Nada de comunión a los que están fuera de la ley", agregando inmediatamente en el mismo encabezado: "Pero el Papa estudia dos excepciones"

Y nos ilustra sobre lo escrito por Ratzinger, en 1998, en: " La pastoral del matrimonio debe fundarse en la verdad". Allí, siguiendo la costumbre de la secta conciliar, experta en navegar entre dos aguas, escribe:

"Si el matrimonio precedente de los fieles divorciados y vueltos a casar era válido, en ninguna circunstancia su nueva unión puede considerarse conforme al derecho y por lo tanto, por motivos intrínsecos, es imposible que reciban los Sacramentos. La conciencia de cada uno está vinculada, sin excepción, a esta norma". Una norma, la indisolubilidad del matrimonio, que es de "derecho divino" y "sobre la que la Iglesia no posee ningún poder discrecional".

¡Oh, qué bien! decimos ¡esa es la doctrina de la verdadera Iglesia!

¡No nos apresuremos! inmediatamente después agrega: "Pero la Iglesia sí tiene el poder de especificar qué condiciones deben cumplirse para que un matrimonio sea considerado como indisoluble según la enseñanza de Jesús".

¡Ahí está la "trampita"! Ponen causas de nulidad irrisorias, como ya lo han hecho en el nuevo Código, y ¡ya está!

Pero, la cosa no para allí, pues agrega: Y no siempre funcionan bien los tribunales eclesiásticos que deberían comprobar si un matrimonio es válido. A veces los procesos "se alargan excesivamente". En algunos casos "se dictan sentencias problemáticas". En otros también "sobrevienen errores". En estos casos, entonces, – dice Ratzinger –, "no parece que se excluya, en principio, la aplicación de la epikeia en el 'fuero interno'", es decir, una decisión de la conciencia:

"Muchos teólogos opinan que los fieles deben atenerse, también en el fuero interno, a los juicios del tribunal eclesiástico, aún cuando les parezcan falsos. Otros sostienen que en el 'fuero interno' cabe pensar en excepciones, porque en el ordenamiento procesal no se trata de normas de derecho divino, sino de normas de derecho eclesiástico. Pero este asunto exige más estudios y clarificaciones. A fin de evitar arbitrariedades y proteger el carácter público del matrimonio – sustrayéndolo al juicio subjetivo – deberían en efecto dilucidarse de modo muy preciso las condiciones para que se verifique una excepción".

Prosigue:

"Ulteriores estudios profundos plantean la cuestión si los cristianos no creyentes - bautizados que nunca han creído o que ya no creen en Dios - pueden contraer verdaderamente un matrimonio sacramental. En otras palabras: debería aclararse si verdaderamente todo matrimonio entre bautizados es ipso facto un matrimonio sacramental. De hecho, el Código mismo indica que sólo el contrato matrimonial 'válido' entre bautizados es a la vez un sacramento (Cfr. Código de Derecho Canónico, can. 1055 § 2). La fe pertenece a la esencia del sacramento; queda por aclarar la cuestión jurídica acerca de qué evidencia de 'no-fe' tiene como consecuencia que no se realice un sacramento".

Y comenta Sandro Magister:

La "aperturas" indicadas por el Papa en el ensayo y en la nota adjunta son al menos dos.

La primera es la posible ampliación de los reconocimientos canónicos de nulidad de los matrimonios celebrados "sin fe" por al menos uno de los cónyuges, pero bautizado.

La segunda es la posible apelación a una decisión "en el fuero interno" de acceder a la comunión, por parte de un católico divorciado y vuelto a casar, si el fracasado reconocimiento de la nulidad de su anterior matrimonio (por efecto de una sentencia considerada errónea o por la imposibilidad de probar la nulidad por vía procesal) contrasta con su firme convicción de conciencia que ese matrimonio era objetivamente nulo.

¡Qué casualidad! Ahora resulta que el que tiene fama de ser tan "estricto", al igual que su sucesor Francisco, aavala el papel de la propia conciencia como regla moral.

Agrega:

"Es particularmente dolorosa la situación de los que se casaron por Iglesia, pero que no eran realmente creyentes y lo hicieron por tradición, y luego, hallándose en un nuevo matrimonio no válido se convierten, encuentran la fe y se sienten excluidos del Sacramento. Realmente se trata de un gran sufrimiento. Cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, invité a diversas Conferencias episcopales y a varios especialistas a estudiar este problema: un sacramento celebrado sin fe. No me atrevo a decir si realmente se puede encontrar aquí un momento de invalidez, porque al sacramento le faltaba una dimensión fundamental. Personalmente yo lo pensaba, pero los debates que tuvimos me hicieron comprender que el problema es muy difícil y debe ser profundizado aún más".

La "aperturas" indicadas por el Papa en el ensayo y en la nota adjunta son al menos dos.

La primera es la posible ampliación de los reconocimientos canónicos de nulidad de los matrimonios celebrados "sin fe" por al menos uno de los cónyuges, pero bautizado.

La segunda es la posible apelación a una decisión "en el fuero interno" de acceder a la comunión, por parte de un católico divorciado y vuelto a casar, si el fracasado reconocimiento de la nulidad de su anterior matrimonio (por efecto de una sentencia considerada errónea o por la imposibilidad de probar la nulidad por vía procesal) contrasta con su firme convicción de conciencia que ese matrimonio era objetivamente nulo.

De hecho, esta segunda es una práctica que tiende a extenderse mucho más allá de sus límites, por parte de católicos divorciados y vueltos a casar que ni siquiera han recurrido jamás a los tribunales canónicos para regularizar su situación, ni intentan hacerlo, pero igualmente reciben la comunión por su voluntad, con o sin la aprobación del confesor.

Tanto en una como en la otra pista Benedicto XVI espera que tenga lugar la profundización.

Y da a entender que hay que esperar un resultado positivo en ambos casos, "sin comprometer la verdad en nombre de la caridad". 

LA SECTA CONCILIAR