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COMUNIÓN A ADÚLTEROS: ¿LA SECTA
CONCILIAR SE DESDICE, O NO TANTO?


COMUNIÓN A ADULTEROS: ¿LA SECTA CONCILIAR SE DESDICE, O NO TANTO?
Matrimonio indisoluble

El matrimonio es indisoluble, si, pero no: Müller cita un artículo del año 1998 de Joseph Ratzinger, publicado de nuevo en la edición del "L'Osservatore Romano" del 30 de noviembre de 2011, en el que el predecesor del papa Francisco analizaba los pro y los contra de una solución hipotética: la posibilidad de acceder conscientemente a la comunión, por parte de un católico divorciado y vuelto a casar, cuando la falta de reconocimiento de la nulidad de su anterior matrimonio contrasta con su fundada convicción que ese matrimonio es objetivamente nulo.


Sandro Magister: Un documento del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe vuelve a confirmar el no a la comunión y arroja claridad sobre la “conciencia” y la “misericordia”. Congeladas las expectativas de cambio. Pero vuelve al campo una “hipótesis Ratzinger” 

ROMA, 23 de octubre de 2013 – "Creo que éste es el tiempo de la misericordia", dijo el papa Francisco en el vuelo de regreso desde Brasil, al responder a una pregunta sobre la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.

Pero que la "misericordia" predicada por el papa Jorge Mario Bergoglio anticipe una revocación de la prohibición de la comunión, como muchos habían argumentado, debe ser excluido desde ahora.

El “no” lo ha dejado caer – visiblemente con la aprobación del Papa – el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, en "L'Osservatore Romano" de hoy, con un documento de plena reconfirmación de la doctrina de la Iglesia Católica sobre la materia, difundido al mismo tiempo en siete idiomas.

Un documento que dedica su parte final precisamente a un ponerse en guardia frente a una interpretación "falsa" de la misericordia:

"Además, mediante una invocación objetivamente falsa de la misericordia divina se corre el peligro de banalizar la imagen de Dios, según la cual Dios no podría más que perdonar. Al misterio de Dios pertenece el hecho de que junto a la misericordia están también la santidad y la justicia. Si se esconden estos atributos de Dios y no se toma en serio la realidad del pecado, tampoco se puede hacer plausible a los hombres su misericordia". 

"Jesús recibió a la mujer adúltera con gran compasión, pero también le dijo: ‘vete y desde ahora no peques más’ (Jn 8, 11). La misericordia de Dios no es una dispensa de los mandamientos de Dios y de las disposiciones de la Iglesia. Mejor dicho, ella concede la fuerza de la gracia para su cumplimiento, para levantarse después de una caída y para llevar una vida de perfección de acuerdo a la imagen del Padre celestial".

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No solo eso. El papa Francisco había accedido a las expectativas de cambio – siempre en el vuelo de retorno desde Brasil – aun cuando se había referido al ejemplo de las Iglesias ortodoxas que "permiten una segunda unión" en el matrimonio.

Pero también aquí el pronunciamiento del prefecto responsable de la doctrina ha cerrado toda brecha:

"Hoy existe en las iglesias ortodoxas una multitud de causas para el divorcio, que en su mayoría son justificados mediante la referencia a la Oikonomia, la indulgencia pastoral en casos particularmente difíciles, y abren el camino a un segundo o tercer matrimonio con carácter penitencial. Esta práctica no es coherente con la voluntad de Dios, tal como se expresa en las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio. […] En ocasiones, se sostiene que la Iglesia toleró de hecho la praxis oriental. Esto no corresponde a la verdad".

Y más adelante:

"Igualmente, la doctrina de la epikeia, según la cual, una ley vale en términos generales, pero la acción humana no siempre corresponde totalmente a ella, no puede ser aplicada aquí, puesto que en el caso de la indisolubilidad del matrimonio sacramental se trata de una norma divina que la Iglesia no tiene autoridad para cambiar".

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Un tercer punto sobre el que el pronunciamiento de Müller ha querido arrojar claridad – también aquí en referencia implícita a palabras del Papa mal interpretadas – remite a "un concepto problemático de la conciencia", utilizado como excusa para permitir la comunión:

"Cada vez con más frecuencia se sugiere que la decisión de acercarse o no a la comunión eucarística por parte de los divorciados vueltos a casar debería dejarse a la iniciativa de la conciencia personal. Este argumento, al que subyace un concepto problemático de ‘conciencia’, ya fue rechazado en la carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1994. Desde luego, los fieles deben examinar su conciencia en cada celebración eucarística para ver si es posible recibir la sagrada comunión, a la que siempre se opone un pecado grave no confesado. Los fieles tienen el deber de formar su conciencia y de orientarla a la verdad. Para esto, deben prestar obediencia a la voz del Magisterio de la Iglesia que ayuda ‘a no desviarse de la verdad sobre el bien del hombre, sino a alcanzar con seguridad, especialmente en las cuestiones más difíciles, la verdad y a mantenerse en ella’ (Juan Pablo II, Encíclica Veritatis splendor, n. 64)”.

"Cuando los divorciados vueltos a casar están en conciencia convencidos de que su matrimonio anterior no era válido, tal hecho se deberá comprobarse objetivamente, a través de la autoridad judicial competente en materia matrimonial. El matrimonio no es incumbencia exclusiva de los conyugues delante de Dios, sino que, siendo una realidad de la Iglesia, es un sacramento, respecto del cual no toca al individuo decidir su validez, sino a la Iglesia, en la que él se encuentra incorporado mediante la fe y el Bautismo".

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En líneas generales, el documento del prefecto responsable de la doctrina reitera que "si existen dudas acerca de la validez de un matrimonio fracasado, éstas deberán ser examinadas por el tribunal matrimonial competente".

Pero Müller reconoce también que en un contexto como el actual los matrimonios "inválidos" son muy numerosos.

Exactamente como lo había destacado el papa Francisco, siempre en el vuelo de retorno desde Río de Janeiro, cuando recordó que su predecesor en Buenos Aires, el cardenal Quarracino, decía: "Para mí la mitad de los matrimonios son nulos, porque se casan sin tener la madurez suficiente, sin darse cuenta que es para toda la vida, porque lo hacen por conveniencia social".

Pero si los matrimonios nulos son tan numerosos, ¿cómo podrán los tribunales diocesanos examinarlos a todos, determinando jurídicamente su invalidez?

Müller no plantea explícitamente esta pregunta en su documento. Pero cita un artículo del año 1998 de Joseph Ratzinger, publicado de nuevo en la edición del "L'Osservatore Romano" del 30 de noviembre de 2011, en el que el predecesor del papa Francisco analizaba los pro y los contra de una solución hipotética: la posibilidad de acceder conscientemente a la comunión, por parte de un católico divorciado y vuelto a casar, cuando la falta de reconocimiento de la nulidad de su anterior matrimonio (por efecto de una sentencia considerada errónea o por la dificultad de probar la nulidad por vía procesal) contrasta con su fundada convicción que ese matrimonio es objetivamente nulo.

Se puede suponer que el sínodo de los obispos que se celebrará en octubre del 2014 – al que el papa Francisco le ha confiado la cuestión – examinará precisamente esta “hipótesis Ratzinger” para innovar en la materia, aunque reafirmando la absoluta indisolubilidad del matrimonio.

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Al difundir en siete idiomas el documento de Müller, "L'Osservatore Romano" anticipa que “ha habido distintas intervenciones” sobre la cuestión de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.

La alusión es en particular a un texto liberalizador que circuló recientemente entre el clero de la diócesis alemana de Friburgo.

A las tendencias expresadas en este texto, Müller le responde de este modo en su documento:

"La Iglesia no puede responder a la creciente incomprensión sobre la santidad del matrimonio con una adaptación pragmática ante lo presuntamente inexorable, sino sólo mediante la confianza en ‘el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos los dones que Dios nos ha concedido’ (1Cor 2,12). El matrimonio sacramental es un testimonio de la potencia de la gracia que transforma al hombre y prepara a toda la Iglesia para la ciudad santa, la nueva Jerusalén, la Iglesia misma, preparada ‘como una novia que se engalana para su esposo’” (Ap 21,2). 

"El evangelio de la santidad del matrimonio se anuncia con audacia profética. Un profeta tibio busca su propia salvación en la adaptación al espíritu de los tiempos, pero no la salvación del mundo en Jesucristo. La fidelidad a las promesas del matrimonio es un signo profético de la salvación que Dios dona al mundo: “Quien sea capaz de entender, que entienda” (Mt 19,12)".

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El texto íntegro del documento: > La fuerza de la gracia

La "hipótesis Ratzinger" en detalle: > Nada de comunión a los que están fuera de la ley. Pero el Papa estudia dos excepciones (5.12.2011)

Fuente: Espressonline

Ver: SECTA CONCILIAR: NUEVAMENTE SOBRE EL TAPETE LA CUESTIÓN DE LA COMUNIÓN DE LOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR

LA SECTA CONCILIAR