CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

¿FUE VÁLIDA LA ORDENACIÓN
DE MONS. LEFEBVRE?


Nos avergonzamos de tener que repetir cosas tan evidentes, ¡pero la ignorancia de quien sostiene la tesis contraria es tal, que también tenemos que recordar el catecismo!


Por el hecho de que alguien esté suspendido, excomulgado o degradado por la Iglesia, no pierde el poder de conferir los sacramentos, sino la licencia de usar este poder. Por eso confiere ciertamente el sacramento, pero peca confiriéndolo (Sto. Tomás de Aquino, d. 64, 9 ad 3).


El ministro actúa movido por la persona de la Iglesia entera, de la que es ministro, y las palabras que pronuncia manifiestan la intención de la Iglesia, y esta intención es suficiente para la realización del sacramento, mientras que el ministro o quien lo recibe no manifiesten externamente una intención en contrario (Suma Teológica, III, 64, 8 ad 2).


La fe y la probidad del sujeto que recibe el sacramento no son requeridas para la validez de ningún sacramento, excepto para la penitencia. Por eso, aquellos que han recibido el bautismo o la ordenación como herejes formales, no deben ser rebautizados o reordenados (Prümmer, op. cit., vol. III, n° 87).


Existe un enjambre de grupos "sedevacantistas" y "tradicionalistas" de toda laya y color, que sostienen "la presunta invalidez de la ordenación sacerdotal (1929) y de la consagración episcopal (1947) de Mons. Lefebvre, invalidez debida al hecho de que éste fue ordenado sacerdote y consagrado obispo por el Cardenal Liénart, el cual habría pertenecido a los más altos niveles de la Masonería. llegando a la conclusión de que todas las ordenaciones sacerdotales y consagraciones episcopales realizadas por Mons. Lefebvre serían, por el hecho mismo, nulas".

En agosto, nos ocupamos del tema, publicando el siguiente documento:

ACERCA DE LA VALIDEZ DE UNA ORDENACIÓN EPISCOPAL EN
UN SUJETO DUDOSAMENTE SACERDOTE O AUN NO SACERDOTE

Desgraciadamente, hemos constatado que muchos persisten en sus afirmaciones,engañándose y engañando a otros. Estas personas dividen inútilmente a aquellos que se oponen al modernismo y al lefebvrismo y, por sus errores, perturban inútilmente a las almas, pues Mons. Lefebvre era –pese a todo– verdaderamente obispo.

Algunos, pese a que se les demuestre lo contrario, no se mueven de su posición. No sabemos qué pensar de ellos, mejor dicho, no queremos juzgarlos, nos apena que, en lugar de unirnos en la lucha contra el enemigo común, nos mantengamos anclados en afirmaciones inconsistentes pero inamovibles, mirandonos con desconfianza y desprecio unos a otros, convencido cada uno de que ser el único poseedor de la Verdad.

Aquí publicamos otro documento que nos parece muy importante para disipar dudas:

POSICIÓN DEL INSTITUTO MATER BONI CONSILII SOBRE LA VALIDEZ DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL Y DE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE

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LA SANTA IGLESIA CATÓLICA