CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

ACERCA DE LA VALIDEZ DE UNA ORDENACIÓN EPISCOPAL EN UN SUJETO DUDOSAMENTE SACERDOTE O AUN NO SACERDOTE
R. P. Andrés Morello (1993)


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Durante largo tiempo  existió  la discusión  acerca del  Sacramento del  Orden y las  diversas  órdenes  que  lo  constituyen  o  integran, a saber, si el  sacramento es uno sólo o si son varios distintos, particularmente  respecto  al  Episcopado y  al  Presbiterado.

Dicha discusión  quedó  esclarecida con la afirmación  de  S.S. Pío XII, quien dice  que "la Fe católica enseña que el Sacramento del Orden es uno solo" (cfr. Sacramentum ordinis, Actae Apostolicae Sedis 40,5 de 194S), Así  pues, hemos de considerar a las  distintas órdenes como "partes del Sacramento del Orden". Esto impone que se hagan algunas distinciones que puedan esclarecer la cuestión.

Las  partes  pueden  ser; integrantes, subjetivas o  potenciales.

a) Integrales son aquellas de cuya reunión resulta el todo, así  entonces serían  partes integrantes del animal sus músculos, sus venas, sus nervios, etc., o si vamos más profundamente su cuerpo y su alma animal. En otras palabras todas las partes integrantes conforman al reunirse el todo pero cada una de ellas no es el todo, ej. el cuerpo sólo no es el animal ni lo es su alma sola sino ambas partes reunidas.

b ) Subjetivas, son  aquellas que  poseen en  sí mismas (subjetivamente) la perfección total y la naturaleza completa del todo que dividen, Ej. si habláramos del  todo animal, entendido como género, y del perro, el gato o la vaca como especies y partes de dicho género, esas partes dividirían al todo pero relizando cada una de ellas la noción completa de "animal", es decir teniendo cada una de ellas la "animalidad". Todos ycada uno serían animales.

c) potenciales, son aquellas que participan sujetos diversos grados de una determinada perfección que es como un todo respecto a ellas. Así, dicha perfección se encuentra perfectamente o plenamente en una de las  partes y limitadamente en las otras yen la medida en que se acercan a la primera que la posee así plenamente. Si la potestad de jurisdicción se  encuentra plenamente en el Soberano Pontífice (en situaciones en las cuales alguien fuera tal, ej. San Pío X) y de manera participada o potencial en los otros miembros de la Jerarquía eclesiástica según  se  aproximan al S. Pontífice y han recibido de él.

Apliquemos ahora estas breves distinciones al  Sacramento del  Orden y a sus partes u órdenes, Hablaremos principalmente del  Episcopado, Presbiterado y Diaconado. Estos no son  partes  Integrantes del Sacramento del Orden, ya que de cada una de ellas se puede decir que son "sacramento" (cfr. Pío XII), pero habíamos dicho que partes  integrantes eran aquellas que juntas integran o constituyen el todo, no separadamente, y sin embargo, S.S. Pío XII dice que cada parte en  sacramento, siendo que el Sacramento es uno solo del que todas las órdenes participan.

Tampoco son partes subjetivas porque entonces deberíamos decir que el Episcopado, el Presbiterado y el Diaconado son tres sacramentos  distintos como son tres el perro el gato y la vaca dentro del género animal, y que cada una de esas órdenes realiza plenamente la noción  del Sacramento del Orden, lo que ningún autor ni la Tradición de la Iglesia acepta. El Episcopado, el Presbiterado y el Diaconado no  participan igualmente de la dignidad y perfección del Orden, como es  evidente,

Así pues, no nos queda más que admitir que dichas tres órdenes no son sino partes potenciales del Sacramento del Orden, encontrándose la perfección sacramental en una de ellas y en las otras  sólo una cierta participación a la misma, más o menos perfecta en la medida en que se aproximen a la primera, es decir al Episcopado.

Bien  podríamos  agregar el conocido principio escolástico  "nemo dat quod non habet", "nadie da lo que no tiene", así entonces  el  Obispo al conferir el Episcopado a otros, el Presbiterado u otras  órdenes necesariamente debe poseerlas para poder conferirlas al poseer él plenamente lo que los otros reciben de manera participada.

Así también dice Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologica, al hablar de la pluralidad de las Órdenes (Suplemento de la Summa, questión 37, artículo 1, en la respuesta a la segunda objeción):

"La división del Orden no es de un todo integral en sus partes ni de un todo universal, sino de un todo  potestativo; este consiste en que el todo, según su razón completa se da en uno solamente, y en los demás se da una participación del mismo. Esto es lo que ocurre aquí: toda la plenitud de este sacramento está en una sola orden, el sacerdocio, mientras que en las demás se da una participación del orden" (nota nuestra: a fortiriori en el Episcopado que confiere el sacerdocio a otros, ya que nadie da lo que no posee.) Santo Tomás habla aquí del Sacerdocio y de las órdenes que le son inferiores.

Ya se  dijo que existió la discusión acerca del Sacramento del Orden y si las  diversas órdenes constituían o no distintos sacramentos, al respecto, el Papa Benedicto XIV, en su carta "In postremo" del 20 de octubre de 1756, parágrafo 17  dice (la cuestión quedará esclarecida a partir de S.S. Pío XII):

"No prohibiendo nadie el disputar, si el Episcopado es una orden distinta del Presbiterado, o si el carácter impreso en la consagración espiscopal difiera, o más bien sea una cierta ampliación del  carácter impreso en la colación del orden presbiteral, y de igual manera si en tiempos antiguos “concedido  el  diaconado  se pasaba al Episcopado  sin recibir antes el  presbiterado."  

 S.S Benedicto XIV no resuelve la cuestión de la pluralidad o no de Órdenes pero sí hace referencia a prácticas antiguas de la Iglesia según las cuales el Episcopado fue conferido a diáconos no habiendo recibido el Presbiterado.      

Dice el R.P. Marcelino Zalba S.J. en su Theologiae Moralis Compendium, Bac, 1958, tomo II, pag, 704, número marginal 1226 y 1227 y notas:

"Se disputa sin  embargo si (el Episcopado) contiene al Presbiterado  eminenter, de modo que si alguien "per saltum" pasara del diaconado al Episcopado su ordenación fuera válida y gravemente ilícita, así como sería válida la ordenación de un acólito al diaconado sin antes de ser promovido al  orden del subdiaconado…
…La sentencia negativa que  antes fuera la más común, ahora ya no es  sostenida por algunos de gran renombre."

El R.P. Zalba cita al pie de página:

"La distinción entre Obispos y Presbíteros es una distinción adecuada, y así pues, siendo independientes entre sí la colación del Episcopado y del Presbiterado,... así puede ser conferida válidamente la consagración episcopal a un sujeto que aún no sea presbítero, y que a tal sujeto por la colación del Episcopado le sea conferida toda la potestad sacerdotal. De esta independencia, a partir de la historia, ya no puede haber duda," (Lennerz, De  Sacramento Ordinis, Roma 1947, n, 147; Many, De Sacra Ordinatione, n. 5, Gasparri, 16-21. Cfr. Ordinatione,  22-26.

"El  Sacramento  del  Orden, sigue diciendo el R.P. Zalba, es un todo  potestativo, en el cual las diversas partes pueden existir y ser conferidas  separadamente. (Cfr.S.Th,Suppl.Q.37,art.l ad 2) (Gasparri De Sacra Ordinatione, 43; F. Regatillo,841) . Esas partes son poseídas simultáneamente por quien posee la plenitud del Orden en grado episcopal sin que sinembargo por eso reciba más sacramentos que  otro, sino uno más plenamente"  

  Nota:  

Todo potestativo es  aquél que según su naturaleza indica estar (el todo) en uno (un  sujeto) con su razón completa, y en  otro una cierta participación del mismo.

Aplicado al Episcopado éste posee la razón completa del sacerdocio y los  presbíteros y demás órdenes una cierta participación del mismo sacerdocio. Es lo mismo que dice con otros términos  Santo Tomás en el artículo  de la cuestión 37 ya citado.

De todo esto a concluir que un sujeto dudosamente ordenado sacerdote, promovido al orden episcopal y aun allí con un consagrante también dudoso, salva su episcopado por la acción de los co-consagrantes, que tienen la intención de hacerlo Obispo, es decir de conferirle la plenitud del sacerdocio.

Se sobreentiende también que la Santa Madre Iglesia, cuando quiere elevar a alguien a la plenitud del Sacerdocio, quiere también elevarlo  a cada una de sus partes, ya que quien tiene el todo tiene la parte, y quien tiene la plenitud tiene la participación.  Además la Iglesia en sus acciones siempre procura lo más seguro para el bien de los fieles supliendo los defectos posibles cuando  es  posible y no hay manera de conocerlos, para evitar los grandes males  que se seguirían en caso contrario. Vale esto como argumento ad ominem.

Ya se ha probado suficientemente que es posible per se (de suyo) suplir un defecto de ordenación sacerdotal al conferir la consagración episcopal.

Función o Papel de los Obispos
co-consagrantes en una Consagración Episcopal


Se dijo antes que en el caso de duda acerca del Obispo consagrante principal de una Consagración Episcopal, su defecto, en caso de haberlo, era suplido por la función de los Obispos co-consagrantes, basta ahora justificarlo.

Dice el canon 954- del Código de Derecho Canónico promulgado por  S.S. Benedicto XV:     

"El Obispo consagrante debe hacer que otros dos Obispos le asistan en la Consagración, salvo que la Sede Apostólica haya dispensado de este requisito."

Comenta al respecto el comentarista de la BAC, catedrático de la Pontificia Universidad de Salamanca ( año 1957):

"Hasta poco ha no era uniforme en la Iglesia la intervención que en la Consagración de Obispos tenían los dos que asisten con el Obispo consagrante. No había juicio exacto acerca de si dichos dos  Obispos eran meros asistentes o testigos de la Consagración, o si  realmente eran verdaderos ministros y consagrantes. En algunas partes pronunciaban solamente las palabras "-Accipe Spiritum Sanctum", mientras que por el contrario, en Roma pronunciaban también la oración  "Propitiare" y el Prefacio que le sigue, pero no todo lo demás que el Consagrante recita desde el principio hasta el fin de todo el rito  sagrado.

Para uniformar la disciplina y la práctica en toda la Iglesia, el actual  Papa Pío XII dio el 30 de noviembre de 1944 la Bula "Epicospalis Consacrationis" (Actae Apostolicae Sedis, XXXVII, 131), por la que  dispone;

a) que, si bien para la validez de la Consagración Episcopal basta que la haga uno sólo, en adelante habrán de hacerla real y efectivamente los tres;
b) que los dos Obispos hasta ahora llamados "asistentes", se llamarán en adelante co-consagrantes - coconsecratores-;      |
c) que deben previamente formar Intención de conferir la Consagración Episcopal;
d) que deben recitar con el consagrante, además de las palabras "Accipe Spiritum Sanctum", la oración "Propitiare" y todo el  Prefacio que le sigue; y en voz baja leer todo lo que el consagrante canta o lee durante todo el rito, excepto las oraciones para la bendición de los ornamentos episcopales, y
e) que, en conformidad con esto, debe reformarse  oportunamente la rúbrica del Pontifical Romano."

Por nuestra parte caben indicar aún dos cosas, importantes en base  a todo lo  anterior

  1) En la explicación que dan los comentaristas de la BAC dicen bien, como lo señalamos en la página anterior (último parágrafo)  que respecto al papel de lo dos Obispos co-consagrantes "no había juicio exacto", eso indica solamente que la Santa Iglesia no lo había definido, no que no lo fueran. De hecho en todas partes al menos pronunciaban la fórmula "Accipe Spiritum Sactum",
2) Si esto aún presentara dudas en el caso  concreto de la Consagración Episcopal de S. Excia. Mons. Marcel Lefebvre, la misma tuvo lugar el 18 de septiembre de 1947, es decir, 2 años y 10 meses después de la promulgación de la Bula "Episcoalis Consecrationis" de S.S. Pío XII, siendo tres los Obispos consagrantes del mismo.