CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

DECARACIÓN DEL INSTITUTO
DE FILOSOFÍA PRÁCTICA

ACERCA DE LA ESCLAVITUD


Si bien los miembros de este Instituto pertenecen a la secta conciliar, puesto que reconocen a Francisco como verdadero "Papa", publicamos esta declaración, pues es una adecuada respuesta a "Tucho" (amiguísimo de Francisco y un sólo corazón con él, cosa que los autores de esta declaración callan), y a otros especímenes de la secta.


I

Estamos ante el “todo vale” para justificar lo injustificable; todo vale, hasta la mentira, pues como afirmó el impío Voltaire: “mentid que algo queda”. Pero lo más grave es que los mentirosos de hoy son "prelados" o "católicos" prominentes.

Esto nos obliga a ocuparnos del tema de la esclavitud, en defensa del honor de la Iglesia y para desenmascarar a dos ignorantes, en el mejor de los casos, o a dos mentirosos, si saben de qué están hablando.

El primero, es el "arzobispo" Víctor Manuel Fernández, rector de eso que en un tiempo fue la Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires. En declaraciones formuladas en Roma dijo: “La Iglesia hace algunos siglos aceptaba pacíficamente la esclavitud y cambió de idea porque hubo una evolución en la doctrina y eso sigue pasando”. (“Si repetimos lo que dijimos siempre, la Iglesia no crece”, La Nación, 9/10/2014).

El segundo, es el director de la revista “Criterio”, quien en artículo titulado “Un encuentro abierto a temas complejos”, La Nación, 19/10/2014, con la misma irresponsabilidad, muestra diez días después, la misma ignorancia y la pone en boca de obispos que no cita: “La Iglesia... convivió durante siglos con el escándalo de la esclavitud sin advertir su sustancial incoherencia”.

Pero ahora nos enteramos que existe un tercer protagonista más importante: "Mons." John Ha Tiong Hock, "cardenal" y presidente de la Conferencia "Episcopal" de Malasia, Singapur y Brunei, quien dijo en el Sínodo: “así como la Iglesia cambió de doctrina sobre la esclavitud, así también deberá hacerlo ahora con los homosexuales” (Sandro Magister, 22/10/2014, www. chiesa. expressonline.it)

¿Serán nuestros críticos vernáculos originales o repetirán como loros o papagayos las afirmaciones del "cardenal" asiático?

II

El texto paulino que sirve como capitel completo dice: “En Cristo... ya no hay judío ni griego, ni libre ni esclavo, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gálatas, 3, 27/28).

El mismo San Pablo explica su posición respecto a la esclavitud, en un texto explícito, la epístola a su amigo Filemón, con motivo de la liberación del esclavo Onésimo, convertido al cristianismo cuando ambos compartían la prisión, aunque por causas diversas: el apóstol por su fe y el esclavo por hurto en perjuicio de Filemón.

San Pablo remite el esclavo al amo, pero lo hace portador de la carta en la cual dice a Filemón: “aunque tendría plena libertad en Cristo para ordenarte lo que es justo, prefiero apelar a tu caridad... te suplico por mi hijo a quien entre cadenas engendré, por Onésimo.que te remito... Tal vez se te apartó por un momento, para que siempre le tuvieras, no ya como siervo sino como hermano amado, muy amado para mí, pero mucho más para ti, según la ley humana y según el Señor... acógele como a mí mismo. Si en algo te ofendió o algo te debe, ponlo en mi cuenta, yo Pablo, te lo pagaré” (10/19).

Como comentan Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga O. P., esta epístola “tiene especial interés por referirse al grave problema de la esclavitud. La vida económica y social antigua se apoyaba en la servidumbre... San Pablo exhorta a los siervos a obedecer a sus amos y a éstos a tratarlos con caridad (Efesios, 6, 5/9). No se cree llamado a cambiar el estado de aquellos infelices sino predicando a todos que son libres en Cristo, iguales ante el Padre Celestial y hermanos en Jesucristo, (I Corintios, 7, 21/23).

San Pablo es un gran apóstol. Saca el tema de la esclavitud del ámbito jurídico y lo coloca en la órbita de la caridad. No lanza contra la esclavitud un grito estéril sino que erosiona sus fundamentos. Como señala el destacado teólogo protestante Emil Brunner, “la institución de la esclavitud se disuelve desde dentro hacia afuera, y se sustituye por el orden de la comunidad de amor, sin la interferencia del orden mundanal. los cristianos tenían algo mucho más importante que hacer que protestar contra algo que no podían modificar y que una lucha abierta contra esa injusticia en aquella situación no habría conseguido suprimirla, antes bien, por el contrario, habría provocado un aumento de dicha injusticia” (“La justicia”, Universidad Nacional Autónoma de México, ps. 134/135). Entonces, ¿dónde está la evolución de la doctrina?

III

Esta es una declaración y tiene sus límites. Sin embargo, debemos señalar algunos hitos en la historia de la Iglesia para defenderla.

Después de los tiempos apostólicos, la Patrística se ocupa del tema y así Lactancio afirma: “para nosotros no hay siervos sino que a éstos los consideramos y llamamos hermanos en el espíritu. San Gregorio Nacianceno declara incompatible a la esclavitud con el cristianismo, el Papa Calixto, contra las leyes romanas, autoriza el matrimonio de libres con esclavos o libertos; San Ambrosio vende los vasos sagrados para liberar esclavos; San Clemente Romano exalta el ejemplo de los cristianos heroicos que se sometieron a esclavitud para liberar a otros cuya fe y costumbres estaban en peligro.

Constantino prohíbe marcar en la cara a los esclavos, crucificarlos, declara culpable de homicidio al amo que mate a algún esclavo; Justiniano castiga el rapto de una mujer esclava con la misma pena que el de la libre, permite a los senadores esposar esclavas y prohíbe separar del suelo a los esclavos.

Con todo esto, preguntamos a los ignorantes o mentirosos vernáculos ¿la Iglesia no tuvo nada que ver?

En la Edad Media observamos una evolución saludable de la esclavitud que se transforma en servidumbre. San Gregorio Magno establece normas muy concretas sobre el buen tratamiento de los siervos.

San Pedro Nolasco funda en 1218 la Orden de la Merced para rescatar a quienes eran cautivos o esclavos de los musulmanes, intercambiando los frailes muchas veces su propia vida por la de aquéllos; hoy la Orden mantiene su carisma ante nuevas realidades agraviantes de la dignidad humana que se presentan.

En la Edad Moderna reaparece la esclavitud en el siglo XV con la trata de negros. La Iglesia interviene y en 1462 el Papa Pío II la califica como un “gran crimen”. Paulo III en 1537 excomulga a quienes redujesen a los indios a esclavitud. En 1608 llega a las Indias San Pedro Claver, apóstol cristiano entre los negros, quien bautizó, según su propia confesión, a 300.000 de ellos. Como escribe el padre Alonso de Sandoval: “Hay que ver la alegría que sienten después de haberse bautizado... No son bestias”.

El Papa Gregorio XVI en 1837 publica una encíclica exhortando a los obispos del Brasil a que utilicen todos los medios para acabar con una situación tan lamentable y anticristiana; fue poco eficaz, porque medio siglo después, el 5 de mayo de 1888 León XIII se queja de la situación en su Epístola a los obispos del Brasil sobre la esclavitud.

¿Dónde está, "arzobispo" Fernández la aceptación pacífica de la Iglesia? ¿Dónde está plumífero Poirier la convivencia de siglos con el escándalo de la esclavitud? Si fueran hombres de honor callarían para siempre, pero como ambos carecen de vergüenza intelectual y moral seguirán difamando a la Iglesia, de cuya leche ambos maman.

¿Por qué no denuncian que el tráfico de esclavos estuvo principalmente a cargo de holandeses, genoveses y portugueses, y que en 1713 el tratado de Utrecht concede a Gran Bretaña el monopolio del mercado de esclavos por traición de los Borbones a la tradición hispánica? ¿Por qué no denuncian que en la Argentina se reimplantó la esclavitud después de Caseros, al comprometerse a otorgar la extradición de los esclavos de amos brasileros que hubieran pasado a nuestro territorio, según tratado ratificado por Urquiza el 4/10/1858? (ver Julio Alberto Barberis, “La política del Brasil en la Cuenca del Plata”, Cabildo, n°4, agosto de 1973).

IV

¿Por qué, en todo caso, no se ocupan ambos de denunciar la esclavitud hoy? ¿Por qué no empiezan, si quieren ser eficaces, apoyando la campaña “no estoy en venta” lanzada por los misioneros salesianos y colaboran con la liberación de los niños esclavos, que suman más de un millón?

¿Dónde están esos niños? Preguntarán los botarates. Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) cerca de 400.000 menores permanecen esclavos, víctimas del tráfico y la trata de personas sólo en África Occidental (Benin, Nigeria, Costa de Marfil, Togo y Sierra Leona presentan los mayores niveles).

Esos chicos son víctimas de la bestialidad de las mafias que los venden como esclavos a partir de 30 euros a pedófilos, dueños de fábricas, explotaciones mineras, agrícolas, etc. (InfoCatólica, 25/7/2014).

¿Por qué no se ocupan de averiguar que hoy existen alrededor de 30 millones de esclavos en la India, China, Mauritania (el 4% de la población), Haití, Pakistán? ¿Por qué no denuncian que Arabia Saudita sigue practicando la esclavitud que abolió jurídicamente en 1962? ¿Por qué no señalan que en el Islam no existen abolicionistas, ya que Mahoma tuvo esclavos? ¿Qué sólo en el 2011 en Pakistán se secuestraron 700 cristianas luego vendidas como esclavas? Todo esto es avalado por Abu Ishaq al-Huwaini, famoso predicador sunita que en el 2011 ratificó su pensamiento en las pantallas de Hikma TV: “El Islam justifica el saqueo, la esclavitud y la violencia de los infieles”, y por el jeque Salem Al-Fawzán: “la esclavitud es una parte del Islam y aquél que quiera abolirla es un infiel”.

¿Por qué no se asoman a la realidad de lo que pasa hoy en tantos países desde Nigeria hasta Siria e Irak? Asesinatos, raptos, esclavitud de cristianos por ser cristianos y no renegar de su fe. ¿Por qué no protestan por las víctimas esclavizadas por Boko Haram (de Malí a Somalía)? ¿Por qué no reclaman por las pobres mujeres yazidi, muchas menores vendidas hoy como esclavas por los asesinos de sus padres y maridos, por los homicidas del Estado Islámico (ISIS), por esos chicos yazidis sepultados vivos en las arenas del Norte de Irak? (Corriere della Sera, 11/8/14).

¿Por qué no señalan en la misma Italia las esclavitudes existente como las esclavas rumanas en la campaña de Ragusa?, “algunas de las cuales acaban por ejercer la prostitución en las discotecas rurales, mientras la mayor parte quedan atrapadas en un concubinato forzoso con sus patroncitos” (Corriere della Sera, 23/10/2014). Es un sacerdote italiano, don Beniamino Sacco, y no nuestros alcahuetes vernáculos, quien denuncia los “festivales agrícolas”, tristes bunga bunga en los cuales el plato principal son las mujeres rumanas.

V

Finalmente, ¿por qué no averiguan lo que pasa hoy en la Argentina, en la cual por lo menos medio millón de personas viven en situación real de esclavitud, mezclada con la trata de personas y el narcotráfico?

Solo en el Gran Buenos Aires existen quince mil talleres clandestinos con mano de obra esclava. Las víctimas duermen en el lugar de trabajo, carecen de libertad para entrar y salir, sus jornadas laborales son de 14 a 16 horas, como en las llamadas por Marx “épocas orgiásticas del capital”, y reciben salarios de miseria, una burla en materia de justicia conmutativa.

La captación se produce muchas veces por el engaño en los países limítrofes: falsas promesas de retribución en dólares y provisión de esclavas sexuales para los ocho mil prostíbulos que existen en el país. Como señala Gustavo Vera, presidente de La Alameda, las víctimas ya ingresan endeudadas por los gastos de viaje y alojamiento.

En el norte tenemos el caso de los trabajadores “golondrina” explotados por algún capanga y como en los casos anteriores carentes de obra social, seguro, jornada limitada, descanso, vacaciones, etc.

Esta es la realidad de la Argentina de hoy que como cristianos denunciamos. No aceptamos la esclavitud ni queremos convivir con ella. Esperamos que nuestra denuncia despierte a tantos argentinos dormidos y colonizados por los Fernández y los Poirier, entre muchos otros. ¡Pobre Argentina!, ¿hacia dónde va con ese dúo de ignorantes o quizá, mentirosos?

Buenos Aires, octubre 27 de 2014.

Enrique Roulet, Prosecretario

Bernardino Montejano Prosecretario Presidente

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