CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

PLEGARIA A SAN ROBERTO BELARMINO


PLEGARIA A SAN ROBERTO BELARMINO

"Como lámpara ardiente puesta sobre el candelero para alumbrar a cuantos hay en la casa, iluminaste a los católicos y a aquellos que se perdían lejos de la Iglesia; como estrella en firmamento, con los rayos de tu ciencia tan vasta como profunda y con el esplendor de tus talentos trajiste a los hombres de buena voluntad la verdad a la que serviste siempre y por encima de todo. Primer apologista de tu tiempo y aún de tiempos posteriores te ganaste, por tu vigorosa defensa del dogma católico la admiración y la atención de todos los verdaderos servidores de Cristo" [1]. Ruega por nosotros que aprobamos los honores que Roma te ha tributado. Las necesidades de nuestra época son muy semejantes a los de la tuya: el amor de novedades seduce también a muchas almas y el racionalismo, hijo del protestantismo ha hecho disminuir las verdades entre nosotros. Apoya nuestra oración que pide a Dios en la colecta de la Misa un amor mayor de la verdad y el retorno de los descarriados a la unidad de la Iglesia.

Pastor celoso, obtén para la Iglesia sacerdotes y obispos que "abrasados como tú por el fuego de la caridad se gasten sin cesar por el bien de las almas y cuyos consejos y ejemplos les hagan correr con el corazón dilatado por el camino de los preceptos divinos" [2].

Enseña también a todos los fieles a estimar por encima de todo las verdades católicas del catecismo. Que este librito, por la perfección del cual tanto trabajaste, nos dé no sólo la ciencia necesaria para la salvación, sino que además nos introduzca en el camino de la perfección, siguiendo las huellas de ese humilde hermano converso, el Venerable Mariano de Rocca Casale, que supo beber su maravillosa sabiduría en su regla franciscana y en este tu pequeño manual,

Enséñanos sobre todo la práctica de los dos primeros mandamientos en los cuales se resume toda la ley. El amor de Dios dominó toda tu vida y la dio su armonía y grandeza. Ojalá conservemos siempre como tú, fija la mirada de nuestro corazón en Jesús crucificado y no veamos sino a El en la persona de nuestros hermanos. Inspíranos también los sentimientos de ternura que tú tenías para con la Virgen Inmaculada cuyo honor defendiste contra los herejes.

IGLESIA CATÓLICA

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[1] Pío XI, Letras Apostólicas "Providentissimus Deus" del 17 de septiembre de 1931.
[2] Pió XI, op. cit.