CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

MONSEÑOR MORELLO RESPONDE
A LA PROVOCADORA EDITORIAL
DEL PADRE BOUCHACOURT


Con motivo de la salida decidida del R.P. Juan Carlos Ceriani de las filas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, el Padre Superior del Distrito de América del Sur de la misma, R.P Christian Bouchacourt produjo en la publicación “Iesus Christus”, órgano oficial de dicho Distrito, un artículo de su autoría fustigando la conducta del R.P. Ceriani y asimilándola a nuestra conducta en 1989 cuando nos vimos forzados a abandonar la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

El órgano oficioso de la antedicha, en el mismo Distrito (Panorama Católico) comenta con la misma ocasión ambas conductas, la del R.P. Ceriani y la mía, dentro de sus habituales límites. Para fundamentar su argumentación el R.P. Bouchacourt transcribe parcialmente una carta de S. E. Mons. Marcel Lefebvre del 16 de julio de 1989 en la cual su Excia. se refería a los acontecimientos sucedidos en el Seminario de La Reja (Argentina) el 21 de mayo de aquél año adjudicándonos la responsabilidad de los mismos.

Desde 1989 a la fecha nunca nos referimos por escrito a ninguno de todos estos hechos. Habíamos hablado y escrito claramente antes de nuestra expulsión a quienes fueron nuestros Superiores, no tenía sentido hablar más.

¿Tiene sentido ahora? Lo tendría porque la fruta está madura. Lo que nosotros indicábamos hace veinte años mansamente va llegando a término como efecto de la tarea incansable de algunos, de la inadvertencia de muchos y de la inoperancia de otros.

Para que alguien sea creíble debe tener una cierta reputación, no decimos excelente pero sí que por lo menos no sea mala. Cada vez que alguien sale de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X porque disiente en algo, se convierte de pronto en alguien temible, dañino, lleno de defectos hasta ese momento desconocidos y, si el implicado da argumentos o limita sus críticas a temas teológicos, estos no son contestados con razonamientos valederos, al menos muchas veces. Si alguien dice algo es orgulloso o pagado de sí mismo. Es cierto que todo hombre puede serlo pero eso no restringe ni la veracidad ni la fuerza de los argumentos que podrían contestarse con altura y caridad.

No es nuestra voluntad responder. Si tuviera sentido responder sería necesario precisar a qué o a quién. No nos parece bien contestar al R.P. Bouchacourt porque no le conocemos, si bien creemos recordar que él ingresaba a Ecône cuando nosotros debíamos ya ser ordenados en 1980. Nó le conocemos, no conoció él personalmente los hechos sucedidos en La Reja, no nos conoció como Rector del Seminario desde 1981 a febrero de 1989, no conoció tampoco a ninguno de los implicados en aquellos acontecimientos. Tampoco le conocemos a él como para hacer un juicio de atribución sobre su persona.

Tampoco nos parece correcto contestar al órgano oficioso de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en este Distrito (Panorama Católico), porque no es serio contestar a lo oficioso. Oficioso, ya que permitido por lo oficial, es la expresión no comprometida del pensamiento oficial; lo que quedaría mal en labios oficiales se dice en labios oficiosos para que, aunque permitido, no se le pueda imputar.

En 1989 podríamos haber contestado a S. Excia. Mons. Marcel Lefebvre pero no lo hicimos. No contestaremos hoy a quien ya no puede contestarnos. Es cierto que tampoco nos defendimos de esa carta en 1989, pero aún así no contestaremos al Sr. Arzobispo porque ya no podría decirnos nada.

Cabe destacar que debemos a S. Excia. Mons. Lefebvre nuestra ordenación sacerdotal (en realidad todas las órdenes), la formación teológica recibida en Ecône; lo que sabemos de vida espiritual que nos enseñó el R.P. Ludovico María Barrielle quien fuera nuestro director espiritual desde 1978 hasta su muerte. Mons. Lefebvre ha sido un religioso de virtudes innegables y, creemos, de recta intención. Conocida hoy la explicación Sedevacante no le seguiríamos ya en su reconocimiento de las autoridades oficiales modernistas, pero no por eso le negaríamos sus méritos y sus altas virtudes que conocimos de cerca y prolongadamente.

Sólo quisiéramos indicar en bien de la realidad histórica dos elementos de juicio librándolos a la objetividad de cada quien:

Primero: De los 21 Seminaristas salidos del Seminario de La Reja y a quienes aludía S. Excia., once nunca fueron nuestros dirigidos espirituales sinó de otros sacerdotes; a otros siete de ellos ni siquiera los conocíamos personalmente ya que habían ingresado al Seminario luego de nuestro cambio de destino y sólo tres sí habían sido dirigidos nuestros.

El Sacerdote salido de La Reja con los Seminaristas fue el R.P. Alfredo Medina quien en sus primeros años de seminario fue dirigido del R.P. Jean Michel Faure, al ser enviado éste a México, fue dirigido nuestro y ya no lo era al momento de su salida. El R.P. Antonio Mathet salido en esa ocasión del Priorato de Buenos Aires era nuestro confesor y de los tres sacerdotes salidos del Distrito de México todos fueron ex alumnos nuestros pero sólo uno de ellos había sido nuestro penitente. Todo esto era conocido por nuestros pares.

Segundo: Nuestra salida de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X tuvo lugar el día 16 de julio de 1989, el mismo día de la fecha de la carta de S. Excia. Mons. Marcel Lefebvre. Tres días antes, regresando del Seminario de Winona (USA) a donde habíamos sido convocados por el Superior General para hablar con S. Excia. Mons. Richard Williamson nos encontrábamos en el Priorato de El Paso (USA) confesando; el Padre Sub Prior en ese momento recibió un llamado telefónico del R.P. Franz Schmidberger, Superior General en la época, exigiéndonos que retiráramos el pedido de investigación canónica confidencial acerca de dos sacerdotes de la Fraternidad que habíamos presentado o, en su defecto, que a las 72 horas nos consideráramos expulsados. Nunca fue cuestión lo sucedido en el Seminario de La Reja con los Seminaristas salidos o expulsados el 21 de mayo anterior. Nos pareció en aquel momento que no debíamos retirar aquel pedido canónico y fuimos expulsados con fecha 16 de julio de 1989. Hoy obraríamos igual creyendo siempre que los derechos de la verdad son impostergables.

Esto no es una defensa que de nada serviría ni un ataque que serviría aún menos.

De nuestra parte nunca tuvimos enemigos, juzgamos tales sólo a los enemigos de la Santa Iglesia.

Quiera Dios bendecirles a todos.

Patagonia Argentina, noviembre 14 de 2009.

+Mons. Andrés Morello