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IMPRESIONES SOBRE EL TEMA DE LOS INFILTRADOS EN LA FSSPX


R. P. Basilio Méramo

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Con respecto a la infiltración de la Fraternidad, el tema es delicado y complejo, porque realmente saber si se trata de infiltrados, es decir, gente que entró con el propósito expreso de destruir, o que fueron sonsacados por la Revolución y que viraron en su favor, en contra incluso de un inicio que pudo ser bueno, no se si me explico.

Mi opinión es que me parece que muchos han sido de este segundo tipo, de todos modos lo que cuenta al fin y al cabo, no es saber si son o no infiltrados, sino lo que dicen y piensan hoy en favor de la Revolución dentro de la Iglesia. Además me parece que es muy difícil (a veces) saber cual fue el origen y sobre todo tener las pruebas. Y si éstas no se tienen, es más fácil pensar, hasta prueba de lo contrario, que lo que hubo fue una desviación y absorción de las inteligencias por el error.

El caso de Grégoire Célier es curioso, porque en el seminario daba la impresión de tener una buena posición, citaba muchos autores antiliberales y es sorprendente ver, como después, cambió totalmente de posición inicial (real o aparente). Respecto a su libro “El Dios mortal”, le escribí un día manifestándole que corrigiera un pasaje donde se evidenciaba una orientación (idea) gnóstica; nunca me respondió, y si se mira bien, el título: Dios mortal, para asombro mío, no era alusión a Jesucristo, que siendo Dios como hombre murió, sino a una cita de Aristóteles que aunque gran filósofo, era pagano y el paganismo, quiérase o no, tiene sus secuelas gnósticas, si no son depuradas. Si se mira bien todo el libro, es típico de un gnóstico peripatético, pero que no se afirma como tal.

El caso de Leschesne, sin creer que fue un infiltrado, siendo gnóstico consumado pudo entrar para completar el círculo dentro de la filosofía de Borella, cuyo libro “La Caridad Profanada”, cuando yo llegué a Albano en el 81, para mi asombro, circulaba como texto de lectura de casi todos los seminaristas, pues el libro había sido distribuido a todos según me contaron y por eso fue que me interesé en leerlo sin sospechar al principio el veneno gnóstico. Borella al encuadrar la gnosis dentro del marco trinitario, supera la gnosis de Rene Guenón (que terminó sufita), siendo así que no tiene nada de raro, que un gnóstico avanzado como Leschesne, quisiera acceder al sacerdocio como una cosa que completara su personalidad gnóstica.

Yo me opuse tenazmente a la ordenación de Leschesne, cuando logré descubrirlo por una respuesta suya que me costó muchas conversaciones para lograr sacársela, teniendo la prueba irrefutable de su esquema gnóstico; y era que en Dios absoluto el ser y la nada, se identificaban, cual cábala develada. Lamentablemente eso fue poco tiempo antes de las ordenaciones y era muy tarde pararlo, aunque yo hice todo lo posible, incluso con un escrito en unos treinta puntos, donde mostraba el error de la gnosis de Borella y de su discípulo Leschesne, el cual (por cierto) tenía en aquella época cierta amistad con Célier.
Ese escrito se lo dí a medio mundo, a Mons.Lefebvre, al P. Schmidberger, al P. Lorans (rector del seminario), incluso creo que hablé con el padre Aulagnier y no se si algún otro de la alta superioridad de la Fraternidad, para denunciar el problema, y viendo que era difícil que se parara la ordenación, pues el tiempo ya se venía encima; reunir pruebas, analizarlas y todo eso pedía tiempo y como quien dice no se puede parar una ordenación la noche anterior, aunque se había podido diferirla, pero bueno, de todos modos se le ordenó y como Leschesne, esperaba para el día de su ordenación que viniera su maestro Borella, yo cometí el error de hacerle saber que lo iba a encarar públicamente el mismo día de las ordenaciones, para que las cosas por lo menos quedaran claras y qué pasó, que Borella brilló por su ausencia, increíblemente, no asistió; evidentemente, tenía miedo al enfrentamiento público que yo estaba dispuesto, a todo precio, a hacer.

Una cuestión que se me estaba olvidando como dato anecdótico complementario, que en todo este proceso, hablé con el padre Lorans, director del Seminario, sobre la gnosis de Borella y del peligro que había con Leschesne y él, muy sagazmente me dio a entender que no era un conocedor de la materia (un perito) y al día siguiente, en menos de 24 horas, me deja un papelito que creo que conservo, de su puño y letra, donde me indica la página del libro que contradiría mi objeción. Cosa asombrosa, porque si él no era un perito, ni estaba muy enterado de la materia, como iba a conocer puntualmente tan rápido, una respuesta para desvirtuar con el mismo libro, lo que yo le estaba censurando, a menos que haya recurrido al propio Leschesne que le dio la referencia.

De otra parte hay que recordar que cuando el P. Lorans era director del Instituto Universitario San Pío X en París, en la revista “Vu de Haut” de esa misma universidad, ya en esa época, habían aparecido uno o dos artículos de factura gnóstica, y si mal no recuerdo, en uno de ellos, se decía que en la comunión, se alimentaba nuestra divinidad, por si fuera poco. Pues no está de más, recordar, que en la esencia de la gnosis, en su desviación profundamente satánica y perversa, hace del hombre en su ser, algo divino, cual chispa divina.

P. Basilio Meramo
Bogotá, Marzo 31 de 2012