CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

MONSEÑOR LEFEBVRE RECHAZABA
MONSEÑOR LEFEBVRE RECHAZABA
TODA COLABORACIÓN CON RATZINGER


"Le he mandado decir al Cardenal  Ratzinger... no
podemos colaborar, es imposible, imposible, porque
trabajamos en dos direcciones diamentralmente opuestas" 
(Mons. Lefebvre, 4 de septiembre de 1987)

Mons. Lefebvre            Mons. Fellay

Mons. Fellay ve en Benedicto XVI, «un fulgor de esperanza para salir de la profunda crisis que sacude a  la Iglesia católica, crisis de la que ciertos aspectos han sido señalados por el ex-Ratzinger

Mons Fellay asegura a Benedicto XVI "sus plegarias y las de toda
la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en la considerable tarea que le
espera para restaurar todas las cosas en Cristo."19 de abril de 2005

Advertencia
La colocación de Ratzinger a la cabeza de la secta conciliar tiende una trampa a la resistencia católica

Para Benedicto XVI, la consagración de los
reyes fue «un periodo excepcional y anormal»

Esta elección de Ratzinger se presenta como un examen de verdad para la FSSPX

14 años después de la desaparición de su fundador Mons. Lefebvre, se encuentra amenazada de implosión. El riesgo de implosión no se encuentra en la secta neo-anglicana conciliar, que ya no es católica, sino en la FSSPX y el resto de la Tradición católica

El abandono del combate por la Fe, ha llevado a Mons. Fellay a poner a la FSSPX en una situación insostenible. La «soi-disant » «prudencia» que hizo posible este progresivo deslizamiento hoy se revela como una manifiesta imprudencia. Habiendo dejado de combatir, los 4 obispos, los sacerdotes y los fieles, ahora se encuentran desarmados frente a los artificios seductores de la apostasía disfrazada de seudo-restauracionismo.

El padre Ratzinger, el enemigo de la consagración de los reyes de Francia, se convierte en el ejecutor de la flauta encantada que debe emprender las últimas batallas de la Tradición en el alineamiento-apóstata, bajo las volutas de incienso y al son del canto gregoriano.

Mons. Lefebvre, a pesar de todo, se mantenía en el combate declarando el 4 de octubre de 1987:

"Roma PERDIÓ LA FE, mis queridos amigos. Roma se encuentra en la apostasía. Estas no son sólo palabras en el aire. Es la verdad. Roma está en la apostasía. Ya no se puede tener confianza en ese mundo (el romano), él ha abandonado la Iglesia, ELLOS HAN ABANDONADO LA IGLESIAil, ELLOS DEJARON LA IGLESIA. ES SEGURO, SEGURO, SEGURO"

   "Le resumí al cardenal Ratzinger en pocas palabras, porque es difícil resumir toda esta situación; pero le dije : "Eminencia, ved, aún si vos nos acordáis un obispo, aún si nos dais una cierta autonomía con respecto a los obispos, aunque nos deis la liturgia de 1962, si nos permitís continuar con los seminarios de la Fraternidad, como hasta ahora, no podemos colaborar, es imposible, imposible, porque trabajamos en direcciones diametralmente opuestas: vos trabajáis para la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia, y nosotros, nosotros trabajamos para la cristianización. No podemos entendernos".

   Etonces le dije: "Para nosotros, Cristo lo es todo; Nuestro Señor Jesucristo lo es todo, es nuestra vida. La Iglesia es Nuestro Señor Jesucristo, Es Su Esposa Mística. El sacerdote es otro Cristo; su Misa, es el sacrificio de Jesucristo y el triunfo de Jesucristo por la Cruz. Nuestro seminario: allí se aprende a amar a Cristo, y todo está dirigido hacia el reino de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestro apostolado, es el Reino de Nuestro Señor Jesucristo. Eso es lo que somos. y vos, vos hacéis lo contrario. Acabáis de decirme que la sociedad no debe ser cristiana, que no puede ser cristiana; ¡que es contra su naturaleza! ¡Acabáis de querer probarme que Nuestro Señor Jesucristo no puede ni debe reinar en las sociedades! ¡Y vos queréis probar que la conciencia humana es libre con respecto a Nuestro Señor Jesucristo! –"Hay que dejarle libertad y espacio social autónomo"–, como vos decís. Eso es la descristianización. Pues bien nosotros no estamos en la descristianización ".

No podemos entendernos. y esto, os aseguro es el resumen. No podemos seguir con esa gente.

   La divinidad de Nuestro Señor Jesucristo
contra el ecumenismo, la libertad religiosa

   Es la apostasía. Ellos ya no creen en la divinidad
de Nuestro Señor Jesucristo que debe reinar
.

   ¿Por qué ? Porque eso va contra el ecumenismo. Es eso. Eso va contra la libertad religiosa y contra el ecumenismo. La libertad religiosa, el ecumenismo, se confunden, son la misma cosa.

   Porque si la sociedad es cristiana, si Nuestro Señor reina en la sociedad, entonces, ¿cómo vamos a poder estar bien con los judíos, con los protestantes, con los musulmanes, con los budistas, etc.? Ya no puede hacerse el ecumenismo, ya no es posible. Si decimos que Nuestro Señor Jesucristo, con su cruz, debe reinar sobre la sociedad, todo eso se acaba.

   Eso ya no es posible. Entonces, escondamos la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, escondamos a Nuestro Señor Jesucristo, no hablemos más de Nuestro Señor Jesucristo en la sociedad, la sociedad multirreligiosa, pluralista, etc. ¡No, eso no es posible, no es posible!

   Igual que a la persona humana libre, se la descristianiza también. Entonces, qué debe creer  –ella no es libre – ella debe creer, sino está condenada. Es Nuestro Señor Jesucristo quien lo dijo. ¿Esto es verdad o no? Entonces, si debe creer, ya no es libre.

   "La libertad de conciencia, el espacio social autónomo": esas son sus grandes palabras. ¿Qué quiere decir eso? Espacio social autónomo para todos los sentimientos religiosos e ideas religiosas que puede concebir el hombre en su conciencia. Yo os pregunto un poco. Evidentemente, detrás de eso, está la moralidad que sigue. No sólo están las ideas; detrás de las ideas, evidentemente, está la inmoralidad que viene con todo eso.

   Entonces, libertad, espacio social autónomo... ¿Hasta dónde va eso, el espacio social autónomo? "Hasta el orden público". Si esto no descompone el orden público, entonces se es libre, la sociedad no tiene nada que ver en eso. Es inconcebible, inconcebible.

   La consagración de los reyes "un período excepcional y anormal"

   Eso me lo dijo el 14 de julio, empezó por eso. Por querer probar que el Estado no debe tener religión. Que eso está en su naturaleza. 

   Entonces le dije: "¡Pero hay quince siglos de Iglesia que van contra eso que vos decís, Eminencia!, ¿Y la consagración de los reyes, qué era la consagración de los reyes y de los príncipes? Sino suplicar, pedir a Dios que les diera la fe católica, que les diera la fuerza de guardar la fe católica en sus países, de extender las costumbres cristianas, las virtudes cristianas, de defender a la Iglesia contra sus enemigos, etc. Todo eso era la consagración del rey. Se le entregaba la espada, ¿por qué? Para defender (la cristiandad) contra los enemigos de la fe".

   - Ah, pero ese fue un período excepcional y anormal .

   - ¡quince siglos !... no está mal.

   - Eso fue anormal. Nosotros, nos sujetamos al Evangelio.

   Sujetarse al Evangelio, os pregunto un poco, es fácil de decir. Eso es absolutamente falso. Como si san Pablo no hubiera dicho: "Oportet illum regnare", "es necesario que Él reine". En el Evangelio todo es para el reinado de Nuestro Señor Jesucristo. ¡En fin, de todas formas ! O bien ahora ya no hay Evangelio. ¡Es increible, increible !

   Entonces, ¿cómo quieren ustedes que uno se pueda fiar de personas como esas ? Eso ya no es posible

4 de octobre de 1987
+ Mgr Marcel Lefebvre

COMUNICADO DE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PÍO X

   En nombre de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Monseñor Bernard Fellay, Superior General, da la bienvenida a la ascensión del Cardenal Joseph Ratzinger al Soberano Pontificado. Ve allí un fulgor de esperanza de salir de la profunda crisis que sacude a la Iglesia católica, crisis de la que ciertos aspectos han sido señalados por el ex- Precto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y más recientemente en su predicación del Via Crucis el último Viernes Santo. 

   Monseñor Fellay implora a Nuestro Señor Jesucristo, Cabeza del Cuerpo Místico, a fin de que la Tradición bimilenaria de la Iglesia, olvidada durante los últimos cuarenta años, durante este Pontificado nuevamente encuentre su lugar y que la Santa Misa tradicional sea restablecida sin restricciones con todos sus derechos. 

   El  Superiorr general asegura al Sucesor de Pedro, Benedicto XVI, sus oraciones y las de toda la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en la considerable tares que le espera para restaurar todas las cosas en Cristo .

19 de abril, de 2005

+Bernard Fellay
Supérieur Général

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* CATHOLICI semper idem (CSI) CSI Diffusion (Francia).