CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

¿CÓMO SOBRELLEVAR LOS SUFRIMIENTOS?


San Ignacio de Loyola

La muerte de un obispo sordo y ciego

Un anciano obispo había perdido casi por completo la vista y el oído. Un sacerdote que lo visitó durante su última enfermedad, admiraba la paciencia y resignación que tenía en todos sus sufrimientos. El obispo contestó que él sabía una pequeña oración que, por la gracia de la paciencia, le dio mucho alivio.

El sacerdote quiso conocer esta maravillosa oración, y el obispo le dijo, «Todos los días repito: Mi Jesús soy casi ciego, que se haga tu santa voluntad; Mi Jesús, soy casi sordo, que se haga tu santa voluntad; Mi Jesús ya no puedon cumplir con mis deberes, que se haga tu santa voluntad. »

Luego, añadió con una sonrisa: « Cuando tengas mucho que soportar haz lo mismo, y verás que esta oración te ayudará.»

San Ignacio en la tormenta

Habiendo embarcado para Roma San Ignacio de Loyola,, se levantó una terrible tormenta. Una ráfaga de viento rompió el mástil y las olas, barriendo la cubierta, ponían la nave en peligro. Todos los pasajeros estaban aterrorizados y esperando la muerte, mientras que San Ignacio mantenía la calma.

D’où cela venait-il ? Le saint s’était accoutumé à se recommander à la providence divine et à se résigner complètement à la volonté de Dieu. De cette façon il conservait en toutes circonstances une tranquillité d’âme complète.

¿De dónde le vená esto? El santo estaba acostumbrado a encomendarse a la providencia divina y a entregarse por completo a la voluntad de Dios. De esta manera conservaba en todas las circunstancias una completa tranquilidad

. L’homme soumis à la volonté de Dieu ressemble à la boussole, qui tend toujours vers le pôle, quelques secousses qu’elle subisse. Dans toutes les souffrances il n’a que Dieu en vue et conserve ainsi la paix intérieure.

El hombre sujeto a la voluntad de Dios es como la brújula, que por más sacudidas que sufra, siempre tiende hacia el polo, . En todos los sufrimientos, ten siempre la vista en Dios y así conservarás la paz interior.

El niño que no quiere ser castigado

Un sacerdote, llamado un día a la cabecera de un padre de familia, absolutamente carente de paciencia, tenía una dificultad increíble para hacerle aceptar el sufrimiento con resignación.

Como último recurso, le dijo: « ¿Siente placer en castigar a sus hijos? » Él respondió que no. "« Bueno, dijo el cura, Dios tampoco se complace en castigar a los hombres. Pero veamos, ¿no corrige usted más severamente a sus hijos cuando se resisten? »

El paciente estuvo de acuerdo en eso, con lo s que el sacerdote prosiguió diciéndole: "Dios hace lo mismo. Cuando el hombre lucha contra los males que le envía, le abrumacon mayores desgracias. "

Nuestro hombre comprendió que con su impaciencia agravaba sus penas, y no murmuró más contra Dios.

François Spirago: " Recueil d'exemples appliqués au catéchisme populaire" (1911)

Tomado de: Bibliothèque de combat

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ESPIRITUALIDAD CRISTIANA