CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

NAVIDAD 2016
Monseñor Andrés Morello


Compañía de Jesùs y de Marìa

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                                                                                            21 de diciembre del año de Gracia 2016. 

Queridos Amigos: 

                           Quiera Dios bendecirles.

                           Las cosas son lo que son y esto es un límite infranqueable. No hay ley, gobierno o autoridad humana que pueda cambiar lo que es el hombre, o su naturaleza social o los principios naturales que rigen la convivencia, ni su origen como creatura, ni su destino eterno, ni la brevedad relativa de la vida, ni la certeza de la muerte.

                           La desobediencia del Edén, aquella de los ángeles entonces caídos y condenados, la loca pretensión de Babel, la perversión de Sodoma, el orgullo de Babilonia, los emperadores que hicieron del Cristianismo un crimen, nada de eso pudo lo que quiso, nada de eso perdura como ellos lo pretendieron.

                           En la primera Navidad de la historia la Madre Virgen y su Esposo Virginal buscan hospedaje entre los suyos y no lo encuentran, nacido el Niño la perversidad de Herodes busca matarlo, buscaron matarlo los judíos en el Evangelio, lo acusaron y consiguieron su muerte. “Quando occidisti? Gladio linguae occidisti Eum” dice San Agustín (¿Cuándo matásteis? Lo matásteis con la espada de la lengua) (Maitines 6ta. Lección Viernes Santo). El romano no hubiera dado la sentencia que no quiso sin aquella acusación “para que veáis que no hallo crimen en Él” (S. Jn. 18,38; y 19,5) “Buscaba librarle” (S. Jn. 19,12), ni quiso condenarle “inocente soy de la sangre de este hombre”   (S. Mt. 27,24).

                           ¿Podría morir para siempre la Vida misma, el Autor de la vida? Resucitó, lo mostró con hechos y milagros durante cuarenta días, fundó su Iglesia, subió a los Cielos y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

                          El mundo en el cual vivimos, las sociedades en que nos toca movernos tienen la altivez de Babilonia que quiere ser más que Dios, que grita que no necesita de Dios, que en el mejor de los casos confiesa a Dios en el Templo y sólo en el Templo de manera que Dios sea neutro en la vida social y aún en la vida individual; los hombres no quieren que Dios se meta en su vida moral, en sus leyes, en sus gobiernos, en sus inteligencias o en sus corazones. Entonces las Babilonias se hacen Sodomas y Gomorras hundiendo su orgullo en la impureza; fue el mal negocio del demonio que siendo el primero de los ángeles no quiso ser como Dios quería y terminó siendo la cloaca de la creación.

                           Volvamos al inicio de estas líneas: Las cosas son lo que son. El hombre no se cansa de patear el aguijón y hasta ahora ninguno pudo cantar victoria.

                           Las dos últimas semanas del Adviento, que nos preparan para la Navidad, la Santa Iglesia dice en el Breviario que rezan sus Sacerdotes cada día “Prope est jam Dominus, venite adoremus” (“El Señor ya está cerca. Venid, adorémosle”) (Antífona del Invitatorio de Maitines de la 3ra. Y 4ta. Semana del Adviento en el oficio ferial).

                           La Navidad dice “Señor”. El Hijo de Dios es Dios, no hay en Él sinó la Persona divina del Verbo. Por eso la Santa Iglesia dice, delante de su Señor y su Dios por nacer “venite adoremus” “Venid, adoremos”. Es la única actitud justa, realista y obligatoria ante Dios, ante sus Voluntades, ante sus Mandamientos; la única actitud que enaltece y engrandece al hombre al hacer la Voluntad de Dios y al adorar sus designios.

                           “Venite adoremus” “Venid, adoremos” es lo mismo que decir creemos lo que Tú dices, adoramos lo que Tú mandas, nunca aceptaremos ni querremos ni haremos nada que Tú no quieras.

                           Que esta actitud de adoración en nuestra vida, en nuestras ideas y palabras y en nuestras voluntades y corazones sea el fruto y la Gracia de esta nueva Navidad en este mundo enceguecido que languidece lejos y en contra de Dios. 

                                                           ¡Santas Navidades! 

                                                                                               + Andrés Morello.

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