CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

 

LA LUZ DEL MUNDO


"Et tenebrae factae sunt”
                                 “Y se hicieron las tinieblas” (S. Lucas 23, 44)

Mons. Andrés Morello

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          La Prensa internacional y el Vocero del Vaticano, P. Federico Lombardi S. J., dieron a conocer algunos párrafos del libro “La Luz del Mundo” que encierra las entrevistas concedidas por Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, al periodista alemán Peter Seewald en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, Italia, VISNEWS101122 (22 de noviembre del 2010).
          Tenida cuenta de que aún no llega a nuestras manos el libro nombrado, pero habida cuenta también de las declaraciones del Vocero del Vaticano P. Federico Lombardi S. J., nos permitimos adelantar este artículo. Todo no podemos comentarlo porque todo no lo leímos; lo leído, sin embargo, impone escribir.
          El hombre contemporáneo está acostumbrado a ver avances vertiginosos en la ciencia, a ver cambios diametrales en la política como el causado por la caída del Muro de Berlín, a ver desparecer países, a asistir al derrumbe de instituciones, a mirar azorado la disolución de los principios y la corrupción de los príncipes, quiero decir de los grandes en lo que sea: En el arte, en la política, en la aplicación de las leyes, en la impartición de la justicia, en la moral pública y en la misma religión. Un genio, un gobernante, un legislador, un juez, un hombre público, un sacerdote, un obispo o lo que fuera dentro de lo destacado y lo importante ya no es de hecho alguien intachable, ya ni siquiera le importa serlo, ya no es el arquetipo de quienes lo miran o pretendiesen ver en ellos algo imitable.
          Las cosas ya no parecen valer por su propia valía intrínseca, los hombres ya no valen por su vida pública y privada. Valen por la etiqueta que les ponen y dejan de valer al quitarlas. Así las cosas, ellas inducen a pensar, y es lo que se busca, que todo es relativo, circunstancial, pasajero e intrascendente.
          Los hombres contemporáneos asisten a este peregrinar de ideas, cosas, grandezas, pequeñeces y bajezas. Anestesiados por lo que se ve, lo que se dice, se repite y se machaca por todas partes, todo le huele a pantano, hasta él mismo, y no percibe que se sume dentro de él y se aletarga. Tanto más cerca o dentro está de la vorágine cotidiana tanto menos percibe la realidad que se le va haciendo virtual y a la par, el contenido de las maquinitas se le va haciendo real. Contrariamente, cuanto más lejos, solo, callado o en silencio está alguien va percibiendo la realidad pavorosa que anega al mundo y va contemplando cada vez mejor y con más hondura lo que falta y lo que vicia al ambiente general.
          “Et virtutes coellorum commovebuntur” (S. Mateo 24, 29). Dejada la interpretación literal de los últimos suspiros de la tierra, ¿No es un cataclismo moral que los faros de la moral se apaguen, peor que den luces falsas, malas, que en vez de llevar al bien y a la verdad lleven al error y al pecado, que llamen trigo a la cizaña y aguas limpias a la ponzoña?
          Es lo que vemos y a lo que asistimos.
          El frasco es bueno por la etiqueta nó por su contenido. No miramos si guarda virus y ponzoña, nos basta mirar qué dice la etiqueta para tragar incautos el contenido.
          En la farmacia religiosa esto no pasaba pero ahora sí pasa desde la última media centuria que sufrimos.
          Sería negarle toda capacidad de certeza a nuestra inteligencia tener que aceptar que la etiqueta hace bueno al contenido cuando éste por donde sea analizado dice veneno y grita muerte.
          Por eso decimos que los faros ya no son tales, no porque un faro haya perdido su entidad, sinó porque esos que vemos ni son ni pueden ser tales cuando en vez de allanar el rumbo al puerto lo hacen al arrecife.

          Vayamos ahora a lo que nos ocupa.
          En la entrevista citada al comienzo y hoy ya editada en forma de libro Benedicto XVI se refiere al SIDA y al uso del profiláctico como medio para evitar el contagio. Para no ser injustos citaremos primero las afirmaciones exactas del P. Federico Lombardi, vocero del Vaticano.
          “…Los dos primeros elementos (abstinencia y fidelidad) son mucho más cruciales y fundamentales para la lucha contra el SIDA, mientras que el profiláctico está en último lugar como recurso, cuando faltan los otros dos. (VIS pág. 11, último párrafo).
          “A la luz de esta visión amplia y profunda de la sexualidad humana y de su problemática actual, el Papa reafirma que- “naturalmente la Iglesia no considera que los profilácticos sean la solución auténtica y moral”- del problema del SIDA” (Pág. 12, 2do párrafo).
          “Con todo ello, el Papa no reforma ni cambia la enseñanza de la Iglesia, sinó que la reafirma, colocándose en la perspectiva del valor y la dignidad de la sexualidad humana como expresión de amor y responsabilidad” (Pág. 12 párrafo 3ro.).
          “Al mismo tiempo, el Papa considera una situación excepcional en que el ejercicio de la sexualidad representa un riesgo real para la vida del otro. En este caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero cree que el uso del profiláctico para reducir el riesgo de contagio sea “un primer acto de responsabilidad”, “un primer paso hacia una sexualidad más humana”, en vez de no utilizarlo exponiendo al otro a un riesgo para su vida”, (Pág. 12 párrafo 4).

          Permita el lector que resumamos las citaciones anteriores para poder contestar a ellas de manera adecuada:
A) º el profiláctico está en último lugar como recurso (luego, lo es)
B) º naturalmente la Iglesia no considera que los profilácticos
        sean la solución auténtica y moral (luego no es un recurso moral, entonces es inmoral.
                                                                    Es claro que A y B dicen lo contrario).
C) º “el Papa no reforma ni cambia la enseñanza de la Iglesia”
D) º “el Papa considera la situación excepcional en que el ejercicio de la sexualidad representa un riesgo real [Nota: En la fiesta del día del Estudiante, 21 de septiembre de cada año, en Buenos Aires, en que los jóvenes salen “de paseo” el gobierno de la Ciudad nombrada distribuye gratuitamente 100.000 profilácticos a los mismos. En los bosques que rodean a la ciudad, los empleados municipales de la misma, cada noche recogen un promedio de 1000 profilácticos usados. No parecen estas “situaciones excepcionales” sinó cotidianas y habituales,]
         “el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero cree que el uso del profiláctico para reducir el riesgo de contagio sea un primer acto de responsabilidad, un primer paso en el camino hacia una sexualidad más humana

          Yo no se que entiende Usted de todo esto, lo que yo entiendo es lo siguiente, resumiendo aún más:
          A. que usar tal cosa es un último recurso (luego, sí)
          B. que la Iglesia no lo considera auténtico y moral, (luego, nó)
          C. que Benedicto XVI no reforma ni cambia esto
          D. que en situación excepcional (bastante común por cierto) Benedicto XVI no justifica                   
                el uso desordenado de la sexualidad,
                que el uso de tal cosa (profiláctico) para no contagiar

            Y si lo que entiendo lo entiendo correctamente entonces lo que escribe lo borra con el codo pero estén Ustedes seguros que “el Papa no reforma ni cambia la enseñanza de la Iglesia”.
          Leído lo que leímos y entendido lo que entendimos nos encontramos delante de afirmaciones opuestas y contrarias de manera que lo que unas afirman las otras lo niegan. Tratemos de dar luz a este faro de tinieblas usando algunos principios de moral, de la Sagrada Escritura y del sentido común.
          De todo no podríamos hablar aquí ya que de cada afirmación que hagamos saldrán cantidad de consecuencias lógicas, morales y católicas; trataremos entonces de limitarnos a lo que nos ocupa.

          1. ¿Cuándo pueden tener trato marital un hombre y una mujer?
          Dios Nuestro Señor confió al hombre la facultad generativa con ese fin, que se continúe la especie y esto queda asegurado allí en donde la especie no sólo continúa sinó que además permanece y lo hace bien, es decir, en el seno de una familia que se ocupe de los nacidos. La enseñanza milenaria de la Iglesia es entonces que dicho trato marital es lícito sólo dentro del matrimonio, luego, nó fuera de él ni entre solteros y dentro del matrimonio sin impedir jamás su fin propio, que son los hijos, de manera positiva. Si no fuera así no rezarían los Mandamientos: “No desearás la mujer de tu prójimo” y “No fornicarás” (que es entre solteros).

          2. La situación moral mundial y corriente es exactamente la opuesta “desea a la que quieras”, “haz con ella lo que quieras”, “hazlo sin que vengan hijos”. Más aún, “hazlo como quieras” y esto dio comienzo al SIDA.
          Pongamos un ejemplo de la vida común también. En las ciudades hay borrachos, imaginemos que ya embriagados los pobrecitos se lastiman con el vidrio de las botellas rotas. No se aflijan, el moralizador popular lo soluciona: Usemos botellas de plástico.
          La solución ¿Cuál es? ¿Qué no haya borrachos o dejarlos hacer pero que no se lastimen?
          Eso es el uso del profiláctico. Peque la gente pero con asepsia y profilaxis, no se enferme, no contagie, pero pórtese mal y haga cuantos pecados quiera.

          3. ¿Por qué no se puede el profiláctico? Porque es algo que nunca puede usarse bien. La moral siempre enseñó en la Iglesia que no podía fabricarse ni venderse sin pecado lo que no podía usarse sin pecado. Ahora bien, el profiláctico puede usarse:

          Entonces, lo uno impediría los hijos, lo otro sería adulterio y esto fornicación. Si los actos son malos y no permitidos, los medios para ellos también son malos y tampoco se pueden. El profiláctico siempre se usa con pecado.

          4. Un acto de responsabilidad es un acto de moralidad. ¿Por qué usar el profiláctico aún para no contagiarse no deja de ser pecado? Porque lo dice el Apóstol “non faciamus mala ut eveniant bona” “no hagamos el mal para conseguir el bien” (Rom. 3, 8). Si la Señora en cuestión o el Señor interesado no quieren contagiarse, basta con no pecar. Lo afirmado no sería un “acto de responsabilidad o moralidad” sinó, al contrario, una inmoralidad más que acompaña a la otra, como quien mata injustamente y además se ensaña.

          5. “Humanizar” la sexualidad es dejarla en donde está. Justamente la capacidad generativa se usa hoy de cualquier manera y hasta de la peor manera porque se usa “humanamente”. El hombre nacido en esta tierra es un expulsado del Paraíso Terrenal, es un hombre que carga en su alma y en su ser con el pecado original, al menos hasta el Bautismo, hombre siempre con sus consecuencias y desórdenes. Este elemento esencial falta en la argumentación de Benedicto XVI. No se trata de “humanizar” sinó de sobrenaturalizar. Nada sin la Gracia de Dios puede ser realmente bueno ya que esta humanidad que gime entre vicios y flaquezas no es tal cual salió de las manos de Dios sinó aquella expulsada del Paraíso, asesina de Abel y culpable de Sodoma. Ese mundo no necesita las soluciones del hombre caído sinó las de Jesucristo Nuestro Señor y el imperio de su Gracia.
          Por eso comenzamos diciendo “Se hicieron las tinieblas” porque esa luz aparente sí es del mundo pero no de Dios.                                                                         

                                            Ave María Purísima.

                                                        Diciembre del 2010

                                                                + Mons. Andrés Morello