CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

RATZINGER-BENEDICTO XVI VISITÓ
LA IGLESIA LUTERANA DE ROMA


Está prohibido (C. D. 1258) a los fieles asistir activamente,
de la manera que fuere, o tomar cualquiera parte activa en
las ceremonias públicas del culto no católico (cismático,
herético, pagano). Quien activamente participe con
herejes (C. D. 2316) se hace sospechoso de herejía
.

Domingo 14 de marzo de 2010

Las «campanas de Lutero» en Roma, idénticas a las de la capilla palatina de Wittenberg, sonaron ayer a rebato en homenaje a Benedicto XVI en su visita a la Iglesia luterana de Roma, donde fue recibido con aplausos y predicó un mensaje de unidad de los cristianos. Es la segunda visita de un Papa al templo luterano de Roma después de la realizada por Juan Pablo II en 1983.

El pastor de la Iglesia luterana de Roma, Jens Martin Kruse, considera «una gran alegría que luteranos y católicos podamos rezar juntos». Según Kruse, que ayer se desvivió en gestos de afecto con el Papa, la visita «es un signo de que en Roma el ecumenismo está muy vivo».

Visita a la iglesia luteranaTras el saludo de la presidenta de la comunidad luterana -en su mayoría alemana, por lo que toda la ceremonia se desarrollo en ese idioma- se sucedieron las homilías del pastor Jens Martin Kruse y del Papa. Benedicto XVI consideró «hermoso que podamos rezar juntos, entonar los mismos cantos y escuchar la misma palabra de Dios. Pero no podemos estar satisfechos porque todavía no podemos compartir del mismo altar». Las piezas de Mozart, Bach y Mendelsohn realzaron una ceremonia caracterizada por la cordialidad en los saludos y la convergencia temática en las homilías. El Papa regaló a la comunidad luterana una reproducción del mosaico de Jesucristo que se encuentra bajo el altar de la Confesión en la basílica de San Pedro, justo ante de la tumba del Pescador de Galilea.

Joseph Ratzinger no sólo es un experto en Lutero sino que trabajó directamente en las conversaciones que llevaron a firmar hace diez años en Augsburg (Alemania) el acuerdo de Roma con la Iglesia Luterana Mundial sobre la doctrina de la Justificación, al que se han sumado después otras Iglesias evangélicas. Según el pastor Kruse, «encontraron una formula común para explicar la relación entre la fe y las buenas obras, pues también Lutero decía que no hay verdadera fe sin buenas obras. Si una persona tiene fe, normalmente hace buenas obras». Al término de la liturgia de la palabra en la espléndida Christuskirche de Vía Sicilia, el pastor Kruse confirmó a la congregación que el ecumenismo estaba dando nuevos pasos y pidió «que Dios bendiga al obispo de Roma y a todos los mensajeros del Evangelio en esta ciudad». El Papa, que había sido recibido con aplausos, fue despedido con una gran ovación.

"La unidad no puede ser hecha por los hombres. Debemos entregarnos al Señor, sólo él nos llevará a la unidad. Recemos juntos por esto", dijo Benedicto XVI.

"Pero debemos ver también que hemos destruido nuestra unidad. Hemos dividido el único camino en muchos caminos", agregó.

El Obispo de Roma aseguró, además, que el hecho de congregarse una representación de la Iglesia católica y luterana en ese acto se debe a que ambas comunidades escuchan "la misma palabra de Dios, el único Cristo, ofreciendo el testimonio del único Cristo".

"Nos pone tristes saber que esta división es el resultado de una situación pecaminosa, pero debemos saber también que la unidad es un regalo que sólo nos puede dar Dios", apuntó.

El Papa, quien llegó al templo religioso en compañía, entre otros, de su secretario de Estado, Tarcisio Bertone, fue recibido por el pastor luterano Jens-Martin Kruse.

"Para nosotros es verdaderamente un día de mucha alegría. Nos sentimos verdaderamente contentos por este evento y con gran alegría esperamos al Papa", dijo Kruse instantes antes de la visita, en declaraciones a Radio Vaticano.

"El cardenal Ratzinger conoce muy bien nuestra Iglesia y nuestra comunidad. Así como la teología luterana y nuestra espiritualidad. Viene a una Iglesia que conoce muy bien. Es el Obispo de Roma", añadió.

Según el pastor evangélico, la visita del Papa es un "hermoso signo para el ecumenismo" y, lo más importante, una oportunidad de poder celebrar juntos un culto, escuchar la palabra de Dios y rezar juntos.

Los representantes de la Iglesia Luterana Evangélica en Roma pretendieron hacer al Papa sentirse como "en casa" con esta visita, según explicó Kruse.

VÍDEOS DE LA VISITA