CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

EL "PAPA", A LA VANGUARDIA
Fray Gerundio


Falsedad y doblez Bergoglianas

Falsedad y doblez Bergogliana)

18 junio, 2014 - Este título es evidentemente ambiguo y de doble sentido. Nos podemos referir con él a la entrevista que el "Papa" ha concedido al periódico catalán del mismo nombre, pero también a esa divinización popular del Pontífice –me temo que autoconscientemente procurada-, que lo ha presentado ante la Cristiandad como el que va delante de todos los procesos, progresos e intentos de acelerar lo que se ha llamado la modernización de la Iglesia. Ya se sabe lo que esto quiere decir: modernizar la Iglesia supone que hay que dar por terminada la funesta etapa en la que se denunciaba el pecado personal. Gracias a Dios, ahora han descubierto los sabios exegetas y moralistas que hoy en día todos los pecados son sociales, y sobre todo, los cometen los demás. Basta con echar un vistazo a los sermones diarios para comprobar que la corrupción (de los otros, claro), el capitalismo, la inmigración, el paro… y un largo etcétera son los auténticos pecados contra los que hay que luchar desde la Sede de Pedro. El aborto, la homosexualidad, la impureza, el adulterio son peccata minuta, nunca mejor dicho. Y como ya se sabe (según Francisco) lo que dice la Iglesia sobre eso, pues no hay que insistir más en ello. Enfoquémonos sobre la ecología y aprovecharemos mejor el tiempo.

Pues bien, nos encontramos esta semana con la susodicha entrevista, emitida también por televisión. Eramos pocos y parió la abuela, solían decir los antiguos. Cada nueva entrevista lleva aparejada una nueva equivocidad, de tal modo que quien la lee suele interpretarla según sus intereses. Como era de esperar, las palabras ambiguas de Francisco sobre el proceso separatista, han suscitado el entusiasmo de los propios y el encanto de los extraños. Decir que es comprensible la secesión si ha habido anteriormente un episodio de fuerza, es lo mismo que darle la razón a los separatas catalanes (tan dolidos ellos por la fuerza que los ha mantenido esclavizados durante siglos), mientras que los ingenuos lo interpretan como si fueran palabras definitorias y condenatorias del dichoso proceso. Al final, todos acaban diciendo: El Papa nos ha dado la razón. Y puede que sea verdad.

Yo les explicaba a mis novicios modernistas, que lo que el Papa opine sobre el conflicto Cataluña-España (tal como maliciosamente preguntaba el periodista judío de turno), viene a tener el mismo valor que si yo predicara el domingo en misa sobre las paperas de la vaca lechera en época estival. Ni tengo autoridad para ello, ni a la gente le importa. Y por supuesto, no está dentro de mi misión. Ya hay expertos que puedan opinar sobre esto. Pero sin embargo, hubiera sido muy bonito que el Papa aprovechara la pregunta malévola, para hablar de la unidad secular de la España cristiana desde siglos inmemoriales, capaz de haber llevado a cabo una evangelización monumental, en la que también participaron catalanes ilustres que nunca tuvieron el menor rencor contra los españoles, por la sencilla razón de que ellos eran españoles y se sentían así. Claro que entonces no había obispos modelo Don Oppas que vendían su primogenitura en Barcelona o Tarragona o Girona por un plato de lentejas independentistas. Imagínense ustedes quién va a aspirar al cardenalato en Barcelona con espíritu españolista. Lo desollarían vivo antes de empezar el canto de entrada. Ya hubo antecedentes en el nombramiento de don Marcelo hace lustros y Roma se asustó.

Pero bueno, a lo que voy.

El caso es que entre tantos melindres y chucherías de la entrevista, hay algo que me ha llamado poderosamente la atención, por lo petulante, doctoral y engolado. Es un intento de parecer que no se habla de uno mismo, cuando las palabras denuncian perfectamente las maniobras que dejan adivinar la presuntuosidad e inmodestia del entrevistado. Esto sucede en muchas entrevistas y no va a ser menos en la que nos ocupa.

Cuando al final de la entrevista (el final siempre es interesante porque sale a colación alguna chorrada de fin de fiesta), el periodista pregunta: Usted está cambiando muchas cosas. ¿Hacia qué futuro llevan estos cambios?, la contestación es de lo más sugerente:

No soy ningún iluminado. No tengo ningún proyecto personal que me traje debajo del brazo, simplemente porque nunca pensé que me iban a dejar acá, en El Vaticano. Lo sabe todo el mundo.

Bueno, la verdad es que esto me parece algo, humm… digamos… que no se corresponde con la verdad….

Vamos a ver: Todo el mundo sabe que el cardenal Bergogglio, a punto ya de retirarse, estaba tomando clases de italiano un par de meses antes de la renuncia de Benedicto XVI. Y ya se va conociendo más a fondo que todo estaba programado, a falta solamente de que el Espíritu Santo diera su conformidad, o al menos dejara actuar a los picarones de la comedia. Eso por un lado.

Por otra parte, si uno llega a una Institución sin un proyecto personal, lo primero que hace es respetar lo establecido. Y una Institución tan venerable como la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, merecía que se la hubiera tratado con algo más de respeto y de veneración por sus ancestrales costumbres. Es cierto que el Papado llevará siempre una cierta huella de la personalidad de quien lo sustenta: supongo que así ha ocurrido a lo largo de los siglos. Pero desde luego, la sistemática y atropellada desconsideración hacia costumbres, modales, formas, procedimientos, conductas y opiniones de todo lo anterior, es sin duda un Proyecto Personal, así como suena. Porque si no lo hubiera, al menos habría permanecido algo en pie.

Fue el francés Luis XIV quien dijo la famosa frase El Estado soy yo. No se cortó un pelo al pronunciarla y no tuvo que disimular. Y desde luego el Papado es monárquico y absoluto, aunque ahora, con disimulada careta democrática, se ha convertido en absolutista en sentido negativo: para hacer un cambio radical de todo lo anterior, para poner la doctrina moral patas arriba, y para hacer ver que la Iglesia ha estado actuando mal hasta ahora. Si esto no es un proyecto personal, que venga Dios y lo vea.

Yo por eso les he dicho a mis novicios que aprendan a leer las entrevistas. Las que conceden los políticos, suelen ser embusteras y falsas (pues dependen del electorado); las de los famosos, también suelen ser mentirosillas (pues dependen del dinero que les paguen para que den una noticia sorpresa de divorcio, adulterio, embarazo o cotilleo). Respecto a las que van concediendo los Pastores, pues…. ¡que vayan sacando consecuencias!

Tomado de: "Tradición Digital" (Subtítulo, entrecomillados y resaltados, nuestros)

¿QUIÉN ES JORGE M. BERGOGLIO?

EL CHE PAPA