CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

LA SATÁNICA INVERSIÓN
DEL ANTICRISTO BERGOGLIO

La falsa modestia es la más grande de las soberbias


LA SATÁNICA INVERSIÓN DEL ANTICRISTO BERGOGLIO (La falsa modestia es la más grande de las soberbias)

Es muy típico de los adeptos luciferianos el tomar los más sagrados entre los ritos católicos y ponerlos exactamente al revés, como le gusta al Príncipe de este mundo, por ejemplo, invirtiendo la cruz, y pretendiendo luego que es la de san Pedro.

En este caso, ha tomado la solemne liturgia del Jueves Santo, que el Papa celebraba solemnemente en su catedral, la primera de la Urbe y del Orbe, san Juan de Letrán, la resurrección del Templo de Jerusalén, en que viene escrito “Non est in toto sanctior Orbe locus”, no hay en todo el mundo lugar más santo, y lo ha trasladado a un lugar deshonroso como lo es una cárcel moderna, en la que los inquilinos no sólo no están arrepentidos y en vías de corrección, sino que son ellos los que imponen su barbárica ley a sus atemorizados y desarmados “guardianes”.

Para bien mostrar que la ceremonia del lavatorio o mandato era un apéndice a la conmemoración de la institución del sacrificio nuevo y de la llamada de los Apóstoles al sacerdocio nuevo, en el rito anterior a las malhadadas reformas de la Semana Santa en tiempos de Pío XII, éste se celebraba después de la Misa y del denudamiento de los altares, y muchas veces, ni siquiera en la propia iglesia, sino en el claustro, precisamente en la galería que en no pocas catedrales o monasterios se sigue llamando del Mandato.

Se hacía con ornamentos morados, ya no blancos, y los “apóstoles” siempre se seleccionaban entre los más dignos, puros e inocentes. En principio clérigos, puesto que representaban a los que habían sido designados como raíz del sacerdocio según la Orden de Melchisedec, y ya no de Aarón,

Si éstos no estaban disponibles, niños, inocentes, por las mismas razones que motivaron se tolerara la costumbre de admitirlos al servicio del altar cuando los clérigos inferiores dejaron de abundar.

O en otros casos, ancianos, venerables por sus canas, méritos y buena fama.

Es decir, siempre VIRI, varones, como representando a los que en esa Cena-Comunión sacrificial estaban siendo llamados al sacerdocio, y de buena fama, como cumple a los que habían sido limpiados exteriormente, y sobre todo interiormente por la Pureza misma, aunque uno de ellos fuera internamente un traidor.

Nuestro Señor lavó los pies de sus apóstoles como un signo exterior de los efectos purificativos del Bautismo que iba a tener perfecta eficacia el día de Pentecostés, por eso les dice: “Estáis limpios, aunque no todos”, porque sabía que uno de ellos rechazaría la Gracia, y lo entregaría.

Por ello, fue siempre evidente que el Mandato no debía hacerse sino con bautizados, quedando absolutamente excluidos los no-bautizados.

Más aún, esta primera Misa y Comunión general no se realizó en cualquier sitio, sino en el mejor aposento de una familia honrada y noble, que como no omite señalar el Evangelio, estaba en alto, y “compuesto”, es decir, lo mejor y más ricamente adornado posible. Al parecer, Nuestro Señor no era tan “humilde” y “sencillo” como Bergoglio-Francisco.

Sin embargo, el último Jueves Santo, primero del "Pontificado" de Bergoglio, éste hizo todo lo contrario:

En un lugar deshonroso, sin ninguna solemnidad, olvidando lo más esencial, que es la institución de la Misa y sacerdocio nuevo, en favor de un rito periférico horriblemente deformado en su celebración, y mucho más todavía en su significado, prostituyendo la caridad verdadera en favor de un luciferiano “amor” masónico.

Con personas que ni siquiera están bautizados, ni conocen cual es el significado de aquello en que los van a obligar a figurar, y que en el caso de los musulmanes, como alguno de ellos ya se ha encargado de señalar, es tan inconcebible que sólo servirá para aumentar el desprecio que ya sienten por el pervertido y decadente Occidente post-cristiano.

Para ellos, ese acto equivale a una completa rendición del cristianismo ante uno de sus peores enemigos, y ni siquiera una rendición honrada, según las reglas de la guerra, en que el vencido sigue siendo considerado digno de respeto, sino la reacción de un perro ante el palo de su amo.

Para quien, como el que ésto escribe, ha estado en contacto y convivencia diaria, REAL, con poblaciones musulmanas, ése acto es una invitación no ambigua a la invasión y esclavización de unas poblaciones cristianas que han caído muy por debajo de lo ovejuno o cetrino, y van a besar, a través de su máximo representante, el pie que los ha de expulsar de sus propias casas, como pudimos ver en Yugoslavia.

Después de ésto, extráñense de leer que Magdi (ex) cristiano Allam, bautizado por Benedicto XVI hace algún tiempo, haya anunciado precisamente ahora su abandono, no de la Iglesia Católica, en la que nunca estuvo, sino de la Iglesia conciliar.

Si se convirtió sinceramente, ha podido darse cuenta de que es imposible que una religión que se prostituye tan rastreramente sea la verdadera.

Y si esa conversión no fue sino uno más de los teatrillos a los que nos tiene acostumbrados la falsa iglesia conciliar, ha escogido el mejor momento para manifestar elocuentemente a sus hermanos musulmanes todo el desprecio que debe merecerles el Occidente apóstata.

Ahí donde san Francisco de Asís arriesgaba fiera y valientemente la vida para anunciar la verdadera religión al Sultán de Egipto, mereciendo por ello el aprecio y la estima de los musulmanes, damn Francisco de Malos Aires disuade eficacísimamente a los muchos cristianos secretos y a los muchos musulmanes a quienes la Gracia divina empuja a convertirse al cristianismo, señalando claramente que él se pone del lado de sus perseguidores.

Para un musulmán, no cabe mejor apologética en favor de su religión. Ellos, que todavía se acuerdan del beso al Corán del turbomagno, o la oración en la mezquita azul del pobre Papa Benedicto”, van a ver ahora al supuesto sucesor del Papa de Lepanto, san Pío V arrodillado como un esclavo ante los pies de los invasores pasados y presentes de la Italia de Andrea Doria, genovés como sus padres, que deben de estarse revolviendo en la tumba…

Una vez más, precisamente un Jueves Santo, Nuestro Señor está siendo traicionado, no sólo por Judas-Bergoglio, sino por todos los sedicentes “católicos” que lo reconocen como su Jefe, mereciendo con ello que Nuestro Señor los castigue una vez más por medio de la cimitarra del infiel berberiso.

Sofronio

Parece que Madgi Allan, ex subdirector del Corriere della Sera, abandona el catolicismo, por excesiva tolerenacia de Francisco, Bergoglio, con los musulmanes.

Es sorprendente lo que está pasando: neocones defendiendo los actos sacrilegos del card. Bergogio y sus herejías, al menos como cardenal; pero por otra parte, sacerdotes que han declarado que no van a decir ya la Misa ‘una cum’, incluso uno que celebraba Sommorum Pontificum y Novus Ordo y me ha llamado para decirme que no rezará por Francisco.

Sin duda esta elección es un signo para distinguir y separar

Diana de las Nieves

El acto del Papa Francisco no se ajusta al Evangelio. Porque Jesús le lavó los pies a sus apóstoles y no a cualquiera. Tampoco se los lavó a mujeres y ni siquiera a la Virgen María. Además el texto tampoco dice que les besó los pies. El representante de Cristo no debe rebajarse hasta ese extremo. Si quiere humillarse que se flagele en privado. Como imagen me parece pésima.

Los delincuentes aunque sean menores de edad, no necesariamente son pobres. Además después de decir que cuidemos a los niños y a los ancianos, por ahí se pone a lavar y besar el pié de uno que mató a la abuela, o se pasó a su primito. Entonces para qué tener policías y cárceles. Este hombre introduce la falsedad y la demagogia. ¡Cómo te extraño Benedicto 16! Vos sí que eras un gran papa y no como este chupamedias término muy apropiado. En fin lo que hace para hacerse el bueno. La falsa modestia es la más grande de las soberbias.

Visto en: Blog apologético de la Doctrina Católica: Santa Teresita del Niño Jesús

EL CHE PAPA

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