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PARA SER MIEMBRO DE LA ACADEMIA
PONTIFICIA POR LA VIDA YA NO SE REQUIERE
FIRMAR UNA DECLARACIÓN PRO VIDA



Vincenzo Paglia, presidente de la APV

ROMA, Italia, 10 de Noviembre de 2016 (LSN) - Los miembros de la Academia pontificia por la vida ya no tendrán que firmar una declaración manifestando que sostienen las enseñanzas pro-vida de la Iglesia.

En los nuevos estatutos del organismo vaticano promulgados el 4 de noviembre. Francisco también amplió sus fines incluyendo un enfoque sobre el medio ambiente.

La página página web del Vaticano   anunció que Francisco aprobó los estatutos el mes pasado.

Los Estatutos anteriores  habían sido publicados en 2004 y en ellos se enumeraban en tres puntos las "tareas ptopias " (§ 2), de la Academia: "estudiar los asuntos y temas específicos relacionados con la promoción y defensa de la vida humana desde una perspectiva interdisciplinar", "educar en una cultura de la vida", e "informar a la Iglesia y al público [...] acerca de los resultados más relevantes de su estudio y actividades de investigación."

En los nuevos estatutos, el párrafo § 3 fue modificado: mientras que en el de los estatutos de 2004 decía que la investigación de carácter científico debía "estar dirigida a la promoción y defensa de la vida humana", el nuevo párrafo dice:

"La Academia tiene una tarea de carácter prevalentemente científica, dirigida a la promoción y defensa de la vida humana (cf. Vitae Mysterium, 4). En particular, se estudian los diversos aspectos que se relacionan con el cuidado de la dignidad de la persona humana en las diferentes edades de la existencia, el respeto mutuo entre géneros y generaciones, la defensa de la dignidad de cada ser humano, la promoción de una calidad de la vida humana que integre valor material y espiritual, con vistas a una auténtica "ecología humana", lo que puede ayudar a recuperar el equilibrio original de la Creación entre el ser humano y el universo entero (cf. Quirógrafo, 15 de agosto de 2016) ".

La sorpresa es la inclusión de la palabra "género" en lugar de la palabra más específica "sexo", así como la consideración de la calidad de la vida humana en una relación de dependencia con el "todo el universo." Esto deja a la puerta abierta a todo tipo de tendencias modernas, tales como la elevación de la vida animal al mismo plano que la vida humana, o poner la idea de un género sociológico antes del sexo natural de una persona. Al mismo tiempo, se introduce el ambiguo "equilibrio original de la Creación", que necesita más exposición teológica con el fin de no ser confundido con una idea pagana del cosmos.

Otro cambio drástico para el APV es la eliminación de la exigencia de firmar la " Declaración de sirvientes de la vida ", una confesión dirigida a los médicos e investigadores médicos, que indica la voluntad explícita de los miembros de seguir las enseñanzas de la Iglesia acerca del carácter sagrado de la vida humana y la obligación de no realizar "investigaciónes destructivas con el embrión o el feto, y contra el aborto electivo, o la eutanasia."

La supresión de tal declaración no puede considerarse como la eliminación de algo superfluo. Desde su  creación, la APV estuvo destinada a contrarrestar la moderna "cultura de la muerte".

Históricamente la APV fue conocida porque sus miembros eran principalmente católicos defensores de las enseñanzas pro-vida de la Iglesia, mientras que en el pasado, otras academias pontificias habían sido criticadas por dar la bienvenida a miembros que se oponían a las enseñanzas de la Iglesia.

Sin embargo, en los últimos años la dirección del PAV fue objeto de críticas. En 2009, el entonces presidente arzobispo Rino Fisichella, publicó un artículo en el periódico del Vaticano, L'Osservatore Romano, oponiéndose a un arzobispo brasileño que había excomulgado a los médicos que intervinieron en un aborto practicado a una niña de 9 años de edad, embarazada de gemelos. El artículo provocó la revuelta de más de la mitad de los miembros de la Academia.

En 2012, la dirección de la Academia enfrentó las críticas de sus miembros sobre una conferencia de infertilidad en la en la que hubo  oradores que sugirieron que los procedimientos reproductivos artificiales como la FIV son "naturales" y aceptables.

Otro cambio en los nuevos estatutos -plausiblemente uno de los más significativos- es que los miembros ya no serán nombrados de por vida. Serán nominados por períodos renovables de cinco años que terminarán cuando el miembro cumpla 80 años.

Se supone que los nuevos estatutos, en preparación desde hace varios años, "permitirán a la Academia responder más eficazmente a los muchos retos que la Ética de la Vida presenta a los creyentes y a todos los hombres y mujeres que se preguntan qué significa vivir una verdadera vida humana", como dice su sitio web.

El Arzobispo Vincenzo Paglia, recientemente nombrado presidente de la APV, explicó que los nuevos estatutos no sólo ayudarán a coordinar el trabajo de la Academia con otros organismos de la curia, sino que se extienderán más allá. Añadió que a partir de ahora la APV podrá también colaborar con "... otras instituciones académicas, incluyendo aquellas que reflejan sistemas de creencias y culturas diferentes a las nuestras, que como nosotros, están activas en este campo de estudio muy sensible y en desarrollo."

Monseñor Renzo Pegoraro, canciller de la PAV, añadió que la Academia continuará su trabajo. "Al mismo tiempo, este desarrollo en la vida de la Academia está destinado a responder a la necesidad de un enfoque más amplio de las cuestiones apremiantes y complejas a las que se enfrenta la vida hoy en día, enfoque que asegura que la vida siempre se cuida, protege y se respeta".

Los nuevos estatutos entrarán en vigor el 1 de enero.

Fuente Life Site News

Visto en Novus Ordo Watch

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