CATÓLICOS ALERTA

Defendiendo nuestra fe

FRANCISCO SÓLO SE DIFERENCIA DE
SUS ANTECESORES POR SU PLEBEYISMO


¿Se puede ser tan ciego?

Nos hacemos esta pregunta, pues entre los que reconocen como "papas" a los usurpadores que se sucedieron desde la muerte de S. S. Pío XII, encontramos escritos como el que reproducimos a continuación y no comprendemos como pueden seguir diciendo que son verdaderos pontífices viendo todas estas conductas espantosas.


Supuración

En definitiva, lo que se ha degradado es el estilo. Bergoglio no es más que el pus que supura a raíz de la infección que la Iglesia padece desde hace más de cincuenta años. Lo que cambia, es que el pus se ha vuelto más purulento. Pero la infección supura desde hace décadas. 


Es natural a cualquier católico bien formado se sienta confundido e indignado cada mañana cuando descubre la sorpresa diaria que nos tiene preparada el papa Francisco. Algunos han declarado la sede vacante y aseguran que Bergoglio es el Falso Profeta, o el Anticristo o algún otro bicho apocalíptico. Puede que lo sea; no lo sé, pero hay algo que sí resulta claro: Francisco no es más que el fruto maduro del Concilio Vaticano IIand beyond. Lo cual es lo mismo que decir que el actual pontífice no es más que la manifestación sin ambages de lo que la Iglesia ha vivido y ha sido en los últimos cincuenta años. En pocas palabras, Bergoglio no es nada nuevoBergoglio es la manifestación de la cruda realidad del estado actual de la Iglesia católica.

Por cierto que hay diferencias con los pontífices anteriores, pero ellas no son más que epifenómenos, subproductos propios de la personalidad del pontífice y que, a nuestros ojos católicos, pareciera que marcan un cambio radical con la Tradición de la Iglesia, pero no es así. Propongo aquí algunos ejemplos de lo que sucedía en la década de los ’60 con el papa Pablo VI. 

Muchos se escandalizan de los amagues ecuménicos de Bergoglio: sus besuqueos con los ortodoxos, sus comidas kosher con los judíos o sus permisos para comulgar a las obispas luteranas. Pero ¿qué hacía el “beato” papa Montini? 

1. El 16 de septiembre de 1975 se arrodilló ante el metropolita Melitón de Calcedonia, arzobispo ortodoxo, y besó sus pies, como pueden ver en la foto.

se arrodilló ante el metropolita Melitón de Calcedonia, arzobispo ortodoxo, y besó sus pies

2. Casi una década antes, en 1966, Pablo VI, al encontrarse con Michael Ramsey, arzobispo de Canterbury, se había sacado el Anillo del Pescador y lo había puesto en el dedo del obispo anglicano.

Otro motivo de escándalo es la aparente -y sólo aparente- abdicación al ejercicio del pontificado de Francisco, negándose a ser llamado Papa y prefiriendo ser conocido como “obispo de Roma”. Sin embargo, Montini había sido más dramático: 

3. El 13 de noviembre de 1964, en medio de una de las sesiones del Concilio Vaticano II, descendió de su trono con la tiara pontificia con la cual había sido coronado, y la depositó sobre el altar, entregándosela luego al cardenal Spellman de Nueva York a fin de que fuera subastada y el dinero recaudado distribuido entre los pobres de la India. Pueden ver el hecho aquí.

Un último ejemplo: Francisco se resiste a habitar en el Palacio Apostólico a fin de mostrar humildemente al mundo su humildad y pobreza. 

4. Pues bien, Pablo VI, pocos meses después de ser elegido Papa, ordenó despojar literalmente el Palacio Apostólico de los tapices, cuadros, muebles y demás objetos de valor que allí se estaban, por amor a la pobreza, dejando desnudos los muros y aposentos.

Lo de Bergoglio, entonces, no es novedoso. Lo novedoso, en todo caso, es su estilo vulgar y ordinario. Muchos fueron los plebeyos que ocuparon la sede petrina, pero todos ellos supieron amoldarse a las circunstancias y adoptar, como correspondía, los modos y las actitudes de un príncipe. 

Francisco, en cambio, es plebeyo y se regodea en su plebeyismo. Es análogo al caso de los intelectuales de La Cámpora que hace algunos años reivindicaban la villa miseria como estilo de vida y el ser villero como condición deseable. Tal como bien lo expresó Elisa Carrió, Bergoglio se complace de rodearse de personajes menores y bajos o, dicho de un modo más directo, le gusta estar rodeado de negros, y está en su salsa entre ellos (y aclaremos que los negros no son los pecadores y los pobres a los que se acercaba Nuestro Señor. Como bien decía un maestro, hay negros de muchos colores).

En definitiva, lo que se ha degradado es el estilo. Bergoglio no es más que el pus que supura a raíz de la infección que la Iglesia padece desde hace más de cincuenta años. Lo que cambia, es que el pus se ha vuelto más purulento. Pero la infección supura desde hace décadas. 

Tomado de Wanderer

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APOSTASÍA