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CAMPAÑA DE "TEÓLOGOS" ESPAÑOLES PARA PERMITIR LA COMUNIÓN DE LOS ADÚLTEROS


Se acerca el famoso "Sínodo de la Familia" de octubre, y cada vez son más claras las señales de que, aplicando la misericordina bergogliana, la secta conciliar se pronunciará oficialmente a afavor de la "comunión" de los adúlteros.


Nos preguntamos: ¿Qué harán los "línea media" y la FSSPX?

Blasfemogoglio

Ante las "crueles resistencias" y las presiones cada vez más potentes de los rigoristas que está recibiendo el "Papa", la mayoría silenciosa comienza a movilizarse para apoyar la "primavera" de Francisco. El detonante parte de una veintena de teólogos españoles de reconocido prestigio que acaban de lanzar una campaña de recogida de firmas de apoyo a una eventual decisión del Sínodo de permitir el acceso a la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente. (C. A.: ¿Por qué no llaman las cosas por su nombre, y dicen ADÚLTEROS?)

La campaña en español (a la que seguirán otras en inglés, francés, alemán e italiano) se titula Carta al obispo de Roma y está firmada por 18 teólogos, un informador religioso y el obispo emérito de Palencia,Nicolás Castellanos. Entre los teólogos figuran José Ignacio González Faus, Andrés Torres Queiruga, Luis González-Carvajal, José Antonio Pagola, Javier Vitoria, Lucía Ramón, Joaquín Perea o Ximo García Roca.

En la petición, lanzada a través de la plataforma Change.org, pide a todas las "personas de buena voluntad", especialmente a los fieles católicos, que arropen son su firma "al "Papa" de la misericordia (¡!) y a los padres sinodales que quieran seguirlo en este camino de una 'misericordia exigente'".

Los firmantes aseguran, en la presentación de la campaña de Change, que "los sectores rigoristas presionan cada vez más al Sínodo y a Roma". Señalan, en concreto, la recogida de casi medio millón de firmas que piden al Papa que no permita la comunión a los divorciados.

Para completar, que no contrarrestar, esa petición, los firmantes le piden todo lo contrario y quieren que se escuche "el clamor del Pueblo de Dios, hasta ahora silencioso, sobre este tema".

"En nuestra opinión, la prudencia pastoral no sólo permite, sino que hoy más bien reclama un cambio de postura". Y aducen una serie de razones bíblicas y antropológicas, para sustentar su petición.

La primera es que las palabras de Jesús de "lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" son "primariamente una defensa de la mujer abandonada. Pero "no se conocía en tiempo de Jesús la situación de un matrimonio que (quizá por culpa de los dos o por una incompatibilidad de caracteres, antes no descubierta), fracasa en su proyecto de pareja", explican los teólogos. (¡Acomodan las palabras de N,. S. a su gusto y placer! ¿No existían estas situaciones en tioempos de Jesús?)

El espíritu de la ley

Además, siguiendo el Evangelio de Mateo, "lo decisivo no es cumplir la letra de la ley, sino su espíritu. Y el espíritu fundamental de toda la ley evangélica es la misericordia: no una misericordia blandengue, por supuesto, sino una misericordia exigente (¿?). Pero de ningún modo una exigencia inmisericorde (¿?)".

Para los teólogos, la Iglesia, según los Evangelios, debe huir de imponer yugos, porque éste es "uno de los peores pecados que puede cometer la Iglesia" (¿? ¡!).

En ese sentido, reconocen los firmantes que "es muy discutible que personas célibes puedan comprender lo que significa convivir cada día íntima y pacíficamente con otra persona con la que no hay la más mínima sintonía. Como es discutible que personas célibes pudieran abstenerse de mantener relaciones sexuales con una persona con la que se convive día y noche y a la que se ama".

Atender al espíritu de la ley y no imponer cargas y optar por una "disciplina de misericordia" no significa, como suelen argüir los rigoristas, "abrir las puertas a una relajación moral, o a que la Iglesia acepta los mismos criterios sobre el divorcio que nuestra sociedad pagana". (¿Estos "teólogos" no los aceptan? ¿Qué es entonces este pedido?)

Por último, argumentan que la Iglesia no debe tener una doble vara de medir "para las infidelidades evangélicas que afectan al campo sexual y para las que afectan a otos campos de la moral".

Por todo ello, los teólogos concluyen su escrito animando al Papa a resistir los embates de los rigoristas. "Agradecemos mucho tus esfuerzos, en medio de tan crueles resistencias, por dar a la Iglesia un rostro más conforme con el Evangelio y con lo que Jesús se merece" (¡¡!!).

Fuente: El Mundo

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